La dramática historia de la asturiana que fue víctima de una manada con 16 años

La asturiana María Ramiro publica «Sintiendo menos, viviendo más», un libro que dirige a todas las personas que hayan pasado por una situación similar

María Ramiro con su libro «Sintiendo menos, viviendo más»
María Ramiro con su libro «Sintiendo menos, viviendo más»

Redacción

María se levantó de la cama el 18 de diciembre, fue al baño y el espejo transformó en cruel realidad aquella mala sensación, aquel malestar con el que se había levantado. «No había sido una pesadilla, me había pasado». El lado izquierdo de su cara estaba en carne viva, su cuerpo lleno de moratones y en su mente golpeaban fuertemente una y otra vez terribles recuerdos de la agresión sexual que había sufrido la tarde anterior por parte de cinco chicos. Entendía de repente por qué su madre había dormido con ella esa noche, aunque se resistía a creer que algo así le hubiera sucedido.

Empezaron días y noches de infierno: el encierro en su habitación, las pesadillas, las declaraciones a la policía, más pesadillas, la pérdida de peso por no querer comer… Después los rumores de su pueblo, los psicólogos, la pérdida de gente, las terapias que no acallaban los insistentes malos sueños, la soledad… Su pasión por los libros le sirvieron de vía de escape, hasta que un familiar la instó: «¿por qué no escribes tu historia para ti?». El resultado de ese consejo es a día de hoy un libro que vio la luz el miércoles 4 de diciembre. Si bien escribirlo a María le ha servido de autoayuda para empezar a superar aquel horroroso capítulo de su juventud, publicándolo busca que le sirva a otras personas, sobre todo a mujeres, que hayan sufrido agresiones sexuales o malos tratos físicos o psíquicos. Sintiendo menos, viviendo más, el título del libro, es la historia con la que esta joven quiere ayudar «a que otras mujeres no se sientan solas» contando el antes, el después de la agresión y cómo ha luchado para no hundirse.

Dentro de unos días se cumplirán seis años del momento más horrible en la vida de María Ramiro, una joven natural de Panes que con 16 años sufrió una brutal agresión sexual por parte de cinco jóvenes, uno de ellos su ex pareja. María, que ahora tiene 22 años, narra en el libro como con el cambio de colegio conoció a un chico con el que su vida empezó a cambiar. «Me meto en un entorno social diferente y yo cambio. Mi relación con ese chico llega hasta la obsesión, pero ante los maltratos físicos y psicológicos decido acabar con él. Es entonces cuando se produce la agresión», explica la escritora, que siente que fue «una traición total» porque tanto su ex novio como los otros cuatro agresores eran de su entorno de confianza. «Puedes esperar algunas cosas malas, pero nunca piensas que pueden llegar hasta ese punto si es tu pareja o un amigo».

«Me dejaron tirada y que fuera lo que Dios quisiera»

María, con la que ha contactado La Voz de Asturias, habla abiertamente del momento de la agresión. Sucedió apenas un cuarto de hora después de cortar con el chico con el que salía: «yo iba con mis cascos escuchando música y no pude reaccionar. Se me echaron encima por detrás y me pusieron una bolsa de tela en la cabeza. Me dieron golpes en la cabeza y debí perder el conocimiento porque tengo lagunas. No pude reaccionar», insiste. «No sé cuánto tiempo pasó desde que acabó todo y decidieron irse. Cuando acabaron me dejaron tirada y que fuera lo que Dios quisiera. Pero conseguí reponerme, busqué el móvil y tenía llamadas perdidas de mis padres. Los chicos que me agredieron les habían enviado fotos y estaban intentando contactar conmigo. Yo no sabía donde estaba y sólo podía decirle a mi padre lo que veía. Fue así como me encontraron, medio desnuda un 17 de diciembre a las ocho de la tarde… Estaba llena de sangre, heridas y moratones», cuenta la autora de Sintiendo menos, viviendo más.

María Ramiro tuvo que ser atendida en el hospital de sus lesiones. De los días siguientes recuerda estar encerrada en su habitación: «me levantaba para ir al baño y poco más». También las declaraciones ante la policía con «preguntas, preguntas y más preguntas» y cuando tuvo que testificar ante la jueza. Sin embargo, el procedimiento judicial no tuvo consecuencias para sus agresores, ya que asegura que «se fueron de rositas» y «no hubo ningún castigo o pena para ellos». Eso no la ancla, pero admite que «me molesta pensarlo» porque, según argumenta, «esos chicos me han arruinado la vida y no se les castigó con nada».

En cambio María sí se sintió castigada: «se rumoreó mucho, se dijeron muchas cosas, perdí a mucha gente y me quedé muy sola», asegura antes de comentar que ha abierto una cuenta de email por si alguien necesita ayuda y quiere escribirle: «no es lo mismo aconsejar y hablar desde dentro cuando lo has vivido que desde fuera», y ella lo sabe bien por lo complejo que es tirar para adelante pese a los ánimos de la familia.

«Lo que a mí me ocurrió te marca de por vida»

Para que cambiara de ambiente, sus padres decidieron enviarla a Canadá. «Fue lo mejor que pudieron hacer por mí aunque en ese momento no pensaba así», señala María Ramiro, que reconoce que en el nuevo país «tenía mil cosas nuevas en las que pensar» partiendo del idioma. «Tenía que sobrevivir allí, tenía otras prioridades, conocí a gente nueva y los días pasaban muy rápido». Sin embargo, añade que cuando volvió a casa «volvieron los fantasmas». «Llegué un 7 de julio y una semana más tarde fui a un pueblo cercano con mi padre y vi a mi ex pareja en bici tan feliz, tan normal, como si me conociera y no hubiera pasado nada. Fue como una puñalada», dice con sinceridad. A partir de la agresión que sufrió, la relación con otros chicos ha sido complicada para María, hasta el punto que «durante dos años tenía miedo hasta a estar con mi primo en una habitación, no porque pensara que me iba a hacer algo, sino porque lo que a mi me ocurrió te marca de por vida».

«Esto me ha sucedido en el siglo XXI y por eso he escrito este libro, que empecé como autoayuda, como si fuera un diario, después de haber ido a varios psicólogos, pero siempre acaba siendo lo mismo: me sirven de deshago pero no llegaba a el punto de ver que superaba lo que me había pasado», manifiesta María Ramiro, que al escribir y publicar su historia sí siente que la ha ayudado a soltar lastre. «No busco ni fama ni dinero, sólo ayudar a otras personas, sobre todo a las mujeres, porque yo sigo teniendo pesadillas. Algo así te hunde la vida, te la destroza, y yo quiero que sirva de ayuda y que esas mujeres no se sientan solas».

«Mis padres pensaban que iban a encontrarme muerta»

La familia de María la ha apoyado en el paso que ha dado de publicar su historia. De hecho, en el libro incluye el punto de vista de cuatro personas, «cómo se ve desde fuera». Una de ellas es su padre, que cuenta esos momentos en los que él y la madre de María bajaban a buscarla sabiendo que algo le había pasado «y pensaban que iban a encontrarme muerta. Esa tensión que pasaron no se les va a olvidar nunca, pero es algo que yo no viví, que sólo ellos sintieron».

María Ramiro ha sido «valiente», como le reconoce ahora mucha gente, por tratar de seguir adelante: estudia la carrera de biología en Madrid, trabaja en una tienda de animales y ha decidido hacer pública su historia a fin de que sirva de ayuda a personas que hayan pasado o estén pa­sando por una situación similar, «para que no se achanten y saquen de dentro las personas valientes que son». Porque las investigaciones y estadísticas apuntan a que el número de mu­jeres que son agredidas física o psicológicamente por uno o varios hombres aumenta cada año.

El libro Sintiendo menos, viviendo más, editado por Círculo Rojo Grupo Editorial, vio la luz el pasado 4 de diciembre. La tirada de esta primera edición es de 200 ejemplares, pero María Ramiro prevé una segunda en breve porque ya ha vendido más de la mitad. Además, no descarta hacer presentaciones en algunas librerías.

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