Alto riesgo de aludes en la carretera de San Isidro: un estudio detecta 24 zonas sensibles

Una investigación de la Universidad de Oviedo propone la colocación urgente de barreras flexibles y el refuerzo de dos puntos kilómetricos para mejorar la seguridad

Restos de un alud en el puerto de San Isidro
Restos de un alud en el puerto de San Isidro

El riesgo de aludes en la carretera de San Isidro, que en plena temporada invernal soporta la circulación de hasta 15.000 vehículos, es muy elevado, lo que hace necesario acometer actuaciones para reforzar la seguridad de los vehículos. Así lo concluye un estudio de la Universidad de Oviedo que ha detectado 63 zonas susceptibles de sufrir avalanchas de nieve, de las 24 afectan al trazado de la AS-253. Los autores de esta investigación, Miguel Ángel Poblete Piedrabuena, Salvador Beato Bergua y José Luis Marino Alfonso, miembros del grupo i-Ge&ser y del Observatorio del Territorio del Departamento de Geografía, proponen la adopción urgente de medidas, como la implantación de varias barreras flexibles en zonas desprotegidas de El Carrozal, El Aspra, Rioseco, curva de la Rebollosa y puente Cimero, además de reforzar dos puntos kilométricos, el 20+900 y el 21+500.   

Los investigadores explican que, pese a las medidas antialudes tomadas entre los años 2008 y 2009, con la instalación de barreras flexibles y viseras, la AS-253 tiene en la actualidad «una alta vulnerabilidad». A esto suman un agravante más, que es que una gran parte de la ladera meridional, muy afectada por los aludes, «carece hoy en día de cualquier disposición de defensa o protección, lo que representa un alto riesgo para y los usuarios de esta vía que en la temporada alta de invierno». 

Menos nieve pero concentrada

El estudio constanta que en los últimos 30 años se ha producido un descenso, en las montañas medias asturianas, de la cuantía media de las precipitaciones en forma de nieve y también del número de días de nieve. Ahora el problema son los grandes temporales. Esas tormentas siguen siendo muy frecuentes -estiman que se han producido 15 en lo que va de siglo y la caída de nieve se concentra en pocos días, con picos de incluso más de 100 litros por metro cuadrado, en sólo dos días y apenas 750 m de altitud en la estación meteorológica de Aller-Felechosa. esto hace que se acumulen grandes espesores de nieve que facilitan el desencadenamiento de los aludes en el Alto San Isidro.

Entre los factores que explican la alta frecuencia de aludes en esta montaña, los autores destacan tres: «la fuerte nivosidad, las propensas pendientes comprendidas entre 30 y 50 grados prevalentes en la franja altitudinal situada entre los 1.000 y 1.200 metros sobre el nivel del mar y la carencia de cubierta forestal en las vertientes meridionales y occidentales, resultado de la secular actividad agrosilvopastoril».

El estudio del riesgo de aludes en el Alto San Isidro combina multitud de fuentes, desde las observaciones de campo consistentes en un seguimiento de la actividad de los aludes desde 2014, a los análisis geomorfológicos y biogeográficos, entrevistas con trabajadores de mantenimiento de la carretera AS-253 y habitantes de El Pino, Felechosa y Cuevas, fotointerpretación de imágenes aéreas y la consulta de fuentes hemerográficas; así como el análisis de los datos climáticos históricos, en especial, de los temporales de nieve y el comportamiento reciente de la nivosidad mediante el seguimiento horario de las últimas nevadas. Toda la información obtenida fue procesada a través de un Sistema de Información Geográfica, lo que facilitó la elaboración de los mapas de susceptibilidad de aludes y de vulnerabilidad de la carreta AS-253.

Los investigadores Miguel Ángel Poblete Piedrabuena, Salvador Beato Bergua y José Luis Marino Alfonso están convendidos de que esta investigación que han elaborado representa un diagnóstico que puede servir de base para una adecuada y correcta protección frente a dichas amenazas que actúan de forma recurrente.

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