El empresario asturiano que reta a Mercedes

Carolina García

ASTURIAS

Emilio Álvarez , el empresario asturiano que desarrolló Stopvia
Emilio Álvarez , el empresario asturiano que desarrolló Stopvia

Emilio Álvarez patentó en 2015 un sistema que permite colocar los triángulos de emergencia sin salir del coche. Cuando estaba a punto de cerrar un negocio de 30 millones de euros, la compañía automovilística presenta sus «triángulos robotizados»

31 jul 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Es asturiano, es  empresario y tiene ojo para los negocios. La tienda de fotografía (Interfilm) que puso en marcha en los años 80 es hoy una franquicia que cuenta con 75 tiendas distribuidas por toda España. Dejó el negocio en manos de sus hijos cuando le llegó la jubilación, pero no se retiró. Emilio Álvarez ha desarrollado un sistema de señalización vial, un triángulo de emergencia robótico que se desplaza desde el coche accidentado hasta los 50 metros para advertir un accidente. Le puso un nombre y lo patentó en 2015. «Tiene un claro beneficio social. No solo por las cifras de atropellos que hay a nivel mundial, y es que la gente tiene miedo a caminar por la autopista para colocar los triángulos y por eso muchas veces no los colocan de forma adecuada y no hace el servicio que debe hacer», explica. Vio la necesidad y quiso darle solución. Fue suficiente para que su mente comenzara a dar vueltas y pensar cómo acabar con el problema. Con su proyecto no hace falta salir del coche. Y así nació Stopvia.

El proceso para patentar una idea lleva su tiempo. Primero lo hizo en España. «Comprobaron que no existía una idea como la mía y tuvimos que esperar que no hubieran ninguna oposición. Y no la hubo», aclara. Primer reto conseguido dio un paso más, pedir el PCT, una patente que incluye a 120 países y la patente europea. Sigue en trámite pero tampoco de momento no ha recibido ninguna oposición. Puso en marcha un plan de negocio y comenzó la fase de presentación. Viajó a Argentina para negociar la construcción de un prototipo para mostrarlo al mundo e incluso, cuenta, llegó a cerrar acuerdos con una fábrica China para producir el producto en masa. Incluso asegura que estaba cerca de cerrar un negocio de 30 millones de euros con una gran empresa. Pero «llegó Goliat» y truncó sus planes.  

Hace dos meses, en su última campaña la compañía automovilística Mercedes presentó un proyecto de «triángulos robotizados». La multinacional, de la que Álvarez evitar dar su nombre directamente, «da a entender mediante publicidad que se trata de un sistema propio cuando es evidente que es un medio para un mismo fin patentado, evitar que el conductor tenga que transportar por el arcén las señales», detalla. Y comienza la batalla. Emilio Álvarez ha puesto en manos del despacho Alvargonzalez Asociados su caso. Por el momento está en fase muy preliminar y según explica Alejandro Martínez, uno de sus abogados, su intención es abrir una negociación con Mercedes. De momento han enviado una comunicación a la empresa automovilística comunicando que «han vulnerado su derecho de propiedad intelectual» y les han derivado desde España a Mercedes Alemania que han solicitado el registro de la patente.

De momento, el negocio de 30 millones está paralizado, así como los proyectos con la fábrica China. «Todo iba muy bien hasta que me llamaron los compradores diciéndome que les había puenteado», lamenta Emilio Álvarez. Un revés que, confiesa, «ha supuesto un buen chasco», pero que “no me ha quitado el sueño y no va a modificar mis hábitos. Voy a seguir disfrutando de mi familia, del deporte, y de mis partidas con mi amigo de la infancia, Avelino».

Aún es pronto para conocer el resultado, pero lo cierto es que la idea de sus abogados y la de Emilio Álvarez es evitar ir a los tribunales y resolver el conflicto a través de un acuerdo amistoso. Y esa es la línea que ya han iniciado. Ahora queda esperar cómo se defiende Goliat.