«Cada vez tenemos más maneras de trabajar y de innovar. No hay mucha diferencia entre Palo Alto y el Alto del Palo»

Marcos Gutiérrez ASTURIAS

ASTURIAS

Daniel Suárez, CEO de Zapienz y coautor de Sócrates y la Econología
Daniel Suárez, CEO de Zapienz y coautor de Sócrates y la Econología

El asturiano Daniel Suárez, CEO de Zapiens, ubicada en Somiedo, desgrana los logros de su empresa y habla de su nuevo libro «Sócrates y la Econología»

01 dic 2019 . Actualizado a las 10:41 h.

Daniel Suárez (1980, Somiedo) es, junto a Manuel Valera, autor del libro Sócrates y la Econología (Empresa Activa), una obra escrita a modo de reflexiones y diálogos socráticos en la que surgen más preguntas y disquisiciones que respuestas sobre la econología, que no es otra cosa que el  conocimiento de la casa (empresa en este caso) para poder gestionarla. Suárez es asimismo fundador de Zapiens, empresa que ha desarrollado una plataforma que ayuda a otras compañías a gestionar el conocimiento y la comunicación a su disposición. La firma, cuyo centro de I+D se encuentra en Somiedo, tiene un acuerdo de colaboración con Microsoft que, en la práctica, le permite llegar a empresas de todo el mundo.

-¿Cómo surge este libro?

-Llevo seis o siete años dándole vueltas al palabro de la econología, más o menos cuando vuelvo al pueblo y me empiezo a fijar más en la ecología que en la economía. Ahí comienzo a explorar, escribir e intentar entender la mejor manera de gestionar y entender nuestra casa. El libro no deja de ser un proceso para curarme a mí. Hace dos años tuve la oportunidad de juntarme con otro amigo, que es Manuel Valera, e hicimos un experimento en el que reunimos en Somiedo a un montón de directivos. Nos pasamos cinco días por allí charlando y filosofando y durante ese proceso de observación nació este viaje.

-¿Qué se van  a encontrar los lectores?

-Se van a encontrar, sobre todo, preguntas, no respuestas. Por eso nos manda el oráculo a Sócrates otra vez (risas). Es un libro que, aunque parece de empresa, está camuflado y la gente que lo va leyendo se da cuenta que es una obra para uno mismo, para conocerse mejor. Cada uno va a dar con un libro que le valdrá en la clave en la que se lo lea. En este sentido, a medida que lo voy viendo en librerías me encuentro que lo van ubicando en diferentes sitios. En una estaba en el área de biología, en otra en psicología y autoayuda, en el de empresa, en otra en filosofía. Es un libro vivo y depende de lo que esté buscando la persona.

-¿Cómo se estructura?

-Está escrito en una serie de diálogos, de capítulos cortos, casi como si fuera un guión de una obra de teatro. Siempre digo de broma que no nos ha salido un libro de empresa, sino que nos ha salido un libro de wáter (risas), ese pequeño reducto que nos queda de paz en el mundo, ya que cada capítulo consta de dos, cuatro o seis páginas se pueden masticar muchas veces, porque son muy sencillos pero plantean muchas preguntas que no tienen respuesta y quedan ahí resonando.

-Forma un curioso tándem editorial con Manuel Valera a la hora de dar forma a las ideas que forman el libro, ¿verdad?

-Con Sócrates tengo en común que me hago muchas preguntas y no he escrito más de cien líneas ordenadas. Todas esas líneas desordenadas no aparecen en el libro, sino que surgen de la pluma de Manuel. Estamos preparando otra obra más para niños, porque hemos trabajado muy a gusto. Manuel es como si fuera Platón en esta obra, ya que es el que observa desde fuera y le va dando estructura. Una vez terminado yo vuelvo a entrar en juego, ya que a mí me toca coger todo esto, moverlo y presentarlo. Somos un ying yang que nos sentimos muy cómodos colaborando, porque somos muy diferentes pero estamos a gusto.

-¿Cómo fue el nacimiento de Zapiens?

-Vamos de camino a nuestro quinto año de vida. Hace siete años abrí en Oviedo una casa de emprendedores, la freehouse, en la que la idea era ayudar a tener un punto de referencia en el que nos juntáramos unos cuantos locos para crear cosas. En esos años nacen más de cien empresas, la casa se empieza a llenar, llegan más de cuarenta personas de diferentes países y una de las semillas crece mucho y con fuerza. Por así decirlo, a mí me tocó pasar de ser el director del colegio al de una empresa que crece mucho y que va muy bien. Ya tenemos oficinas en Madrid, Berlín, ahora pronto en San Francisco, Lisboa, en Gijón,… es un viaje muy guapo. Es hacer tangible esa parte filosófica acerca de cómo entendemos la gestión del conocimiento en las empresas para que empresas como Vodafone, Ikea o Loreal puedan comprarlas.

-¿Ha cambiado el perfil de los clientes de la empresa en estos años?

-Los cuatro primeros años el perfil tipo de nuestros clientes era el de una multinacional. Trabajamos con más de treinta multinacionales. Al final es obvio que cuanto más grande sea la tribu mayores problemas tiene de formación, para entrenar a las personas, retarlas a que se hagan preguntas y demás. Desde hace unos seis meses hemos empezado a construir, por así decirlo, la versión para pymes y ya tenemos clientes de hasta diez trabajadores. Desde una cerrajería que nos solicita ayuda, academias para oposiciones, franquicias pequeñas con rotación de personal que necesita entrenarlos rápido. 2019 era el año de cerrar el producto y 2020 es para nosotros el año de la pyme.

-¿Qué posibilidades le da a Zapiens el acuerdo con Microsoft?

-La parte más importante en Estados Unidos fue cerrar el acuerdo con Microsoft, que nos permite que nuestro producto sea alcanzable para millones de pymes en todo el mundo. Nosotros no tenemos la capacidad de ir a vender a cada empresa pequeña, pero meternos en un canal tan grande como es Microsoft nos abre un montón de posibilidades.

-¿Gestionan las empresas españolas de manera correcta el conocimiento?

-No me gusta hablar de correcto o incorrecto. Es un estadio evolutivo. Desde el punto de vista de gestión de conocimiento ahora gestionamos personas, ideas y emociones. Hay empresas que hacen cosas muy chulas y que van por delante, donde no se nota la diferencia con empresas americanas o alemanas y hay otras que no. Nuestro reto es poner España en el mapa de la gestión del conocimiento y la gestión del talento. Creo que los mimbres los tenemos, si bien también tenemos nuestros fallos.

-¿Cómo surge la idea de que el centro de I+D de Zapiens tenga su sede en plena Reserva de la Biosfera de Somiedo?

-Hemos abierto en Somiedo y, medio en broma medio en serio, yo siempre digo que en mi pueblo hay mejor fibra óptica que en San Francisco. Cuando me preguntan cuánta gente estamos en Somiedo, respondo que a veces ninguna y a veces quince. El espacio configura una manera de hacer las cosas. Cuando necesito pararme a pensar con tiempo, que es un bien escaso a día de hoy, no hay mejor sitio, porque allí el tiempo se multiplica por dos. Este año he estado viviendo tres meses seguidos en Somiedo y de la que se van transformando las empresas, no tienen problema por hacer un Skype conmigo. Cada vez tenemos más maneras de poder trabajar y de poder innovar más y mejor. En realidad no hay mucha diferencia entre Palo Alto y el Alto del Palo, tal vez los alquileres (risas) y que en EEUU hay una densidad de frikis muy alta. Cuando estoy en EEUU yo soy el que llama a la calma y aquí soy el que mete caña. Todo depende de dónde te ubiques.

-¿Está contento con esta decisión?

-Además del espacio de innovación tenemos un espacio de creación de contenido. Que desde Somiedo tengamos a dos personas creando contenido para Volkswagen o Loreal a mí me hace superfeliz.