La historia del montañismo y el alpinismo contemporáneo no podrían entenderse ni disfrutarse sin los refugios de montaña. En realidad, los refugios son mucho más que un sitio donde guarecerse cuando la climatología empeora o cuando la fatiga aprieta. Son un punto de reunión para compartir las experiencias montañeras. Un lugar para marcar la estrategia de una expedición. Un sitio donde disfrutar de la compañía, del paisaje y de la gastronomía.

Podría decirse que los refugios de montaña son uno de los servicios turísticos clave para facilitar a deportistas, excursionistas y viajeros de diferentes de perfiles, la inmersión en un destino de naturaleza. Y por esta razón también constituyen un atractivo turístico.

El Parque Nacional de los Picos de Europa es un claro ejemplo del valor de los refugios para los miles de personas -principalmente montañeros, escaladores y espeleólogos-, que cada año transitan este espacio, buscando nuevos paisajes, nuevos retos, o sencillamente momentos únicos e irrepetibles.

Baño portátil del refugio de la Terenosa
Baño portátil del refugio de la Terenosa

De los seis refugios que hay en la parte asturiana de Picos de Europa, el único que no tiene servicios higiénicos es el de la Terenosa. Curiosamente, se da la circunstancia de que este refugio es un enclave estratégico para todos los que van a Urriellu, ya sea para escalar el Picu, para gozar del paisaje de la Vega de Urriellu, o para hacer un alto en el camino hacia otras rutas o ascensiones por el Macizo Central.

Una de las personas con mayor conocimiento de los Picos de Europa, y de las necesidades logísticas de los montañeros y alpinistas en este espacio natural es Bernabé Aguirre, toda una personalidad de reconocido prestigio nacional e internacional en el mundo de la escalada y el trekking de alta montaña, y que, entre otros méritos y récords, ostenta el de ser el deportista que más ascensiones ha realizado al Picu Urriellu  -648 hasta la fecha -.

Precisamente por su implicación emocional, personal y profesional con los Picos de Europa, Bernabé Aguirre explica que es «una cuestión imprescindible y urgente que el refugio de la Terenosa tenga un baño para los usuarios». Según el alpinista, «esta carencia no solo supone una incomodidad, además de resultar una práctica antihigiénica, sino que a veces incluso puede representar un peligro, y pongo como ejemplo el caso de una niña de 10 años que hace un tiempo se fue a hacer pipí y la picó una víbora en su zona genital, y si no llega a ser porque su padre es médico y tenía un antídoto en Pandebano, el desenlace podía haber sido fatal», concluye Aguirre.

Asimismo, Bernabé apunta otra razón de peso para dotar de baño al refugio de la Terenosa: «Este lugar es una de las puertas de los Picos de Europa, y es la antesala del Picu Urriellu, la montaña más icónica que tiene Asturias con mucha diferencia. Además, esta cumbre no solo es un símbolo para nosotros, sino que es uno de los retos más ambicionados por los alpinistas de todo el mundo. El picu Urriellu es símbolo de belleza, de aventura y de superación, y por todo ello es un atractivo inconmensurable a nivel internacional. En realidad, el itinerario en el que está el refugio de la Terenosa es una gran puerta de Asturias al resto del mundo», manifiesta con convicción Aguirre.

De momento, la Terenosa y los amantes de los Picos de Europa aguardan este baño, que cada día se torna más necesario, sobre todo teniendo en cuenta que el incremento de visitantes a la zona es cada más notable, y que muchos de ellos son extranjeros, y por tanto verdaderos embajadores de las excelencias naturales de Asturias en el mundo.

Conoce nuestra newsletter

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Comentarios

Un WC para los Picos de Europa