El «veranillo de San Martín» se prolongará hasta noviembre

La Aemet prevé que los próximos tres meses serán cálidos

Brañagallones en otoño
Brañagallones en otoño

Oviedo

La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) prevé una mayor probabilidad de que los meses de septiembre, octubre y noviembre en Asturias sean cálidos, mientras que existe la misma posibilidad de que sea una estación húmeda, normal y seca en cuanto a precipitaciones. Este pronóstico ha sido avanzado por el delegado de la Aemet en Asturias, Ángel Gómez ha presentado el balance climático del verano, que ha sido cálido con carácter general, ha contado con un déficit de precipitaciones de un 16 por ciento y una exposición de horas de sol «ligeramente menor de lo normal». El otoño, que dará comienzo el próximo día 23 a las 09:50 minutos, cuenta con un 50% de probabilidad de que sea cálido, mientras que tiene un 30% de que sea normal y un 20% de que sea frío. Por su parte, la Aemet estima que existen las mismas probabilidades de que la estación otoñal sea húmeda, normal o seca.  En el conjunto del país, el otoño se prevé más caluroso de lo habitual en la península y Baleares, después de un verano muy cálido con un valor medio de 23,8 grados y marcado por dos intensas olas de calor.

Para los próximos días, en Asturias no se estiman precipitaciones importantes hasta el martes, día 24, aunque mañana y el sábado se esperan algunos chubascos, acompañados de tormentas. Las temperaturas alcanzarán valores «algo mayores de lo normal» para esta época del año el próximo lunes y martes, y el miércoles volverán a los registros habituales. El delegado de la Aemet también ha hecho balance de un verano que en Asturias ha sido en su conjunto cálido, aunque no uniforme dado que junio ha sido más frío de lo habitual, una estación que ha registrado una temperatura media de 18,2 grados. El día más caluroso ha sido el 23 de agosto, cuando en Mieres se alcanzaron valores que superaron los 36 grados y en Soto de la barca y Camuño las temperaturas llegaron a los 35,6. La estación estival ha sido «normal» en cuanto a precipitaciones, si bien ha habido un déficit de un 16 por ciento de lluvias en relación a los valores habituales para esta época.

La mayor parte de la actividad tormentosa del verano, cuando se produjeron más de 10.000 descargas eléctricas, se ha concentrado en el mes de julio, el cuarto mes más tormentoso desde el año 2000, según la Aemet. El delegado territorial ha considerado significativo que el día 25 de agosto hubiese un total de 2.400 descargas en todo el Principado. Aunque en julio hubo un «exceso» de horas de sol, en agosto se registraron un 10 por ciento menos de lo normal, mientras que el viento se ha hecho notar de manera especial el 6 de junio en muchas zonas de la comunidad, especialmente en Carreña de Cabrales con rachas que alcanzaron los 147 kilómetros por hora, coincidiendo con la borrasca Miguel.

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