La política asturiana se recoloca en el verano

ASTURIAS

El pleno de la Junta General del Principado de Asturias
El pleno de la Junta General del Principado de Asturias Alberto Morante

El juego de equilibrios en las diferentes formaciones cambia respecto a las direcciones nacionales de cara a la nueva legislatura

21 ago 2019 . Actualizado a las 17:05 h.

Como los movimientos de las placas tectónicas bajo la superficie terrestre, que son constantes pero apenas se notan, hasta que hay un terremoto; así trascurren los cambios de varias formaciones políticas en Asturias en los meses del verano. Son casi imperceptibles en los parones parlamentarios de agosto pero terminarán por notarse en otoño, cuando arranque el nuevo curso. Todo además en un contexto en el que los efectos del bloqueo en el Congreso, con el fracaso en las conversaciones entre PSOE y Podemos de cara a la investidura, empiezan a notarse con preocupación por su impacto, fundamentalmente económico, en las comunidades, respecto a la financiación autonómica y normativa que no puede salir adelante por estar el ejecutivo en funciones (como es el caso del estatuto de la industria electrointensiva).

En cada casa según sus circunstancias, pero en cada partido en Asturias han comenzado a redefinirse los equilibrios de poder de cara a la legislatura que acaba de comenzar.

Uno de los casos más claros es el de Ciudadanos. Los naranjas padecieron una crisis inmediata pocas horas después de que terminara de constituirse la Junta General con la renuncia del que había sido su cabeza de lista en las elecciones autonómicas: el exrector de la Universidad de Oviedo Juan Vázquez. El candidato explicó su marcha por los resultados en los comicios, por debajo de las expectativas, pero también por el giro ideológico que, a su juicio, había dado la formación con una apuesta por consolidarse a la derecha y más lejos del centro. La marcha de Vázquez de produjo entre un goteo de abandonos nacionales. A mediados de junio se anunció la marcha de Toni Roldán mientras que, en la misma jornada, su padrino político Luis Garicano, llevaba a la mesa una propuesta para dar un giro a la estrategia de veto naranja la PSOE y abrirse a un posible acuerdo acuerdo con Sánchez, al menos un diálogo de cara a la investidura. La propuesta de Garicano fue rechaza por mayoría y contundente, 24 votos en contra y sólo cuatro a favor; además de tres abstenciones. Entre estas úiltimas estaba la del asturiano Ignacio Prendes. El diputado asturiano no quiso hacer sangre de forma pública y se remitió entonces a que las explicaciones las daba en los órganos internos del partido. No fue una ruptura pero quedaba de manifiesto que no ofrecía a adhesión incondicional a los postulados de Rivera.