El ADN confirma al abejero como depredador de la velutina

Una investigación del Instituto de Biología Evolutiva demuestra que el ave recurre a los nidos activos de avispa asiática para alimentar a sus polluelos


redacción / la voz

Hasta ahora era una hipótesis. Pero un equipo de investigación del Instituto de Biología Evolutiva (IBE) en Barcelona, un centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y de la Universitat Pompeu Fabra ha conseguido demostrarlo. Utilizando técnicas genéticas han descubierto que el abejero europeo -un ave rapaz diurna- es capaz de depredar sobre los nidos activos de avispa asiática en los momentos de máxima actividad y productividad de sus colonias. Este descubrimiento abre muchos interrogantes, sobre todo para determinar si esta ave podría convertirse en un aliado para controlar la población de avispa asiática en las zonas en las que esta se asienta en Europa. 

El abejero se alimenta fundamentalmente de larvas de avispas. Entre el 2011 y el 2018 el equipo de investigación del IBE estudió los nidos de una población de abejero asentada en los parques de la Diputación de Barcelona para analizar con qué alimentaban a los polluelos. Los investigadores se sorprendieron cuando, en el 2018, se detectaron fragmentos de avispero con unas celdas de gran tamaño que solo podrían corresponder a la vespa crabro, muy rara en esa zona, o bien a la avispa asiática. Es en este momento cuando entra en juego el análisis genético. Los investigadores estudiaron el ADN de las celdas para determinar de qué especie eran los fragmentos hallados en los nidos, y a pesar de que las muestras genéticas se encontraban ya bastante degradadas, se pudo determinar que se trataba sin duda de nidos de velutina. «Ya existían indicios y bastantes sospechas de que el abejero europeo podía depredar los nidos de la avispa asiática, pero ahora, gracias a las técnicas genéticas, lo hemos podido demostrar», explica Roger Vila, responsable del estudio. 

«Ya existían indicios y bastantes sospechas de que el abejero europeo podía depredar los nidos de la avispa asiática, pero ahora lo hemos podido demostrar»

El equipo investigador destaca la rapidez con la que el abejero ha incorporado la velutina a su dieta, puesto que la avispa asiática apenas ha colonizado todavía el entorno de Barcelona. 

De todos modos, hay razones que explican la predilección del ave por el insecto invasor. El abejero prefiere para alimentar a sus crías con avispas que viven en grandes colonias de larga duración, condiciones que cumple la velutina. Además, esta hace un nido muy grande y lo construye habitualmente en las partes altas de los árboles, una ubicación que también favorece al abejero, porque es más segura que la que ofrecen las avispas que anidan en el suelo, donde el ave es más vulnerable a ataques de otros depredadores. 

Los investigadores del IBE creen que este estudio demuestra que el abejero puede convertirse en un aliado contra la avispa asiática, porque en Europa es la única especie autóctona conocida capaz de depredar sobre sus colonias en la época de máxima actividad del avispero. Por eso ponen especial énfasis en la necesidad de retirar los nidos tratados con pesticidas, puesto que las rapaces son especialmente sensibles a los contaminantes.  

Un equipo de la Universidad de Alcalá de Henares realizó una investigación similar en Galicia, en concreto en las penínsulas de O Salnés y O Morrazo, donde constató que la población de abejero europeo creció coincidiendo con la expansión de la velutina.

La población de abejeros, el depredador natural de la velutina, crece en Galicia coincidiendo con la expansión de la avispa

Rebeca Cordobés / R. S.
Abejero europeo
Abejero europeo

«Está aumentando el número de parejas», constatan los investigadores que vigilan la relación entre el ave y el insecto

«Todo apunta a que hemos dado con un depredador de la velutina». Esta declaración en febrero de José Manuel Fernández, el ornitólogo que estudia si el abejero europeo podría frenar el avance de la avispa asiática en Galicia, supuso un punto de esperanza para los gallegos afectados por aquella especie invasora. Seis meses después, con la investigación más avanzada y a la espera de resultados, adelanta que «se confirma que está aumentando el número de parejas» del ave en la zona de O Morrazo y O Salnés, donde lleva a cabo su proyecto el equipo de la Universidad de Alcalá de Henares del que forma parte.

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