«No hay cooficialidad amable porque no hay nacionalismo amable»

Laura Pérez Macho asumió la portavocía de Ciudadanos tras la renuncia de Juan Vázquez, defiende que los naranjas son el principal grupo que hace oposición en Asturias aunque se abre a pactos en favor del interés de la comunidad

La portavoz de Ciudadanos Laura Pérez Macho
La portavoz de Ciudadanos Laura Pérez Macho

Tras la marcha de Juan Vázquez, Laura Pérez Macho asumió la portavocía del grupo parlamentario en la Junta General. Los naranjas aumentaron su representanción, pasando de tres a cinco escaños en esta legislatura pero lejos de las expectitivas que se habían marcado. Ya desde el principio del mandato autonómico, el partido de prepara para afrontar una nueva convocatoria de elecciones generales.   

-En circunstancias normales tendríamos estar hablando de asuntos meramente asturianos pero estamos a las puertas de una nueva campaña electoral para las generales ¿les afecta en su actividad?

-Sí que es una circunstancia sobrevenida que a los grupos parlamentarios, que evidentemente salimos de los partidos y unas elecciones les someten a una situación de estrés, una situación especial que, en cualquier organización, supone mayor actividad y concentrada en muy pocos días, con mucha intensidad y exposición pública de los líderes, así que sí que influye pero es algo que hay que afrontar. En Ciudadanos no hubiéramos querido llegar a esta repetición de elecciones pero es la consecuencia de la incapacidad de Pedro Sánchez para tender puentes y lograr un gobierno estable y vamos a afrontar las elecciones con mucha ilusión, con un programa político para poner a España a funcionar, regenerar las instituciones y colocar a las familias y a la clase media en el centro de la política.

-Ya en la primera Junta de Portavoces señaló que su partido era el único que hacía oposición ¿por qué?

-Una de las cosas que más me llamó la atención cuando empezó la legislatura y empecé mi tarea como parlamentaria y como portavoz, ya en las primeras sesiones que se celebraron fue la actitud del Partido Popular. Desde nuestro punto de vista, en Asturias hay una PSOE que lleva gobernado casi 40 años con dos pequeños intervalos y hace pensar que no hay alternativa al partido hegemónico. Teniendo en cuenta todo esto, lo que te encuentras es que el principal partido de la oposición, aunque tenga la mitad de escaños del PSOE, lo primero que hace es tender la mano al señor Barbón para todo aquello que necesite. Y lo cierto es que Barbón tiene 20 diputados, más los dos de IU con un acuerdo que se ha publicado y más, desde nuestro punto de vista, también los dos de Foro con un acuerdo que no se ha publicado pero que es tácito y se manifiesta en el día a día del parlamento. Pues nosotros entendemos la política en términos de cooperación y entendemos el concepto de lealtad institucional pero lo que no entendemos es que el principal partido de la oposición no lidere de una manera más firme y más clara la oposición al gobierno socialista que lleva 40 años. Y nos referimos a ser diligentes en la labor que no otorga la Constitución que es controlar y orientar al Gobierno, es una tarea muy importante para la salud democrática y llamamos al PP a que la ejerza. Si no lo hacen, nosotros nos situamos como el principal partido de la oposición porque ya nos hemos visto en varias ocasiones votando completamente solos. PP y PSOE todavía tienen momentos de ensoñación con la vuelta al bipartidismo y colaboran en tratar de silenciar a las fuerzas como Ciudadanos que hacemos una política de oposición más rotunda.

-¿Por qué lo dice?

-Esto se vio en el momento en que se repartieron los cupos que te dan una capacidad de actuación, de presencia en el pleno. Y se hizo un reparto según el cual Ciudadanos tiene la misma capacidad para preguntar y el mismo tiempo para intervenir que tiene partidos con la mitad de votos, IU, Foro y Vox; y para hacer eso el PP se unió al PSOE para consolidar el bipartidismo.

-Ciudadanos se lanzó con la imagen de un partido centrista, que iba a facilitar el funcionamiento de las instituciones ¿se ve pactando unos presupuestos con el PSOE en Asturias, donde están sus líneas rojas en ese caso?

-Nosotros nos vemos negociando y facilitando cualquier medida que sea favorable para Asturias, cualquiera de las múltiples que hay que tomar en los próximos cuatro años para evitar que Asturias continúe por la senda de la pérdida de actividad económica, pérdida de población, crisis. Creemos que Asturias está en un malestar controlado, que los gobiernos socialistas de Javier Fernández se dedicaron sólo a mantener al paciente en estado grave pero controlado. Y ha llegado el momento de que el PSOE, con 20 diputados, viendo los retos tan importantes que hay en este momento por delante, como la amenaza de deslocalizaciones de la industria, o la descarbonización, la pérdida de población y la salida de jóvenes porque no encuentran aquí esperanza ni un plan de vida, tiene la mayoría suficiente para tomar decisiones importantes que Asturias necesita. Cuando lleguen esas decisiones, Ciudadanos siempre va a tender la mano y aportar al PSOE la estabilidad necesaria para tomarlas. Lo que sucede es que nosotros creemos que este gobierno de Adrián Barbón funciona con criterios bastante sectarios e ideológicos, lo venimos diciendo desde que se conformó el Gobierno. Su socio preferente es Podemos y, en todo caso, IU, y parece que también ahora por un giro, con Foro. Cuando lleguen los presupuestos nos vamos a sentar, los vamos a analizar y haremos planteamientos posibilistas de mejora de las cuentas, pero tenemos cierto escepticismo porque creemos que el PSOE lo tiene arreglado por otro lado. Sí tenemos la mano tendida pero tenemos la sospecha de que el señor Barbón prefiere otros socios, que como se vio en el gobierno su socio preferente es Podemos.

-En los pasado comicios desde el bloque de izquierdas se advertía que si los partidos a la derecha sumaban pactarían gobiernos, y así fue en varios ayuntamientos y comunidades, con acuerdos de PP, Ciudadanos y Vox. A su vez ustedes alertaban de un pacto del PSOE con «independentistas y populistas» pero lo cierto es que no lo hubo y por eso hay elecciones. ¿Habrá un cambio de estrategia en Ciudadanos en estos comicios por que se le pueda percibir como demasiado escorado a la derecha?

-La estrategia en estas elecciones la ha dejado clara y manifiesta Albert Rivera ya el pasado fin de semana. Vamos a las elecciones con un proyecto muy claro, un contrato con nuestros votantes como ya hicimos en las pasadas elecciones. Nosotros dijimos que nuestra relación prioritaria iba a ser con el PP y lo hemos mantenido hasta sus últimas consecuencias; es verdad que eso es algo que no suele suceder en la vida política pero tratamos de diferenciarnos de los partidos tradicionales también con este tipo de comportamientos; y ahora estamos diciendo que suceda lo que suceda en las urnas Ciudadanos está al servicio de España y de desbloquear la situación actual con esta paralización desde 2015 hasta ahora. Hemos dicho que haremos todo lo posible para conseguirlo y lo vamos a demostrar cuando pasen las elecciones.

-Albert Rivera ha dicho que si los resultados son muy malos se plantearía dejar la política, las encuestas son muy malas para ustedes ¿se las cree?

-Nosotros nunca hemos tenido unas encuestas que nos dieran buenos resultados. Ciudadanos tiene una seña de identidad, que está en el ADN, y es la de sobreponerse a los malos presagios. Es un partido fundado por un grupo de personas que vivían en el ostracismo en Cataluña y eso se extiende a la formación como una cultura organizativa, por muy malos que sean los presagios no cambia nuestra actitud ni nuestro enfoque de la competición electoral. Siempre nos hemos repuesto a lo que decían las encuestas y confiamos en que esta vez vuelva a pasar. Siempre que se ponen lar urnas, Ciudadanos mejora los resultados de la vez anterior y confiamos en que esta vez vuelva a suceder. Desde luego vamos a trabajar toda la campaña por trasladar a los españoles y a los asturianos nuestro compromiso con el progreso, con la clase media, con el estado del bienestar, la regeneración de las instituciones; esperamos que llegue y que nos den su confianza.

-Ya con perspectiva de los meses ¿qué balance hace de la marcha de Juan Vázquez al comienzo de la legislatura?

-Cada vez me reafirmo más en la impresión que viví durante aquellos días de que la decisión de Juan Vázquez tenía sobre todo un carácter personal. Es absolutamente respetable. Las personas tenemos una trayectoria profesional, como él dijo, y una trayectoria vital que configura nuestras expectativas y la manera de enfocar aquello a lo que dedicamos nuestro tiempo. Estoy convencida de que Juan Vázquez tomó esa decisión con un enfoque personal, la situación que habíamos conseguido en las urnas no cumplía sus expectativas, no iba a poder desarrollar el proyecto que él había pensado en el momento en el que dio el paso de entrar en política. Visto en perspectiva creo que el partido se comportó de la manera mejor que podía hacerlo, sobreponiéndonos a una circunstancia difícil en apenas tres días. Presentamos un grupo parlamentario reconfigurado y una portavoz, que era yo. Hicimos lo que había que hacer que era responder a las expectativas de nuestros votantes, que fueron casi 74.000, dar la cara y ponernos al frente de un proyecto sólido y que tiene ideas y alternativas para mejorar Asturias.

-El mandato comenzó con un escándalo sobre el asturiano, cuando Berta Piñán no lo pudo usar en la comisión de Cultura. Ciudadanos ha sido muy claro en su posicionamiento contra la oficialidad. Uno de sus argumentos es que perciben un de peligro imposición de una lengua, pero a quien se impuso hablar en castellano fue a Piñán.

-Pero no es una imposición de nadie hacia nadie. Si algo tenemos que hacer los parlamentario es respetar la ley, en esta cámara reside la soberanía del pueblo asturiano, es un honor y una responsabilidad que no podemos olvidar. Berta Piñán no es parlamentaria, no es diputada, es miembro del Ejecutivo, con unas potestades enormes pero también unas responsabilidades. La ley está por encima de todo, también por encima de los intereses de las personas, sin la supremacía del derecho está en peligro la propia democracia. Si las leyes no nos gustan lo que hay que hacer es cambiarlas, pero nunca dejar de cumplirlas. No es que nadie impida a una consejera hablar en una lengua, es que hay un reglamento, que tiene rango de ley básica y que dice que en aplicación de la Ley de Uso, podrán dirigirse a la cámara los diputados en la lengua asturiana si así lo desean. Pero aunque el reglamento dice eso, la Constitución dice que el derecho fundamental a participar en la vida pública y a entender la lengua en que te hablan está por encima de cualquier otra norma. Hay que intentar no confundir. Por un lado responsabilidad institucional, por otro lado cumplir las leyes, el reglamento. Aunque se cambie el reglamento y la señora Berta Piñán se pueda dirigir a la cámara en asturiano, en todo caso, siempre que haya un solo diputado que manifieste que no entiende la lengua, su derecho constitucional a participar en la vida pública, a representar a sus votantes y a entender la lengua en la que se le habla está por encima del derecho de la consejera o de cualquier diputado a expresarse en la lengua que él quiera, eso es así. Además la Ley de Uso no impone el asturiano sino que dice los cauces y las formas en los que se puede utilizar. Se puede cambiar el reglamento, un consejero o un diputado puede hablar en asturiano a la cámara y ha sucedido con naturalidad muchos años, pero en el momento en que haya un diputado que diga, y esto es lo que defendemos en Ciudadanos, que no entiende la lengua, que no la entiende correctamente  habrá que facilitarse los recursos técnicos de traducción simultánea para poder seguir el funcionamiento de la sesión. Eso supone aumentar el presupuesto, habrá que contabilizar el coste de ese servicio de traducción simultánea y ponerlo en consideración de que el parlamento asturiano ya es uno de los más caros de España. También creo que hubo una sobreactuación por parte del Gobierno, dijimos que había sido un teatrín porque quince días antes, la señora Berta Piñán ya había preguntado a través de su gabinete de manera informal a todos los grupos diciendo que tenía interés en dirigirse a la comisión en asturiano. Nosotros no dijimos que no, pero sí que se siguiera la legislación vigente. Ha habido irresponsabilidad cuando la consejera dice que ha sido humillada, cuando se le ha pedido que cumpla la ley, son palabras muy grandes que se tienen que usar cuando tienen sentido. No es una humillación que unos diputados le pidan a la consejera que se dirija a ellos en la lengua oficial. Y también fue irresponsable que Barbón pusiera en twitter que se solidariza con una consejera que supuestamente ha sido maltratada en la cámara parlamentaria.

-Ciudadanos defiende que la Ley de Uso vigente ya es suficiente, pero esa ley dice que cualquier ciudadano tiene derecho a dirigirse a la administración en asturiano ¿deja de ser ciudadana Piñán cuando es consejera?

-Hay jurisprudencia. Aquí Berta Piñán no es Berta la escritora, aquí es la consejera de Cultura y cumplir las normas es muy importante en democracia. Es como si alguien dijera ¿por qué tengo que ir a 120 kilómetros por hora si tengo un coche de 300 caballos por qué no puedo ir a 140? No es ¿por qué no puedo hablar en asturiano si quiero? Es que aquí está hablando a los representantes del pueblo asturiano, en el marco de la comisión de cultura y haciendo lo que establece el reglamento de la cámara. Creo que no hay ningún problema con la llingua más que los que algunas personas quieren escenificar para sacar de ello un rédito electoral. En esta cámara han hablado en asturiano muchas veces muchas personas y no ha pasado nada.

-Es cierto que se ha usado en muchas ocasiones y nunca ha pasado nada, si en esta legislatura alguien pide un traductor ¿quién rompe esa naturalidad, el que lo pide o el que lo usa como se ha venido haciendo hasta ahora sin problema?

-Lo que rompe la naturalidad es la agenda oculta del partido socialista con el asturiano. El PSOE ha dicho que la oficialidad está dentro de su agenda política en esta legislatura, ¿qué factor disruptivo ha hecho que cambie la postura de algunos partidos? Desde nuestro punto de vista esa agenda del partido socialista de introducir un debate innecesario y que no tiene ningún respaldo social de la cooficialidad de la llingua asturiana.

-Pero lo llevaban en el programa electoral.

-Sí, pero que lo traigan por los cauces que establece la ley. Que lo traigan a la cámara, que no intenten hacerlo de esa manera teatralizada y subversiva que quizá hasta puede ser una excusa para no llevarlo a cabo. Me parece que no tienen nada claro lo que van a hacer con esa promesa. Eso es lo que tensa la situación y los partidos que no estamos a favor de la oficialidad, como nosotros, lo que hacemos es posicionarnos y situarnos al amparo de la ley que es donde tenemos que estar. El factor disruptivo es que el partido socialista lleva en su agenda la oficialidad.

-¿Concibe que Ciudadanos, el PP, cualquier otro partido, en cualquier parlamento autonómico con una lengua oficial pidiera a un miembro del gobierno que se expresa en castellano apelando a este derecho constitucional que cita?

-Pero es que en Asturias la lengua no es oficial, ese es el factor clave. Lo que no queremos que ocurra en Asturias es que la lengua se convierta en un factor de ruptura social y en un factor de diferenciación. Usar la lengua, en vez de como patrimonio y como riqueza cultural, como herramienta para hacer política es algo que da muy malos resultados. Eso también explica por qué estamos en contra de la cooficialidad porque en Ciudadanos sabemos, mejor que sabe ningún otro partido, que en el tren de la oficialidad montan muchas personas que tienen unas expectativas que no tienen nada que ver con proteger la lengua y la cultura que es algo con lo que nosotros estamos de acuerdo. Con lo que no estamos de acuerdo es con usarla como herramienta política, como factor de diferenciación y de barreras entre asturiano y entre asturianos y españoles. No hay cooficialidad amable porque no hay nacionalismo amable.

-Hay un nacionalismo español. A Vox se le puede considerar un partido que tiene un concepto identitario de la nación española.

-Yo no me voy a poner a definir el programa de Vox ni su ideario político. Nosotros lo que defendemos es el patriotismo, que tiene un matiz distinto. El nacionalismo se basa en las diferencias entre las personas por el lugar en que han nacido, algo alejado del pensamiento racional, europeísta y progresista que nosotros defendemos. El nacionalismo parte de la idea de que por nacer en un lugar u otro tienes privilegios y derechos que otros no tienen, hechos diferenciales y barreras que nosotros nunca vamos a permitir que se reproduzcan en Asturias.

-Una urgencia económica de Asturias es la política industrial. Entre el Brexit, las deslocalizaciones y la parálisis en la administración central ¿qué cree que se puede hacer a nivel autonómico?

-Nosotros reconocemos que la capacidad que tiene un pequeño parlamento de una pequeña comunidad es limitada. Pero por nuestra parte no va a faltar para sumar fuerzas ayudar a una estrategia que se debe poner en marcha en Asturias para retener a las industrias que quedan, impedir nuevas amenazas de deslocalización y tratar de atraer inversiones. Asturias tiene el conocimiento, el tejido y la experiencia necesaria para ser una región en la que la industria puede mantenerse y también llegar nueva industria. Hay que potenciar ese perfil industrial de Asturias con políticas de atracción de inversiones y de retención de la que ya hay en la comunidad. Nosotros apoyaremos al gobierno del Principado en las medidas que lleve a cabo pero le vamos a reclamar también ser proactivo y tratar de anticiparse a los retos. La política industrial del partido socialista en estos últimos años adolece de falta de iniciativa y de falta de previsión. No es tan difícil ponerse en contacto con las industrias y preguntarles qué necesitan para permanecer en Asturias y el ejemplo claro es Arcelor. Ha invertido en Asturias pero también hay factores que no podemos controlar como la competencia desleal en el acero que procede de fuera de la UE o como el incremento de los costes de la descarbonización pero sí hay factores de proximidad en los que pueden intervenir los gobiernos autonómicos. Y vamos a exigir siempre una política industrial clara, que le proporcione estabilidad institucional y que tenga una actitud proactiva.                            

                 

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