«No renunciamos a tener un acuerdo con la izquierda, pero un gobierno coherente»

La vicesecretaria general del PSOE lidera la lista del partido en Asturias y responsabiliza a Podemos de la repetición de los comicios

Adriana Lastra
Adriana Lastra

Adriana Lastra encabeza la lista del PSOE por Asturias en las elecciones generales. La vicesecretaria general del partido ha defendido en su discurso que la repetición de los comicios fue inevitable porque, a su juicio, Podemos planteó posiciones maximalistas y la coalición no hubiera resistido las discrepancias de ambos grupos respecto a la crisis catalana. 

-La campaña más corta de la historia y con un electorado a la defensiva, ¿qué pasó para que se repitieran las elecciones?

-La historia está escrita y además las negociaciones que se hicieron son públicas y notorias. Nosotros hicimos hasta cinco ofertas distintas a Unidas Podemos, empezamos hablando de un gobierno en solitario con apoyo parlamentario como habíamos tenido en los meses de gobierno desde la moción de censura, se nos dijo que no. Ofrecimos otro acuerdo para que miembros reconocidos de Unidas Podemos estuvieran en distintos niveles de la administración, se nos dijo que no. Ni siquiera fuimos capaces de hablar de un acuerdo programático y presupuestario porque siempre nos dijeron que ellos lo que querían era estar en el gobierno y que mientras no habláramos de la participación de eso no íbamos a llegar a ningún acuerdo. Se habla mucho de la renuncia de Pablo Iglesias a entrar en el gobierno pero yo creo que la renuncia es la de Pedro Sánchez y el PSOE de aceptar un gobierno de coalición, teniendo en cuenta que con UP no llegábamos a la mayoría absoluta. Cuando asumimos esa reivindicación y empezamos a negociar el gobierno lo que nos encontramos es con una posición inamovible para dirigir políticamente al Ejecutivo. Cuando te hablan de que quieren llevar Trabajo y Seguridad Social, la Transición Ecológica, también Hacienda; al final, lo que nos estaban exigiendo era controlar todos los ingresos, hasta el 60% del gasto público, y nos llevaron a una posición maximalista en la que ya éramos incapaces de llegar a un acuerdo. Creo que Pablo Iglesias negocia con otras fuerzas políticas como negocia dentro de su propio partido, esto es lo que hay y si no te gusta nos vamos a elecciones.

-Hubo un verano por medio.

-Retomamos en agosto las reuniones con distintos colectivos y asociaciones, con la idea original de poner un acuerdo programático encima de la mesa que además estuviera refrendado por las organizaciones sociales. Y allí hablamos incluso de tres verificaciones sobre el cumplimiento de los acuerdos pero fue imposible. Realmente lo que creo, y así lo he dicho muchas veces, es que Pablo Iglesias decidió que si él no estaba en el gobierno, que si él no dirigía al gobierno, no iba a haber gobierno.

-En circunstancias muy distintas, en 2015, ya hubo un desencuentro entre PSOE y Podemos, ahora se ha dado otro y además ha hecho que la campaña sea a cara de perro entre ambos partidos, ¿hay margen para tender puentes y recuperar un acuerdo después del 10N?

-Nosotros no renunciamos a tener un acuerdo con la izquierda, por supuesto que no. Es más, tenemos muy claro que lo que queremos es que el gobierno sea coherente ideológicamente y, por lo tanto, de acordar con otras fuerzas parlamentarias por supuesto con la izquierda y en este caso con Unidas Podemos. No será fácil, desde luego, porque nunca lo ponen fácil pero en todo caso lo que queremos. Es lo que estamos explicando, pero creo que se evidencia cada vez más, que hubiéramos tenido un problema, no como partido, como país, teniendo a Unidas Podemos en el gobierno con lo que está pasando en Cataluña. Con una fuerza política que está apoyando en el Parlament de Cataluña resoluciones contra una sentencia del Tribunal Supremo, con un Pablo Iglesias que hace poco ha vuelto a defender un referéndum de autodeterminación cuando ya hay algunos independentistas que entienden que tienen que abandonar la vía unilateral. Se está evidenciando que lo que necesitamos es un gobierno coherente ideológicamente, por supuesto, pero coherente también en su acción de gobierno. El problema de Unidas Podemos es que, mientras estábamos en las negociaciones de julio, hablando sobre el gobierno de coalición, yo leía en el móvil noticias de los Comunes defendiendo el referéndum en Cataluña, diciendo que serían los garantes de que no se podría aplicar el artículo 155, y cuando se lo enseñaba a nuestros interlocutores de Podemos les decía ¿pero de verdad pensáis que esto es sostenible? Y nos decían que, al final, ellos iban a asumir la decisión que tomara el presidente del gobierno; pero es que lo que le escucho a Pablo Iglesias últimamente es que ellos defenderían en el Consejo de Ministros precisamente esto, serían dos almas en un gobierno. Nosotros somos una fuerza política que ha gobernado en comunidades autónomas, en ayuntamientos, en coalición. Y a nivel nacional hemos gobernado muchas veces con apoyos de otras fuerzas políticas. No renunciamos a llegar a acuerdos con Unidas Podemos pero tienen que entender que esas posiciones maximalistas que tienen no las puede asumir todo el país. A una negociación se va también a transigir y ceder y Unidas Podemos tiene ese problema. Es una organización que se parece mucho a su líder; como a mñí me dijeron en medio de la negociación «es que Unidas Podemos es Pablo Iglesias y Pablo Iglesias es Unidas Podemos» .

-Y surge un nuevo actor con Más País, que tiene candidatura en Asturias, compite por un electorado que podría ser el de Podemos pero también el del PSOE.

-No es algo que nos preocupe, en democracia es normal que nazcan partidos, que haya escisiones de partidos; a nosotros lo que nos preocupa es que el 10 de noviembre, lo primero que la derecha no sume, y que tengamos una mayoría para gobernar. Cuando Errejón lanzó el partido, en la primera semana, generó ciertas expectativas sobre todo en la opinión publicada pero al final está haciendo un partido exactamente igual que Podemos pero con otro líder. Los postulados son los mismos, si les escuchas hablar de Cataluña, de cualquier cosa. Y su organización es la misma, una ensalada con muchos ingredientes, aquí voy con Compromís, aquí con las mareas, allí con los anticapitalistas y al final eso es una organización débil; y sobre todo muy madrileña, que desconoce la realidad periférica de España.  Hay veces que no se puede contentar a todo el mundo, y Errejón lo intenta pero no le sale.

-Uno de los ejes de la campaña de Adrián Barbón era que con una victoria socialista Asturias haría oír su voz en el Consejo de Ministros, pero no tenemos gobierno.

-Bueno, tenemos un gobierno en funciones y funcionando, todavía hace poco se aprobó la partida de 172 millones para las ayudas al CO2 y eso ha sido gracias también a que Reyes Maroto es una gran conocedora de los problemas de la industria electrointensiva y a las múltiples reuniones que el presidente de Asturias ha tenido con el gobierno y a la sensibilidad que tiene el gobierno con esta región y con la industria. Aunque el gobierno esté en funciones las cosas van saliendo. Hombre, nos gustaría sacar muchas más que no podemos por estar en funciones, por eso es importante que no haya bloqueo a partir del 10 de noviembre.

-Han sido meses en los que se han sucedido noticias preocupantes en Arcelor, el caso de Vesuvius después de Alcoa.

-Respecto a Vesuvius hay que derogar la reforma laboral del Partido Popular porque lo que ahí ha ocurrido es un problema de deslocalización pero generado por esa reforma laboral porque la administración pública no tiene capacidad para impedir los EREs en las empresas, aunque tengan beneficios. Hay que derogar esa reforma y hacer un nuevo Estatuto de los Trabajadores para nuevas realidades que se están dando como los riders y otras que están apareciendo. Estamos reuniéndonos constantemente con las empresas de Asturias para darles seguridad y horizonte. Además es importante que haya en Europa un gobierno que defienda, como ya está haciendo el grupo socialista en el parlamento europeo, la imposición de un arancel medioambiental para defender los productos europeos y que no perdamos competitividad. También poder sacar, al fin, el estatuto de las electrointensivas que ya hay buenas noticias porque hay acuerdo con la CNMC. Se podrá hacer con un gobierno a pleno rendimiento y eso son muy buenas noticias para los sectores productivos y para los trabajadores. La industria asturiana nos permite tener buenos salarios y buenos empleos.

-Quizá termine atañendo a los problemas de Cataluña el futuro reparto de un nuevo sistema de financiación autonómica y es algo que preocupa en Asturias. Esto sumado a los problemas de los últimos meses con las entregas a cuenta.

-Respecto a esto último, es la primera vez que un gobierno en funciones hace esas transferencias, es algo que no había pasado nunca y para nosotros era importante hacerlo porque con las entregas a cuenta es con lo que se financia la sanidad, la educación, el estado del bienestar en definitiva. Había problemas legales porque no se había hecho nunca pero lo importante es que ya se ha aprobado, que las comunidades autónomas ya lo están recibiendo y lo que pretendemos es modificar la ley para que esto no vuelva a pasar. Que no vuelva a haber un retraso por un bloqueo o por un gobierno en funciones. Respecto a la financiación autonómica lo que tiene que haber es una reforma fiscal con la que paguen más lo que más tienen, que suba los tipos en sociedades, que pueda recaudar más sin acuciar a las clases medias y trabajadoras que son las que pagaron la crisis económica. Hay que recordar que el PP subió hasta 60 veces los impuestos y mientras bajaba sociedades subía el IVA. Hay que empezar a hablar de nuevos impuestos, del impuesto digital, hay que hacer una armonización fiscal y una vez que tengamos una fiscalidad justa y progresiva ya podremos empezar a hablar de la financiación autonómica. Que ambas cosas pueden ir en paralelo ¿eh? No quiero decir que una demore a la otra. Evidentemente en la financiación autonómica hay intereses contrapuestos de las comunidades; nosotros siempre defendimos que tiene que servir para asentar el estado del bienestar, para financiar a las zonas con más dificultades y que los criterios del nuevo reparto no pueden sólo estar basado en la población, como algunos pretenden, o en el nivel impositivo, sino teniendo en cuenta más factores. El presidente habló en alguna ocasión de la tasa de paro, del envejecimiento de la población y de sus dispersión; porque cuanto más envejecida está la población más se necesita del estado del bienestar sobre todo en temas sanitarios. Es decir, hay diferentes alternativas, pero nosotros lo que tenemos muy claro es que en un reparto de la financiación autonómica no se puede perder, nadie puede perder. Lo que tenemos que asegurar es precisamente el estado del bienestar y tenemos todos claro, empezando por el presidente del gobierno, es que Asturias que tiene una situación problemática por su orografía pero también por el envejecimiento de su población será una prioridad que se mantenga su financiación. Por cierto, que Asturias, con un esfuerzo grandísimo por parte del Principado consiguió sostener los servicios sociales en una época de recortes brutales.

-Ha mencionado la armonización fiscal y quiero preguntarle porque en los inicios de la campaña estuvo en Asturias el consejero de Hacienda de Madrid, Javier Fernández-Lasquetty, que tuvo durísimas críticas a la fiscalidad del Principado. Antes Barbón había cargado contra las rebajas de Madrid y el impacto que tienen en el resto de territorios, ¿cómo es que los modelos de Asturias y Madrid han terminado por ser caballo de batalla en estos comicios?

-Es algo ejemplificador, tiene que servir precisamente para que nos demos cuenta de lo que está pasando en Madrid, donde por culpa de esas rebajas sobre todo a las rentas más altas y a los grandes patrimonios, han hecho que los niveles de desigualdad de la capital sean los mayores de toda España. Más allá de los recortes que han hecho en educación, en sanidad en servicios sociales o en materias tan sensibles como igualdad o violencia de género. Por eso es importante, y pedagógico, explicar que la rebaja fiscal lo que implica son recortes en el estado del bienestar y de los derechos de los ciudadanos, y hay que defenderlo todos los días. La única rebaja fiscal de la que hablamos es a las pymes de dos puntos pero desde luego lo que no vamos es a jugar con las expectativas de la gente, nosotros tenemos un estado del bienestar que hay que proteger, que hay que salvaguardar y además seguir construyéndolo, seguir avanzando. Por eso hablé antes del impuesto digital pero también llevamos uno a las transacciones financieras que serviría para sufragar nuestro sistema público de pensiones, gravar más sociedades y una armonización para que no exista el dumping fiscal que hay entre comunidades. Además es curioso que digan «yo voy a rebajar los impuestos a los que más tienen en mi territorio pero quiero más financiación autonómica». Así es como funciona la derecha.

-La legislatura autonómica comenzó con una gran bronca porque se impidió que la consejera de Cultura, Berta Piñán, hablara en asturiano en el parlamento ¿qué le parece?

-Lo viví con incredulidad y con un poco de vergüenza. Con incredulidad porque en la Junta General todos los años por el Día de les Lletres los diputados salimos allí a leer poemas en asturiano y, además, de todos los partidos políticos. Pero también con un poco de vergüenza porque haya grupos que se avergüencen del asturiano, eso sí que es algo asombroso. Pero sobre todo lo vi con pena porque hay algunos partidos que están intentando trasladar una imagen de la confrontación, de bloques, respecto a la defensa que estamos haciendo de algo tan propio y tan querido para nosotros como es la llingua. Como si fuera una confrontación social. Y de repente aparecen vallas publicitarias pagadas por no se sabe quién comparando al presidente de Asturias con Puigdemont y con Otegi, generando un odio que nunca se había visto en Asturias. Eso es lo que trae la ultraderecha también y es lo que trae que la ultraderecha le marque el paso a la derecha. El PP, al menos en los últimos años, nunca había sido proclive a la cooficialidad del asturiano pero nunca había respondido con una virulencia como la que estamos viendo. En este caso yo llamo al PP a la reflexión. Porque lo que están generando es un caldo de cultivo en el que luego es muy difícil dar pasos atrás, incluso para ellos mismos. Comparar al presidente de Asturias con un etarra, impedir que una consejera hable en asturiano cuando los diputados sí pueden hacerlo en la Junta General, es absurdo. Lo que tienen que hacer es respetar un poco más el patrimonio que tenemos porque es nuestro patrimonio cultural y que respeten a la gente que quiere hablarlo y que lo defiende. Tenemos a todos los organismos internacionales diciendo que o hacemos cooficial el asturiano o desaparece. El mismo PP que en Galicia no tiene ningún problema con la oficialidad del gallego aquí le parece un sacrilegio, el querer defender tu patrimonio cultural y que es algo que nos enriquece como sociedad y como pueblo.          

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