Asturias, una región inviable sin el aporte de los inmigrantes

Las estadísticas oficiales y las opiniones de expertos dibujan una región de supervivencia inviable sin el aporte demográfico, económico y laboral de los extranjeros


Redacción

El envejecimiento de la población y la salida de jóvenes fuera de la región en busca de oportunidades laborales suponen un serio problema para su sostenibilidad. De acuerdo con los registros de la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos (Sadei), el Principado tiene a día de hoy 1.022.093 habitantes. Según sus predicciones, dentro de diez años la comunidad se desplomará hasta 965.260, con un peso cada vez más elevado de las personas mayores de 55 años. 

¿Puede Asturias en este contexto despreciar la aportación de los inmigrantes al sostenimiento demográfico y económico de la región? Las cifras y las opiniones de los expertos se pueden simplificar en un rotundo y taxativo «no»

En la actualidad, según el Instituto Nacional de Estadística, hay 41.542 extranjeros residentes en Asturias. La mayoría (7.864) proceden de Rumanía, seguidos de los marroquíes (2.891), colombianos (2.337), brasileños (2.223), paraguayos (2.011), venezolanos (1.996), portugueses (1.830) y senegaleses (1.323). 

Para poner en contexto la importancia que tiene para el presente y futuro de la región la recepción de inmigrantes, hay que tener en cuenta un primer dato puramente demográfico. El Principado perdió 5.331 habitantes el pasado año (0,52%), más que cualquier otra región, y se quedó en 1.022.293. Es el octavo año consecutivo de descenso. Desde 2010 se han perdido 54.810 residentes. 

La sangría demográfica en el Principado sería mucho peor si la llegada de personas procedentes de otros países se secase o frenase súbitamente. Son más los inmigrantes que llegan que los emigrantes que van a otros países. El saldo migratorio positivo en la región fue el pasado ejercicio, en este sentido, de 2.574 personas. En 2018 llegaron 6.345 inmigrantes, especialmente de Venezuela, Colombia, Cuba, Marruecos y Paraguay

El frío invierno demográfico

La responsable de Empleo de UGT Asturias, Mar Celemín, destaca que, pese a que ni en los años de expansión económica ni ahora Asturias ha sido una de las regiones más receptoras de inmigrantes, «no podemos dejar de contar con las personas de fuera en un escenario como el que tenemos, en el que las medidas que se pueden llevar a cabo para frenar el desplome demográfico solo tienen efectos a largo plazo». 

«Tenemos que contar con la población extranjera, tanto como imprescindible mano de obra como para hacer frente a este invierno demográfico», indica. Celemín lamenta que en Europa haya «gobiernos y partidos de extrema derecha que están agitando la bandera del racismo y la xenofobia». «Nosotros tenemos claro que todo lo que sea recibir gente de fuera es positivo en la generación de riqueza, la generación de empleo y la dinamización de la sociedad. En un escenario demográfico de población a la baja o cuentas con la llegada de población extranjera o tienes el futuro muy gris».

Juan José Palacios, responsable del Centro de Información de Trabajadores Extranjeros (CITE) de Comisiones Obreras en Asturias, coincide con esta tesis. Cree que «es bien fácil deducir que, sin la llegada de extranjeros, en Asturias habríamos caído hace años del millón de habitantes». En esta línea, apunta que «hay bastante gente joven asturiana que está fuera y, sin embargo, no se ha desempadronado». 

Palacios aclara, no obstante, que «mientras que el peso de los extranjeros en Asturias está en el 3%, los nacimientos que se producen en la región de madre o padre extranjero son más del 10%». Así, la llegada de inmigrantes «influye de manera positiva, pero no alcanza a equilibrar la caída demográfica». Y es que «en Asturias la tasa de llegada es más pequeña, porque el mercado laboral es muy poco dinámico». 

Constata que los extranjeros que vienen a trabajar a la región «sobre todo acceden al sector servicios y al servicio doméstico». De este modo, «los inmigrantes ocupan, por regla general, trabajos que no ha querido un nacional». El responsable del CITE arroja luz sobre un factor que también tiene que ver con el hecho de que la tasa de inmigrantes residentes en Asturias tenga menos peso que en otras zonas. «Hasta hace unos años uno de los sectores más demandados era el servicio doméstico y de cuidado a mayores, donde se ocupan un mayor porcentaje de iberoamericanos», asevera. Los ciudadanos procedentes de países de Latinoamérica «acceden a la nacionalidad a los dos años de residencia», por lo que «mucha gente que vive en la región ya no consta estadísticamente como inmigrante». 

La doble precariedad laboral

El análisis de los datos de diferentes entidades sirve para desintegrar varios bulos relativos a los extranjeros que llegan a España y Asturias a labrarse un futuro. Ni se hacen con empleos a costa de quitárselos a los españoles, ni se les protege sobremanera en caso de quedarse en el paro. Asimismo, su aporte resulta esencial en segmentos de actividad como los servicios y el cuidado a personas dependientes. De acuerdo con los datos de la última memoria del CITE de CC OO de Asturias, en 2018 hubo una media de 13.575 extranjeros ocupados y de alta en la Seguridad Social en Asturias. Son 614 más que en 2017;  ello supone un crecimiento del empleo del orden del 4,7% entre este colectivo, muy notable tanto si tenemos en cuenta los avances de los tres años anteriores (1,1% en 2015; 0,1% en 2016; 3,4% en 2017), como si lo comparamos con el registrado entre la población española residente en la región (1,1%).  

El 84% de los contratos realizados en 2018 a trabajadores extranjeros fueron para el sector servicios. La contratación aumentó sobre todo en este segmento (14,5%), y más moderadamente en la industria (8,7%) y en la construcción (4,7%), mientras que descendió en el sector primario (-7,4%). Un problema que atañe a este colectivo y que aleja el viejo mantra de los empleos robados a los nacionales tiene que ver con la doble precariedad que padecen los inmigrantes en el mercado laboral. El 86% de los contratos firmados a lo largo del año por extranjeros fueron temporales.  Atendiendo a la jornada el 43% fueron, sobre el papel, a tiempo parcial.

Un 57% de los extranjeros que trabajan en Asturias son de origen extracomunitario;  el resto procede de algún país de la Unión Europea, siendo la rumana la nacionalidad más numerosa (22% de los cotizantes). El CITE también muestra que los inmigrantes están menos protegidos que los ciudadanos españoles ante el desempleo. En esta línea, sólo el 27,3% de los parados extranjeros registrados en el Servicio de Empleo del Principado (Sepepa) perciben prestaciones por desempleo, cuando la proporción entre los parados de nacionalidad española llega al 45,1%.

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