La Administración señala que la causa fue la rotura de una tubería de una balsa de una explotación ganadera, la madrugada del domingo. Colocan una barrera en la confluencia de los dos ríos afectados
26 ago 2019 . Actualizado a las 19:35 h.Entre 300.000 y 350.000 litros. Esa es la cantidad de purines que la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC) calcula que se han podido verter al Eo debido a la rotura de una balsa de una explotación ganadera. La Administración ya ha enviado a un equipo de Tragsa para comprobar el estado de la ribera y ver si es necesario realizar una limpieza de los márgenes. También se han comenzado a analizar análisis de las aguas, que continuarán toda la semana, aunque en principio se ha descartado que haya afectado a tomas de agua. Otras medidas complementarias que se han adoptado es la prohibición de bañarse en las playas de Galicia y Asturias afectadas por la contaminación.
La CHC ha señalado que los vertidos de purines se han producido en las proximidad del río Ouría, un afluente del Eo. En principio, han afectado a un tramo de tres kilómetro del río y de dos kilómetros del Eo. Pero también puede haber alcanzado al dominio marítimo terrestre, que queda fuera de las competencias de este organismo, es decir, a lo que ya es la ría del Eo y la parte del mar. Los trabajadores de Tragsa que están sobre el terreno han colocado una barrera pantalla en la confluencia de los dos ríos para tratar de reducir los daños
La causa parece clara. La madrugada del sábado al domingo se produjo la rotura de una tubería en una balsa de purines de una explotación en la parroquia de Guiar, en el concejo de Vegadeo. Sin embargo, el ganadero no se dio cuenta de lo que sucedía hasta primera hora de la mañana, que fue cuando dio la voz de alarma, explican desde la Confederación. Aunque inicialmente fuentes de la Guardia Civil aseguraban que podía ser hasta 580.000 litros de purines, la administración asegura que no supera los 350.000 litros. Esas mismas fuentes del instituto armado también señalaron que la zona de afectación total es de nueve kilómetros de la desembocadura del río; además de en Vegadeo, en Castropol y los gallegos de Ribadeo y Trabada.
La Delegación del Gobierno en Asturias ha explicado que tanto la Confederación Hidrográfica del Cantábrico como agentes de la Guardia Civil del Seprona de la Guardia Civil se han hecho cargo de las investigaciones. Actúan «en coordinación» con el Principado de Asturias, con el objetivo de «identificar a los posibles responsables del vertido, así como, especialmente, mitigar las consecuencias que pudiesen afectar al entorno».
Desde la mañana de este lunes, los municipios afectados han colocado carteles prohibiendo el baño en las playas de la orillas gallega y asturiana de la desembocadura del Eo, en Ribadeo y Castropol, así como en la ría de Abres, en el ayuntamiento de Trabada. Paralelamente, autoridades sanitarias y de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico trabajan en el cauce del Ouría, en el entorno de la zona del vertido. Pasada la una de la tarde de este lunes, desde el Concejo de Vegadeo añadían que equipos interdisciplinares valoraban los daños.
Aparte de las evidentes consecuencias sobre el medio ambiente, y su repercusión en el uso de las zonas de baño, también había inquietud por el suministro de agua.