El aterrizaje guiado por satélite se retrasa en Asturias

Enaire confirma que ya se han realizado los vuelos de validación y que la demora se debe a la entrada en vigor de una nueva normativa

Controlador aéreo del Aeropuerto de Asturias
Controlador aéreo del Aeropuerto de Asturias

El primer semestre de 2019. Ese era el plazo que previsto para la implantación en el aeropuerto de Asturias del aterrizaje guiado por satélite. Sin embargo, todavía no está operativo. Fuentes de Enaire han confirmado una demora y la atribuyen a la entrada en vigor de una nueva normativa europea sobre los servicios de gestión de la navegación aérea. Los vuelos de validación ya se han completado y ahora mismo se encuentran en la fase de seguridad operacional. Pero tendrá que esperar a que termine la puesta en marcha de esta tecnología en ocho aeródromos que son los de Severiano Ballesteros-Santander, Almería, Valencia, Fuerteventura, Palma de Mallorca, Lanzarote, A Coruña y Vigo. El Principado, al igual que ha sucedido en San Sebastián, tendrá que esperar. 

«En este proyecto, al igual que ha ocurrido en otros muchos aeropuertos de España, como el de San Sebastián, la introducción del nuevo reglamento 373 ha impactado en los plazos estimados inicialmente, ampliándose el periodo de ejecución», detallan esas fuentes de Enaire. No obstante, explican que legalmente están a tiempo. El reglamento PBN (Navegación Basada en Prestaciones), que es el que rige en este asunto, establece que las aproximaciones de no precisión deben estar implantadas antes del 2020. Mientras tanto, las de precisión, como son las guiadas por satélite, tienen de plazo máximo hasta el año 2024.

En Galicia ya funciona

Peinador y Alvedro, los dos aeropuertos gallegos más condicionados por la orografía y las circunstancias climatológicas, cuentan desde el principio del mes de diciembre con la ayuda de esta navegación vía satélite. Esto supone que, además de contribuir a reducir el número de desvíos y cancelaciones que soportan ambas terminales, se ha aumentado la seguridad y fiabilidad de los vuelos en las maniobras más críticas. Con un funcionamiento similar al de los GPS pero con mayor precisión otorgada por la asistencia de dos satélites, los aviones que porten dicha tecnología podrán operar ya en las cabeceras de ambos aeropuertos que o no cuentan las ayudas terrestres clásicas, como son los sistemas antiniebla ILS, o su antigüedad los ha hecho poco operativos.

El futuro para los aeropuertos radica en esta tecnología vía satélite, que sustituirá a los sistemas de radiofrecuencia que desde tierra ayudan a aterrizar a los aviones en las peores condiciones. En Enaire, el gestor de navegación aérea de España, no les gusta hablar de aterrizaje con visibilidad cero, porque eso supondría que las aeronaves siempre tomarían tierra y esto nunca va a ser así al 100%. No hay tecnología que calcule imprevistos. Pero se trata del método más avanzado existente en el mercado. 

Mallorca es la terminal con más experiencia. El verano de 2018, es decir hace año y medio, hacía su primer balance. En los primeros meses había registrado 117 aterrizajes con navegación por satélite. El proyecto consiste en dos tipos de maniobras. Por un lado la pista 06L dispone de maniobras de aproximación por satélite basadas en el sistema de aumentación europeo EGNOS (Sistema Europeo de Navegación por Complemento Geoestacionario). Y, por otro, en la aproximación a las pistas paralelas 24R y 24L existen procedimientos basados en navegación por satélite con y sin uso requerido del sistema EGNOS. 

En el caso de Asturias las nuevas maniobras de las aeronaves no dependerán, como en Palma de Mallorca, de radioayudas terrestres por lo que representarán una alternativa eficiente en coste frente a las aproximaciones convencionales, que están basadas en el uso de sistemas instalados en tierra. Para llevar a cabo estos aterrizajes, basados en el uso de la navegación por satélite, las aeronaves comerciales tendrán que estar debidamente equipadas y su tripulación preparada con la formación necesaria. Es decir, que no será para todos los aviones. El proceso de validación que, según Enaire, ya ha concluido ha incluido tanto la parte de tierra como los vuelos, para comprobar los procedimientos.

Esta tecnología tiene otras ventajas, además de mejorar el aterrizaje y el despegue en condiciones de baja visibilidad. Permite reducir el tiempo de las operaciones, ya que la colocación de las aeronaves en la senda de pista será más recta y rápida. La consecuencia directa es que se podrá recortar unos minutos los tiempos de viaje. Esto redundará también en una reducción del combustible consumido y en la emisión de CO2.

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