Redacción

Langreo vive un día que tiene un doble motivo de celebración. Los langreanos festejan el Día de Asturias y El Carbayu, día de su concejo. Allí se conmemora durante la jornada del 8 de septiembre la romería campestre, donde acuden vestidos con el traje tradicional asturiano, al tiempo que se celebra la puya'l ramu y la comida en el prau con amigos y familiares, simbolizando la unión entre pueblos. La tradición cuenta con tres siglos a sus espaldas. Este año, tal y como ha reivindicado su alcaldesa, Carmen Arbesú, «el espíritu festivo de este concejo sufre un grave golpe que empaña los ánimos» por la amenaza del cierre de la fábrica de Vesuvius, en Riaño. La regidora ha aprovechado su discurso para aludir este conflicto laboral, para mandar su solidaridad y apoyo a los trabajadores y sus familias y para defender el futuro de la planta.

Arbesú ha ofrecido su respaldo a las movilizaciones de los afectados y ha afirmado que estará en «coordinación con los gobiernos de Asturias y España para conseguir una solución que evite la destrucción de puestos de trabajo» ya que, en su opinión, Vesuvius es solo «una advertencia». «El cierre de los pozos del carbón, la posible clausura de la térmica de Lada, la necesidad de encontrar nuevas ocupaciones y nuevas industrias en nuestro territorio, ya golpeado en cadena por todas las reconversiones que empezaron en los años 80, nos abocan a tiempos inciertos», ha citado como ejemplos de todos los cambios que están teniendo lugar en la región y que de una manera especial afectan a Langreo. Aunque ha afirmado que el resultado no está escrito y se debe de ver como una oportunidad para cambiar las cosas, «tenemos en el concejo grandes obras pendientes, grandes proyectos que aún debemos culminar y cerrar», ha explicado.

A pesar «de los nubarrones económicos», tal y como ella los ha categorizado, ha querido hacer una mención especial a los socios  y la junta directiva de la Sociedad de Festejos y Cultura Nuestra Señora de El Carbayu, de Ciaño, ya que gracias a ellos se mantiene viva una fiesta que estuvo a punto de desaparecer hace a penas una década: «He visto de cerca y puedo dar fe de la cantidad de trabajo, ingenio y dedicación que invierten durante todo el año para brindarnos a los demás la misa, la procesión, los bailes, la comida, los juegos infantiles o las verbenas». La alcaldesa ha animado a todos los langreanos a divertirse «tanto como el cuerpo aguante» y a tener una fiesta sea cívica y sin incidentes.

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Langreo celebra un Carbayu amenazado por los «nubarrones económicos»