Así funciona el modelo electoral de Asturias que agilizaría la investidura de Pedro Sánchez

Los parlamentarios pueden votar a favor o abstenerse pero no pueden votar en contra

El candidato socialista a la Presidencia del Principado, Adrián Barbón (d), y el presidente en funciones, Javier Fernández (i) tras finalizar la primera sesión del debate de investidura
El candidato socialista a la Presidencia del Principado, Adrián Barbón (d), y el presidente en funciones, Javier Fernández (i) tras finalizar la primera sesión del debate de investidura

Mientras la política nacional está asistiendo a una interminable negociación de investidura que puede abocar a Pedro Sánchez a convocar nuevas elecciones, en Asturias el proceso para aupar a Adrián Barbón como nuevo presidente del Principado apenas ha durado unos días y se concretará como máximo en tres sesiones en el parlamento. Tanto el PSOE como el PP  ya han centrado el foco en Asturias -un modelo con ciertas similitudes también lo dispone País Vasco y Castilla-La Mancha- plantean reformas legislativas para adaptar la maquinaria nacional a la  asturiana, que agiliza al máximo la elección del presidente y aminora el riesgo de bloqueo. ¿Cómo es la ley electoral asturiana?

La peculiaridad de Asturias es que la ley electoral permite proponer a varios candidatos a la presidencia en primera sesión y no tolera que se pueda votar en contra. Además, mientras que la investidura de Pedro Sánchez requiere mayoría simple (más votos a favor que en contra), en Asturias es suficiente con lograr el mayor número de votos de entre los candidatos presentados porque solo se puede votar a favor de uno de ellos o abstenerse, pero no se puede votar en contra. La investidura consta como máximo de tres sesiones. Una primera en la que el candidato o los candidatos exponen sus programas de gobierno y una segunda en la que tras un debate parlamentario en el que participan todos los partidos se procede a la votación. Los diputados pueden responder con el nombre de unos de los candidatos o se pueden abstener, sin la posibilidad de votar en contra.

En primera votación resulta elegida la candidatura que obtenga la mayoría absoluta, que en la Junta General está fijada en 23 de los 45 diputados. Si ninguno de los diputados logra la mayoría, serían candidatos a una segunda votación los dos con mayor respaldo y elegido el que consiguiese el mayor número de votos. En caso de empate, el presidente de la Cámara convocaría una nueva votación. Si persistiesen las tablas, el reglamento de la Junta indica que transcurrido el plazo de dos meses a partir de la constitución del parlamento, quedaría disuelto y el presidente en funciones tendría que convocar nuevas elecciones.

La ley electoral asturiana agiliza por tanto la elección del presidente. Es el caso de Adrián Barbón, el futuro jefe del Ejecutivo asturiano. Obtuvo 20 de los 45 escaños en el parlamento y es la única candidatura presentada en la Cámara. Barbón sumó ayer miércoles el respaldo de los dos diputados de IU y sigue negociando con Podemos el apoyo de sus cuatro parlamentarios. En el caso de que la formación morada no apoye la investidura del candidato socialista (la opción más probable) Barbón sumará mañana viernes solo 22 de los 45 escaños, a un voto de la mayoría absoluta. Será el lunes cuando finalmente pueda ser investido presidente.

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