Barbón firma sus primeros decretos en el despacho del Consejo Soberano de Asturias

ASTURIAS

El presidente destaca el elemento simbólico de autorizar los nombramientos del gobierno en los muebles que pertenecieron a Belarmino Tomás en 1937

24 jul 2019 . Actualizado a las 09:53 h.

Adrián Barbón ha dado una importante relevancia a lo simbólico en sus primeros actos como presidente, prueba de ellos es que la toma de posesión y la primera reunión de sus consejeros se celebrará el jueves en la Junta General como ejemplo de «respeto» a la cámara autonómica. Pero quizá aún más emblemática ha sido la decisión de que sus primeros decretos se hayan firmado en los muebles del despacho de Belarmino Tomás, el presidente del Consejo Soberano de Asturias y León, que se han guardado en la sede del Ejecutivo, después de ser restaurados, para ser usados en actos protocolarios. 

«Camino de Galicia, para asistir a la entrega de la medalla de oro de la comunidad al presidente Javier Fernández. Antes de salir, he firmado los decretos de estructura de las consejerías del Gobierno y de nombramiento y cese de los consejeros. Mañana tomarán posesión. Los firmé en el simbólico despacho de Belarmino Tomás, situado en Presidencia, en concreto, en la sala del Consejo de Gobierno»; señaló Barbón en un mensaje publicado en su muro de Facebook; el texto se acompaña de dos fotografías más en las que se aprecia la ubicación de los despacho de Berlamino Tomás y otra del mobiliario de cerca. Se trata de un escritorio, tres sillas y un armario archivero que formaban parte del despacho del que fuera máximo dirigente asturiano durante la Guerra Civil, y también presidente del perculiar Consejo Soberano, en la práctica independiente de la república, que emitió su propia moneda cuando quedó aislado del resto de territorios fieles a la legalidad democrática durante el conflicto con los sublevados franquistas.

Los muebles de Belarmino Tomás
Los muebles de Belarmino Tomás

En el verano de 1937, transcurrido el primer año del conflicto de la Guerra Civil, la situación en la cornisa cantábrica se volvía cada vez más desesperada para los defensores del orden legal republicano. En julio de ese año era tomada Santander por las fuerzas nacionales, y los gudaris vascos se rendían en masa ante los italianos en Santoña. Totalmente rodeados, con los sublevados avanzando desde Galicia y con el control absoluto de León y Castilla, los dirigentes del Frente Popular (no sin muchas disensiones) constituían el 24 de agosto el Consejo Soberano de Asturias y León asumiendo «todas las jurisdicciones y organismos civiles y militares» a la espera de que pudiera darse un giro favorable en el desarrollo bélico. Nunca se dio. Pero el Consejo Soberano, que no tenía líneas de comunicación con la república para obtener alimentos o suministros, formó su propio Ejecutivo, acuñó su propia moneda (los conocidos como «belarminos», porque Belarmino Tomás era presidente) billetes de 1 y 2 pesetas, y también de céntimos, hoy preciados por los coleccionistas numismáticos. El Consejo Soberano se topó, lógicamente, con las más enérgicas protestas del gobierno republicano, unas que aumentaron de forma notable cuando los asturianos se dirigieron a la Sociedad de las Naciones (el precedente de la ONU antes de la Segunda Guerra Mundial) por su cuenta y riesgo.

Los muebles de Belarmino Tomás estaban en Gijón en 1937, muchas décadas después se restauraron y recuperaron para la autonomía asturiana que siempre quiso mantener un vínculo con ese periodo. De hecho, se cuenta como primer presidente de la Asturias democrática a Rafael Fernández, que dirigió el consejo preautonómico regresado del exilio, y que formaba parte del gabinete de Belarmino Tomás.

Milicianos asturianos llegando a Francia en octubre de 1937

80 años del fin de la guerra (y la independencia) de Asturias

Luis Ordóñez

El 20 de octubre de 1937, alrededor de 17.000 personas se agolpaban en los puertos y muelles de Asturias, singularmente en Gijón, buscando escapar de la inminente entrada de las tropas fascistas que ya habían conquistado la práctica totalidad de Asturias. Al día siguiente, hace exactamente 80 años, caían en manos de los franquistas Avilés y Gijón, terminaba así la contienda en el frente norte y se ponía fin a la breve independencia de Asturias, declarada (más que nada por la fuerza de los hechos) apenas unos meses atrás para constituir el Consejo Soberano de Asturias y León, uno que emitió su propia moneda y envió representantes a la Sociedad de las Naciones en una búsqueda desesperada de apoyos internacionales para asegurar al menos una salida para los pronto refugiados que iban a huir de la represión de los sublevados.

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