Ocho de cada cien hogares de la región están formados en viviendas cedidas gratuitamente por familiares o amigos. La cifra ha crecido cerca de un 22 por ciento entre 2004 y 2018
27 oct 2019 . Actualizado a las 05:00 h.La crisis que comenzó hace una década dio un vuelco a la economía nacional y regional. La (durante tiempo) negada recesión derivó en el estallido de la burbuja inmobiliaria. El empleo, el consumo, el mercado de la vivienda o las finanzas iniciaron una caída libre que ha costado años parar y remontar. Una de las consecuencias de aquella situación económica es la fuerte subida del precio del alquiler, a lo que se unen las cada vez mayores dificultades para comprar casa. No sólo por lo complejo que puede resultar acceder a una hipoteca, sino también por la inestabilidad laboral, que complica mucho el tener garantías de poder pagar esa letra e, incluso, el alquiler de una vivienda. Tal es así que cada vez más familias asturianas viven en pisos que les dejan gratis familiares o amigos. Según el boletín del alquiler residencial publicado hace unas semanas por el Observatorio de Vivienda y Suelo del Ministerio de Fomento, ocho de cada cien familias de la comunidad (un 8,4%, concretamente) residen en una vivienda en régimen de cesión gratuita.
La tendencia ha ido a más en los últimos años. El mismo estudio precisa que la cifra de familias que viven en una casa prestada ha crecido cerca de un 22 por ciento entre 2004 y 2018. También deja como conclusión que el alquiler convencional (a precio de mercado) se ha incrementado algo más de un 72 por ciento mientras que los hogares con casa en propiedad han caído más de un 6 por ciento en esa misma horquilla de tiempo.
El informe muestra que la cesión gratuita de vivienda en Asturias está dos puntos por encima de la media estatal y también certifica que es una fórmula para la emancipación de los jóvenes. Los menores de 30 años son el colectivo que más echa mano de la solidaridad familiar para solucionar el problema de la vivienda sin coste para el bolsillo. En cuanto a la situación familiar, la mayoría de hogares en esta situación son unipersonales o bien monoparentales con menores a cargo.
Los jóvenes son uno de los colectivos más castigados por la subida del precio de los alquileres. El arrendamiento medio en España se sitúa, según Fomento (que toma los datos de los depósitos de fianzas en los organismos autonómicos de vivienda), en los 674 euros mensuales, cien euros más que un año antes. Para hacer una estimación del precio medio de los alquileres en nuestra región hay que tirar de los datos de Fotocasa o de Idealista, recogidos ambos en el boletín del alquiler residencial publicado hace unas semanas por el Observatorio de Vivienda y Suelo, puesto que en Asturias no hay un registro del alquiler y, por tanto, tampoco se depositan las fianzas. Si al igual que para calcular la media nacional se toma como supuesto una vivienda de 96 metros cuadrados, según los datos de Fotocasa el arrendamiento estaría en 624 euros, mientras que según los de Idealista serían 662 euros. Hay que tener en cuenta que estos portales inmobiliarios digitales sitúan el precio medio estatal en 796 euros y 998,4 euros al mes, respectivamente, muy por encima de la cuantía media que se obtiene de la información de depósitos de fianza.
No obstante, teniendo en cuenta las cifras de Fotocasa e Idealista, la realidad es que hay amplias diferencias entre los seis municipios más poblados de la comunidad autónoma, siendo los alquileres más caros en las dos grandes ciudades. Si el precio medio del metro cuadrado en Asturias es, según Idealista, de 6,9 euros, en Gijón y Oviedo está por encima (7,3 euros el metro cuadrado, en ambas ciudades) y en los otros cuatro grandes concejos estaría por debajo: Avilés 5,9 euros el metro cuadrado; Langreo 4,3; Mieres 5,1; y Siero 5,6 euros el metro cuadrado.
Los españoles prefieren una casa en propiedad
Hay cosas que no cambian. Pese al estallido de la burbuja inmobiliaria y los diez años de crisis que le siguieron, casi dos de cada tres españoles siguen pensando que comprar un piso es siempre una mejor opción que el alquiler. Si optan por arrendar, y cada vez en mayor medida (los hogares que residen en una vivienda alquilada a precio de mercado han pasado de representar el 9,5 % en el 2005 a casi un 15 % el año pasado) es porque no les queda otra. Así, recogiendo datos del CIS, el informe apunta que la principal razón que aducen los que optan por arrendar casa es no tener ingresos suficientes para comprar (42,3 %), muy por delante del 15 % que lo hacen por no querer hipotecarse. Solo uno de cada siete valoran el hecho de que este régimen permita más movilidad.
El informe constata la preocupación de los españoles por la subida del precio de los alquileres, y destaca que más del 80 % de los encuestados reclaman a las distintas Administraciones que adopten medidas que permitan aumentar el parque de viviendas disponibles y su accesibilidad, ya sea garantizando la seguridad jurídica para los propietarios, como creando un parque de vivienda pública en alquiler, y ampliando las ayudas al arrendamiento y las bonificaciones fiscales.
Se disparan los impagos
Aunque la causa principal que alegan los propietarios para no poner sus viviendas en el mercado es que no necesitan esos ingresos adicionales (es la justificación que dan casi uno de cada cuatro encuestados), son también muchos (21,7 %) los que aluden a la desconfianza e inseguridad ante posibles incumplimientos por parte de los inquilinos. Y es que además del vaivén normativo en el sector, que ha afrontado varios cambios legales en pocos meses, la litigiosidad se disparó en los últimos años. Así, en el 2018 los juzgados españoles resolvieron casi 13.400 pleitos relacionados con el alquiler, un 31 por ciento más que en el ejercicio precedente y casi el doble que cinco años antes. La mayoría de esos litigios (tres de cada cuatro) derivaban del impago de la renta mensual, y en el 93 % de los casos la sentencia fue favorable al propietario.
Cuando los inquilinos llevan a su casero al juzgado es, principalmente, por denegarles la prórroga automática del contrato para intentar firmar otro nuevo que les reporte más ingresos. El año pasado se presentaron 618 denuncias por este motivo, frente a las 98 registradas en el 2014.