Redacción

Como cada miércoles, un grupo de mujeres se reúne frente al portal número 7 de la calle Marqués de Santa Cruz, en Oviedo. Allí todas esperan a Isabel, quien se ha convertido para la gran mayoría en una especie de ángel de la guarda. Desde que ella entró en sus vidas parece que todo va mejor, y hay que agradecérselo a sus talleres de marcha nórdica. En el ya mencionado portal se dan cita las novatas con Isabel García Bernardo, quien inició este camino un 13 de diciembre de 2017.

«Esto se nos fue de las manos. Empezamos cuatro y ahora somos cerca de 50 todos los miércoles, pero lo seguimos haciendo de una forma totalmente altruista y descubriendo cada día historias más maravillosas que nos aportan muchísimo», cuenta Ana Fernández, una de las tres instructoras, junto con la propia Isabel y Ana Ferrer, que imparten el taller cada miércoles en el Campo San Francisco.

Antes de partir hacia el paseo del Bombé todas adaptan los bastones a su altura, escuchando atentamente las indicaciones de Isabel García, quien las anima a probar diferentes modelos antes de que cada quien se compre los suyos propios. «La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) nos cede estos bastones, y así a la gente le cuesta menos lanzarse a probar», cuenta García. Fiel a su cita acude también Andrés, el portero del edificio, que guarda con mimo todos los bolsos, abrigos o bastones que sean necesarios durante las casi dos horas que dura el taller, o mientras «van a esquiar», como a él le gusta llamarlo.

De camino al Campo San Francisco, Isabel García cuenta cómo nace esta iniciativa. «Sufrí un cáncer de mama y este deporte me vino fenomenal, no sólo físicamente, sino también mental y socialmente. Hemos aprendido a caminar trabajando tan solo el tren inferior, y en el momento en el que introducimos bien la técnica de la marcha nórdica con los bastones, y bajo la supervisión de un instructor, pasamos a activar el 90% de nuestro cuerpo», explica la promotora de esta iniciativa, que nació con el objetivo de ayudar a pacientes de oncología para sobrellevar mejor su enfermedad.

A pesar de sus orígenes, García busca extenderlo a todos los públicos. «Es un deporte que es espectacular para todo el mundo y una de las razones fundamentales es que está tirado de precio, solo tienes que comprarte unos bastones, que rondan entre los 40 y los 50 euros. La base de esto es caminar naturalmente, enseñando a corregir la postura para caminar bien, y después introducimos la técnica del bastón. La gente con problemas de espalda o articulaciones obtiene muchísimos beneficios», explica.

Los múltiples beneficios de la marcha nórdica

La marcha nórdica nace en los años 30 en los países nórdicos. Comparte la misma técnica que el esquí de fondo, ya que sus creadores fueron fundamentalmente miembros del equipo olímpico que se plantearon cómo mantener su forma física durante las estaciones en las que no hay nieve. Decidieron entonces caminar con bastones por asfalto, por césped o por arena, y así adaptaron la técnica a cualquier tipo de superficie. Este ejercicio proporciona beneficios tan buenos para los pacientes de oncología que incluso los propios doctores lo recomiendan para sus pacientes. «Por ejemplo, en lugar de decirles que vayan tres días a rehabilitación, les dicen que vayan dos, pero que los miércoles se vengan aquí», explica la instructora Ana Fernández.

Muchos de los asistentes son la mejor prueba de todos los beneficios de la marcha nórdica. Una de ellas es Maria Jesús Pablos, que lleva un año siendo paciente oncológica debido a un fuerte cáncer de colon con metástasis en la cabeza y en los pulmones, que se animó a participar en el taller gracias a la recomendación de sus amigas. «Aunque ahora estoy con quimio, me pareció una idea fenomenal, y desde que empecé me encuentro muchísimo mejor. Ha sido una actividad muy beneficiosa, que combino con yoga y me recupero muy bien. Psicológicamente produce un beneficio tremendo, porque estás al aire libre, te relacionas con gente. No importa si llueve porque al final te pones un chubasquero y listo, en Asturias no puedes depender del tiempo», explica Pablos.

En una situación similar se encuentra su compañera Nicoleta Lacatusui, que se encuentra realizando ciclos de quimioterapia tras sufrir cáncer de mama. «Cuando me enteré de mi diagnóstico, lo primero que hice fue llamar a Isa. Sabiendo que ella había pasado por lo mismo, y lo que la marcha nórdica había significado para ella y todo el beneficio que le había causado, quería probar. Antes de mi operación me llevó un día con ella para enseñarme la técnica para poder comenzar con el taller una vez que el médico me diese permiso. Hoy es mi primer día, me operaron hace dos meses y tres semanas, y me han dicho que la recuperación va bien. Me han permitido comenzar con la marcha nórdica porque saben lo beneficioso que es para los pacientes oncológicos, y de hecho acudir al taller, con la movilidad de brazos que implica, hace posible que prácticamente no tenga que ir a rehabilitación», cuenta con emoción Lacatusui.

A pesar de que la mayor parte de las asistentes son mujeres, también algún hombre participa en algún taller. Uno de los que no se pierde una cita es Patrick Jensen, que tuvo que someterse a un trasplante de médula tras sufrir leucemia. «Me encontraba un poco bajo de moral y fui al psiquiatra y al psicólogo. Me recomendaron buscar actividades al aire libre, por lo que decidí coger un par de los bastones que presta la AECC y me encantó. Es un deporte muy completo en el que utilizas e 90% de tus músculos, de hecho, es incluso mejor que la natación. Hay mucha gente muy simpática en el grupo, gente que pasó por los mismos problemas, por lo que es muy fácil sentirte a gusto y entendido», cuenta Jensen, que lo único que extraña de estos talleres es una mayor presencia masculina.

La expansión de los bastones

Aunque actualmente estos talleres tengan una amplia participación de pacientes oncológicos, la ambición de Isabel García no tiene límites. «Soy muy ovetense y tengo mucha ilusión de que esto arraigue en Oviedo y que sea como en los países nórdicos. Mi sueño sería que Oviedo se llenase de bastones a todos los niveles, tanto niños, como mayores. Para los pequeños sería ideal que esto se aprendiese desde el colegio, porque simplemente con el hecho de aprender a corregir la postura tu vida es otra. La marcha nórdica requiere tal concentración que te ayuda a activar la memoria y a recuperar neuronas perdidas. Este es uno de los motivos por los que tengo un gran interés en que esta actividad trascienda a personas mayores», explica la instructora.

La marcha nórdica crece en el Campo San Francisco a una velocidad irrefrenable, pero va más allá. Actualmente los talleres se imparten también en Gijón, y está previsto que a principios de 2020 se comiencen a organizar en Avilés. Además, tanto la Universidad de Oviedo como el ayuntamiento ovetense se han interesado por la actividad. Por parte de la institución académica han mostrado interés en que Isabel García y sus compañeras den clases de marcha nórdica a los alumnos. La concejala de Deportes, Conchita Méndez, ya se ha reunido con García para trasladar a la ciudadanía los beneficios de este deporte, algo que a Isabel le hace «una ilusión loca». La invasión de los bastones en el Principado no ha hecho más que empezar...

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Los bastones de la esperanza que inundan Oviedo