Alemania abre una central térmica en plena ola de cierres y descarbonización

L.O.

ASTURIAS

La central térmica de Datteln-4
La central térmica de Datteln-4

Aumentan las críticas políticas tras la autorización para la puesta en marcha a partir de junio de la planta de Datteln-4, en Dortmund

14 ene 2020 . Actualizado a las 18:24 h.

Si la transición energética y los procesos de descarbonización reciben tanta atención en Asturias no es tanto por el peso de la minería en la economía regional (que ya es, especialmente desde el año pasado, totalmente residual) sino por el impacto que tendrá el cierre acelerado de las centrales térmicas en la economía regional. Por un lado por el empleo directo e indirecto que se perderá con la clausura ya anunciada de Lada y Velilla, además de Soto de la Barca, (de los trabajadores de las plantas y de transportistas que llevan carbón desde los puertos); pero también por la incertidumbre sobre la garantía de suministro de energía a la industria de la comunidad, electrointensiva, es decir que la tarifa eléctrica supone uno de los mayores costes de producción. En este contexto, con partidos y agentes sociales (tanto patronal como sindicatos) preocupados por las consecuencias de un cierre impulsado por la Unión Europea, Alemania no sólo retrasa más que España la clausura de sus plantas, es que abrirá una nueva este año.

Se trata de la central de Datteln-4, en Dortmund, y cuya apertura está prevista para el próximo mes de junio. Según citó el diario económico Bloomberg, los grupos ecologistas que han hecho bandera de la lucha contra el cambio climático, especialmente este año, se preparan para hacer casus belli de esta inauguración y también amenazan con amargar el legado final en este terreno de los últimos meses de mandato de Ángela Merkel.

La canciller ha fijado el objetivo de que Alemania deje de depender del carbón en 2038. Se da la circunstacia de que, tras el incidente de  Fukushima, en 2011, la república germana dio la espalda también a la energía nuclear, con lo que el carbón recibió un espaldarazo en un país que presume de liderar las energías limpias. Alemania, como Asturias, ya no produce, o lo hace testimonialmente, carbón autóctono y el mineral de las centrales abiertas, y de la aún por inaugurar de de Dattenl-4, es de exportación, algo que aviva las críticas de los movimientos sociales que denuncian las pésimas condiciones laborales con las que a menudo se obtiene ese carbón.