«Nature» se rinde al legado de Margarita Salas

L. O.

ASTURIAS

La investigadora MARGARITA SALAS en uno de los laboratorios del Centro de Biologia Molecular (CBM) Severo Ochoa de la UAM
La investigadora MARGARITA SALAS en uno de los laboratorios del Centro de Biologia Molecular (CBM) Severo Ochoa de la UAM benito ordoñez

La prestigiosa revista científica publica un obituario sobre la trayectoria de la científica asturiana

10 dic 2019 . Actualizado a las 17:55 h.

Pocas personas podrían sumar a su muerte el cúmulo de elogios que aunó Margarita Salas tanto por su calidad humana como por el inmenso legado que dejó su trayectoria profesional como investigadora. Ambos aspectos han sido remarcados por la revista Nature que ha publicado un obituario dedicado a la científica asturiana y en el que se destaca que no sólo abrió el camino para otras investigadoras en un tiempo en el que no se trataba a las mujeres con igualdad respecto a los hombres en ningún ámbito de la vida sino también que, por ejemplo, su patente sobre mecanismo de réplica del ADN fue la más rentable jamás presentada en el CSIC.

Firmado por Jesús Ávila, Federico Mayor y Lourdes Ruiz-Desviat, el texto señala que Salas «cumplió la mayoría de edad durante el régimen del general Francisco Franco, que negaba a las mujeres un papel igual en el lugar de trabajo» y, pese a todo, su labor «abrió un camino para las mujeres científicas en su país». Con todo, Nature destaca la enorme aportación de sus trabajos que fueron cruciales «para traer la biología molecular moderna a España» y que además dio muestras de un ejemplo de altruismo cuando donó los réditos de su patente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas para su financiación. Esa misma patente «fue reconocida a principios de este año por un premio a la trayectoria de la Oficina Europea de Patentes».

El obituario destaca su nacimiento en Canero, en una «pequeña villa en la región de Asturias en el norte de España» y sus comienzos al interesarse por la investigación científica atraída por otro gigante de la ciencia española, el también asturiano Severo Ochoa. Tras repasar con detalle su trayectoria, al artículo resalta que fue un modelo en el trato personal y que falleció con las botas puestas, todavía pendiente de los avances en el laboratorio. «Margarita transmitió su pasión por la investigación científica y la emoción del descubrimiento a sus alumnos, fomentando su motivación, creatividad, rigor y perseverancia. Creó una verdadera escuela, enseñando a biólogos moleculares de diferentes lugares y de diferentes orígenes cómo llevar a cabo, y disfrutar, la investigación. Muchos de sus alumnos ahora son líderes de investigación».