La política asturiana se recoloca en el verano

El juego de equilibrios en las diferentes formaciones cambia respecto a las direcciones nacionales de cara a la nueva legislatura

El pleno de la Junta General del Principado de Asturias
El pleno de la Junta General del Principado de Asturias

Como los movimientos de las placas tectónicas bajo la superficie terrestre, que son constantes pero apenas se notan, hasta que hay un terremoto; así trascurren los cambios de varias formaciones políticas en Asturias en los meses del verano. Son casi imperceptibles en los parones parlamentarios de agosto pero terminarán por notarse en otoño, cuando arranque el nuevo curso. Todo además en un contexto en el que los efectos del bloqueo en el Congreso, con el fracaso en las conversaciones entre PSOE y Podemos de cara a la investidura, empiezan a notarse con preocupación por su impacto, fundamentalmente económico, en las comunidades, respecto a la financiación autonómica y normativa que no puede salir adelante por estar el ejecutivo en funciones (como es el caso del estatuto de la industria electrointensiva).

En cada casa según sus circunstancias, pero en cada partido en Asturias han comenzado a redefinirse los equilibrios de poder de cara a la legislatura que acaba de comenzar.

Uno de los casos más claros es el de Ciudadanos. Los naranjas padecieron una crisis inmediata pocas horas después de que terminara de constituirse la Junta General con la renuncia del que había sido su cabeza de lista en las elecciones autonómicas: el exrector de la Universidad de Oviedo Juan Vázquez. El candidato explicó su marcha por los resultados en los comicios, por debajo de las expectativas, pero también por el giro ideológico que, a su juicio, había dado la formación con una apuesta por consolidarse a la derecha y más lejos del centro. La marcha de Vázquez de produjo entre un goteo de abandonos nacionales. A mediados de junio se anunció la marcha de Toni Roldán mientras que, en la misma jornada, su padrino político Luis Garicano, llevaba a la mesa una propuesta para dar un giro a la estrategia de veto naranja la PSOE y abrirse a un posible acuerdo acuerdo con Sánchez, al menos un diálogo de cara a la investidura. La propuesta de Garicano fue rechaza por mayoría y contundente, 24 votos en contra y sólo cuatro a favor; además de tres abstenciones. Entre estas úiltimas estaba la del asturiano Ignacio Prendes. El diputado asturiano no quiso hacer sangre de forma pública y se remitió entonces a que las explicaciones las daba en los órganos internos del partido. No fue una ruptura pero quedaba de manifiesto que no ofrecía a adhesión incondicional a los postulados de Rivera.

Prendes, que en la pasada legislatura llegó a ser vicepresidente de la Mesa del Congreso, sigue en el Comité Ejecutivo Nacional de Ciudadanos pero pierde peso e influencia mientras la gana un recién incorporado. Ignacio Cuesta, que cerró el acuerdo con el PP para darle la alcaldía de Oviedo a Alfredo Canteli, subió enteros al comienzo del verano siendo elegido miembro del organismo nacional. Cuesta no sólo no se ha alejado de la deriva en la estrategia de Ciudadanos en el Estado, sino que se ha ahondado su compromiso afiliándose después de presentarse en un primer momento como candidato independiente y además participa del gobierno de una capital de provincia.

Con todo, quizá el volcán más temible es que el que pueda estallar en el PP asturiano si las corrientes de la lava internas llegan a la superficie. Los conservadores llegaron muy divididos a los mismos comicios después de que la dirección nacional de Pablo Casado apostara por desplazar a la presidenta regional, Mercedes Fernández, de la candidatura para apostar por Teresa Mallada. Los choques entre ambas fueron constantes y públicos. En varias ocasiones, a veces de forma tácita y otras abiertamente, distintos dirigentes han llegado a reclamar la intervención del partido en Asturias y la imposición de una gestora. Mercedes Fernández se defiende con los mismos argumentos de Pablo Casado, allí donde el presidente nacional recuerda que él fue elegido por primarias, la asturiana señala que llegó al cargo de la misma manera y por amplia mayoría. Tras una reciente reunión de la Junta Directiva Nacional, Cherines se felicitó de que Casado insistiera en «la reorganización de la dirección del partido bajo un principio que comparto: una persona, un cargo».  

Una crisis larvada que también amenaza por estallar de forma intempestiva antes o después es que la que atenaza a Izquierda Unida de Asturias respecto a la dirección federal. IU de Asturias sufrió grave quebranto en las autonómicas (pasando de cinco a dos escaños en la Junta General) después de padecer meses de choques (también con amenazas de intervención por parte de Alberto Garzón) y la marcha de su portavoz, Gaspar Llamazares. En el fondo un cuestión que sigue sin resolverse y es la relación que tendrá la coalición con Podemos. Mientras la dirección federal de Garzón apuesta por una integración definitiva con los morados, el partido en Asturias ha optado por mantener su identidad y se ha presentado en solitario a los comicios autonómicos. Sólo el adelanto de las generales y la premura por presentar listas impidió que no se abriera un debate también respecto a la pertinencia de repetir esa alianza que en el Principado nadie quiere, ni en la coalición ni entre los morados. Las relaciones siguen sin ser cordiales, pese a que en un primer momento Podemos afirmó que buscaría fórmulas para facilitar que IU pudiera tener grupo propio con sólo dos diputados en la Junta, a la hora de la verdad, se mostraron muy críticos con la fórmula buscada, mediante una reforma del regalmento, que salió adelante fundamentalmente gracias al PSOE. Los acuerdos para el reparto de la mesa de la Junta (en los que participó IU pero no Podemos) también les han alejado.

No sería la primerva vez que se diga en voz alta lo que en IU Asturias se ha dicho otras veces en voz baja, que si Garzón lleva adelante una integración plena con Podemos, la formación rompería y se presentaría por su cuenta con un nuevo nombre. Los derechos de la marca Izquierda Xunida pueden entrar en litigio.

Podemos Asturies, por su parte, vive el devenir de los acontecimientos con una tranquilidad relativa. Se trata de una agrupación muy independiente respecto a la formación nacional y que no ha participado en las guerras de familias que se han dado en el último año en Madrid. Pero también está por terminar de digerir una importante caída electoral (de nueve a cuatro diputados en Asturias) que no ha restado, en todo caso, valor a su representación política. Suman lo suficiente con sus cuatro escaños para completar los tres que le falta al PSOE para llegar a la mayoría absoluta. Pero, de momento, el entendiento entre ambos grupos no ha mejorado respecto al de la pasada legislatura. 

Los socialistas, en todo caso, disfrutan de una luna de miel entre las direcciones nacional y asturiana, con pleno entendimiento entre la FSA y el PSOE de Pedro Sánchez en una relación en la que juega un papel clave la vicesecretaria nacional del partido, Adriana Lastra, amiga personal de Adrián Barbón. Los peligros políticos para los socialistas no son de índole interna sino lo que pudiera acarrear la prolongación del bloqueo político en el Estado.

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