Cascos afronta su enésimo cisma interno

Foro encara una profunda división entre los partidarios del fundador del partido y los de la presidenta Carmen Moriyón, que se resiste a su control

Francisco Álvarez-Cascos saluda a Carmen Moriyón
Francisco Álvarez-Cascos saluda a Carmen Moriyón

En enero de 2011 Francisco Álvarez-Cascos eligió la Mesa de Mareantes y Navegantes de Luarca para firmar su afiliación al recién creado Foro Asturias, la más dura de las escisiones del centro derecha asturiana, que lastró durante una larga década los resultados regionales del PP, que le llevó a él mismo a una efímera presidencia del Principado de apenas un año, y que en sucesivas legislaturas fue menguando en representación. En la actualidad conserva dos diputados en la Junta, tres alcaldías (en Salas, Amieva y Peñamellera Alta) después de haber perdido la joya de la corona con Gijón por dos mandatos, y también un recién obtenido diputado en el Congreso gracias a la coalición con el PP. El partido se fundó como Foro Asturias Ciudadanos para que de manera nada sutil sus siglas coincidieran con las iniciales del fundador, una formación a su imagen y semejanza que, con el tiempo, también aspira a tener vida propia. Cascos dejó la presidencia del partido primero en manos de Cristina Coto (hoy edil de Vox en Oviedo) que terminó abandonando la formación y el parlamento regional tras fuertes encontronazos. Como sucesora se eligió a Carmen Moriyón, alcaldesa de Gijón, que se resiste a ese control en la sombra y ha sido así que en las últimas semanas se ha desencadenado la énesima crisis protagonizada por el que fuera Secretario General del PP, vicepresidente y ministro de Fomento con Aznar, y también el más breve de los presidentes asturianos.

Hubo runrún antes de los comicios de noviembre de que Cascos y Moriyón discrepaban sobre la pertinencia de reeditar la coalición con el PP, pero finalmente se firmó un nuevo acuerdo. La ola de crecimiento de los populares en estos últimos comicios ha permitido regresar al Congreso a Isidro Martínez Oblanca, fidelísimo casquista, que había perdido su escaño en las elecciones de noviembre. Pero la espita que hizo saltar las alarmas de cara al público fue una dimisión en Gijón, la de Ana Braña que, tras consumarse, dejaba en evidencia los graves problemas internos de la formación en el concejo que había sido su último bastión en los largos años de decadencia electoral. Justo después de las municipales de mayo, dejaba el puesto el cabeza de lista elegido para heredar el liderzgo de Moriyón en la ciudad, Álvaro Muñiz. Y días después lo hacía Rubén Hidalgo. La marcha de Braña separó definitivamente a Oblanca de la estrategia del partido en Gijón y abandonó la directiva municipal.

En medios locales se publicó que la presidenta del partido despertaba la alarma de los cuadros más afines a Cascos por haber elegido a personas partidarias de la oficialidad del asturiano despertando la inquietud de que la formación diera un giro a sus postulados sobre esta cuestión. Distintas fuentes consultadas en el seno de la organización niegan este extremo y señalan que se trata de una lucha de poder entre la presidenta legítima, elegida en el último congreso del partido y su fundador que se resiste a perder el control total de la organización. Aseguran que Moriyón «ha sido alcaldesa, tiene carácter» y no quiere ser ningún títere. También han señalado que, en un contexto de crisis, la presidenta ha anunciado su intención de tomar decisiones sobre las cuentas del partido «que le afectan a él personalmente» y de ahí la sucesión de encontronazos.

Cuando Cristina Coto dejó la presidencia del partido, el propio partido y su escaño, se fue deseando a Moriyón que tuviera una autonomía que, aseguraba, a ella se le había negado. La fuentes mencionadas anteriormente aseguran que la intención de Moriyón es mantener una organización independiente mientras que el Álvarez-Cascos pretende un acercamiento progresivo a su antigua casa del PP hasta la reintegración. De hecho, en su última visita a Asturias, en plena campaña, Pablo Casado se deshizo en elogios hacia la figura de Álvarez-Cascos y puso el acuerdo de coalición PP-Foro como un ejemplo de su proyecto España Suma, capaz de reagrupar el voto de centro derecha en todo el país, con el que también querían seducir a Ciudadanos.

Según recogió la agencia EFE, Carmen Moriyón, tuvo que recurrir a sus potestades estatutarias en la úlima Comisión Directiva para incorporar a este órgano a tres nuevos miembros. Fuentes del partido señalaron que si bien Cascos se ha asegurado con contar entre sus partidarios a la mitad de los cargos orgánicos, los electos, concejales y alcaldes están en su práctica totalidad con Moriyón.

Los seguidores de Álvarez-Cascos aplicaron la mayoría de que disponen en la Comisión Directiva para rechazar la propuesta de Moriyón de incorporar a cuatro dirigentes más, que habrían cambiado la correlación de fuerzas en ese órgano. En medios escritos se les señaló como partidarios de la oficialidad del asturiano (son José Suárez Arias-Cachero, conocido como Felechosa, Xicu Xabel Díaz y Guzmán Fernández) y tanto la presidenta comos los dos diputados en la Junta declararon a los medios que no había intención alguna de girar la estrategia del partido en este punto. Partidarios de Moriyón insistieron en que se trata de una cortina de humo para ocultar una tensa lucha interna por el poder.

En declaraciones a La Voz de Asturias el portavoz parlamentario de Foro, Adrián Pumares aseguró que su grupo mantendrá «el mismo programa con el que se presentó a las elecciones» y que no habrá virajes respecto a la oficialidad del asturiano. También recalcó que su coincidencia «programática» con su compañero de escaño, Pedro Leal, era «plena». Respecto a las discrepancias abiertas en el seno de la dirección del partido, Pumares apeló al respeto estricto por los estatutos de la formación y afirmó que no valoraría las circunstancias concretas de la agrupación de Gijón.

A través de un comunicado difudido la noche del miércoles Moriyón reiteró que su responsabilidad como presidenta de Foro es garantizar que las cuestiones internas «se resuelven en el seno de sus órganos internos, y no fuera de ellos» y ha garantizado que la postura del partido sobre la cooficialidad del asturiano no ha cambiado y es la reflejada en el programa con el que concurrieron a las elecciones autonómicas, en las que lograron dos diputados.

Según afirmó EFE, esta división se ha trasladado a los representantes de Foro en el parlamento asturiano -donde pudieron formar grupo parlamentario con una reforma exprés del Reglamento apoyada por el PSOE- donde el portavoz y secretario general del partido, Adrián Pumares, respalda la postura de Moriyón, al contrario que el diputado y vicesecretario, Pedro Leal.

«Yo estoy en mi sitio en el parlamento y en los órganos del partido y pido respetar las reglas elementales de la democracia», ha señalado Leal a la agencia tras advertir que la trayectoria pública y política de los tres nuevos dirigentes de Foro «es de sobra conocida».

Leal ha incidido en que del tercer Congreso de Foro, en el que fue elegida Moriyón, salieron «unas directrices y un programa» del que asegura no haberse alejado a la vez que ha lamentado que esta situación se produzca en un momento en el que su partido «debería estar celebrando volver a tener voz en las Cortes».

Las discrepancias arrancaron en septiembre cuando Moriyón apostó por no concurrir a las elecciones generales de la mano del PP y vio cómo su postura quedaba en minoría en la Comisión Directiva que optó por reeditar por cuarta vez consecutiva en Asturias la coalición electoral con los populares, que en la pasada campaña realizaron varios reconocimientos a Álvarez-Cascos, secretario general de los populares durante casi una década.

Así, el sector crítico con Moriyón teme que su postura, apoyada por los tres únicos alcaldes que conserva Foro, busque acercarse al PSOE, que gobierna en minoría en Asturias y que necesitaría solo uno de sus dos votos -unido al previsible respaldo de IU- para asegurar la mayoría necesaria para aprobar los presupuestos.

La exalcaldesa de Gijón, que encabezó la candidatura autonómica, aunque renunció al escaño antes de tomar posesión, llegó a la presidencia de Foro en septiembre de 2018 después de la dimisión de su antecesora, Cristina Coto, -exdiputada del PP y ahora concejala de Vox- que dejó su cargo tras ser desautorizada por la Comisión Directiva por cambiar la situación laboral de una de las asesoras del grupo parlamentario.

«Seguramente demasiado tarde he alcanzado a entender que para estar y no ser, es mejor no estar. Tampoco a Foro le hace ningún bien una presidenta que no tiene capacidad para tomar decisiones sin intervención externa», afirmó Coto tras dimitir pocos días antes de renunciar a su escaño.

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