Izquierda Unida de Asturias pospone su asamblea a 2020

La posibilidad de que cuaje un gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos atenúa las tensiones internas de la organización en la comunidad

Un acto de Izquierda Unida de Asturias
Un acto de Izquierda Unida de Asturias

Izquierda Unida de Asturias llegará a fin de año con su dirección en una situación de interidad y la asamblea en la que se elegirá a un nuevo coordinador, por el voto directo de la militancia, se celebrará probablemente en las primeras semanas de enero de 2020. En el retraso para terminar con esta situación de mandato provisional -que fue asumido por el secretario de Organización, Alejandro Súarez, tras la dimisión de Ramón Argüelles- ha tenido un peso fundamental la repetición de las elecciones generales, que ha obligado a apurar el calendario hasta los últimos meses del año. La posibilidad de que llegue a cuajar un acuerdo de Gobierno entre PSOE y Unidas Podemos en la administración central podría tener un efecto balsámico en la organización asturiana que ha vivido un año de terremotos internos. La coordinadora de IU de Asturias ha convocado para los días 31 de enero y 1 de febrero de 2020 su asamblea, máximo órgano de la organización, para renovar por completo la dirección. 

El actual coordinador interino, Alejandro Suárez, envió una carta a los dirigentes locales de la organización la semana pasada en la que anunciaba su intención de no optar ni al puesto de coordinador definitivo, que tendrá que elegirse en esa futura asamblea, ni tampoco a ningún puesto ejecutivo en Izquierda Unida de Asturias. 

Un año atrás, entre las navidades y enero de este 2019, IU de Asturias comenzó una deriva convulsa con el duro pulso mantenido durante semanas entre su portavoz la pasada legislatura en la Junta General, Gaspar Llamazares, y la coordinadora federal en manos de Alberto Garzón, con discrepancias radicales respecto al modelo de organización que debería tener IU y, sobre todo, su alianza con Podemos. Con una amenaza de expulsión, filtraciones de grabaciones y acusaciones sobre manipulación de censos en distintos procesos de votación vividos en IU, finalmente Llamazares dejó la organización y lanzó su propia candidatura, Actúa, con la que se presentó en las generales de abril sin resultados.

A lo largo de la pasada legislatura y aún en el comienzo de esta, los choques entre la dirección federal y Asturias han sido constante y redundantes. Siempre respecto a la relación con Podemos. El sentir mayoritario en Asturias era el de mantener la «identidad» propia de la organización y se votó de forma ampliamente mayoritaria concurrir separados de los morados a las elecciones autonómicas. Si Podemos Asturias sufrió una relevante mengua de apoyos (pasando de 9 a 4 diputados), la de IU no fue menor (pasando de 5 a 2), y fue preciso que el nuevo parlamento reformara su reglamento para permitirles formar grupo propio.

Con todo, el resultado de las últimas elecciones en España, con la posibilidad de que cuaje un gobierno de coalición entre PSOE y Podemos podría poner fin a las discrepancias que se han dado en Asturias. IU votará en los próximos días, al igual que en el resto de las federaciones del Estado, sobre su participación en ese gobierno de coalición y si su coordinador general, Alberto Garzón, debería entrar como miembro del ejecutivo. La consulta a los militantes tendrá lugar de forma doble, en las propias sedes (aunque aún deben fijarse cuáles) y también por vía telemática.

En octubre de 2016, el entonces alcalde de Lena, Ramón Argüelles se impuso en la votación interna y fue elegido como el primer coordinador regional salido del sufragio directo de los militantes. Aunque Argüelles intentó cuadrar una dirección de inetegración (que acogió a otros candidatos como Alejandro Suárez y Fernando Díaz Rañón) en la coordinadora, el suyo fue un mandato convulso por el devenir de la propia política regional y el de la propia organización en el estado. Tras diversos choques entre Asturias y Madrid (con amenazas de intervención por parte de la dirección de Garzón) y continuos desencuentros entre la federal y Llamazares (que fue la apuesta mayoritaria de buena parte del partido para repetir como candidato en Asturias aún con el veto federal); finalmente Argüelles se postuló como cabeza de lista en las autonómicas pero perdió frente a la candidatura de Ángela Vallina, que agrupaba además a las sensibilidades más adversas a los criterios federales. El coordinador dimitió y el secretario de Organización, Alejandro Suárez asumió la dirección interina, en principio para unos meses, pero que se ha prolongando por la reiteración de campañas electorales. 

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