«No sé muy bien definir lo que hago, pero creo que me siento cantautora»

Marcos Gutiérrez ASTURIAS

ASTURIAS

Colección de canciones sencillas es el nuevo trabajo de Lorena Álvarez, una artista que transita a medio camino entre el pop y los sonidos más tradicionales

19 ene 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Lorena Álvarez (San Antolín de Ibias, 1983) está inmersa en el proceso de presentación de Colección de canciones sencillas, un trabajo en el que música tradicional, pop y psicodelia sónica se dan la mano de la manera más natural. Puestos a poner etiquetas, la de cantautora es una que no le desagrada (al menos no tanto como la de artista indie). Considera que en los tiempos que corren hemos perdido ligeramente la capacidad de disfrutar con calma del arte, una práctica que reivindica.

--Colección de canciones sencillas casi suena a declaración de intenciones, ¿lo es?

--Elegí ese título porque creía que describía lo que estaba haciendo, que era quitarle artificios a la música.

--¿Cómo fue el proceso de composición?¿Partió de cero o tenía ideas o esquemas de algunos temas?

--La verdad es que, como ha sido un proceso que ha durado unos cuantos años, fue difícil porque no tenía un apoyo discográfico ni dinero para grabarlo en un estudio. Por eso estuve mucho tiempo dándole vueltas a cómo sacar esos temas. Tuve momentos de muchas dudas, pero salí gracias a un dibujo que tengo que me regaló mi abuela, que lo explico en la canción ‘La Nube’, en el que salía yo tocando la guitarra entre unos árboles y unas flores. En medio de una de estas crisis lo observé un día muy fijamente y me di cuenta de que no necesitaba nada para expresar las cosas que quería expresar, solo mi guitarra y mi voz. Esa fue una revelación que me hizo empezar a trabajar con los medios que yo tenía. Comencé a grabar el disco en casa y con más seguridad en mí misma.

--La portada del disco evoca una de esas carpetas azules con goma elástica de antaño, ¿cómo surgió la idea?

--No la hice con intención nostálgica. ¡Yo esas carpetas las uso! (risas) Son las que utilizo para guardar todas mis cosas y así surgió la idea. Estaba haciendo varias pruebas que encajaran con la música y el trabajo que estaba desarrollando. No quería que la portada tuviera una imagen, ya que es un disco que se presta mucho a potenciar la imaginación. Cuando lo escuchas cada uno se puede crear sus propias imágenes. Un día estaba hablando con mi hermana por teléfono y, de repente, me estaba fijando en mi estudio y me dí cuenta de que lo tenía lleno de carpetas, papeles, bocetos e ideas para canciones. Fue entonces cuando decidí que el disco tenía que estar metido en una de estas carpetas, porque además tenía mucho que ver con el título. Siempre intento acompañar la música de todas las cosas que pueda para que se entienda mejor.

--He oído que el término indie le pone un poco de los nervios, ¿verdad?

--(Risas) ¡Cuando me lo aplican a mí, si! Es una música que nunca me ha gustado mucho ni me ha interesado. No creo que yo tenga que ver mucho con eso. Muchas veces las cosas se etiquetan y a mí me ha caído ese sambenito (risas).

--De la etiqueta de la que no rehuye es de la de cantautora.

--Si. Yo tampoco sé muy bien definir lo que hago, pero creo que sí me siento cantautora, porque compongo y canto mis temas. Me siento más cómoda y más cercana con esa palabra. Desde luego escucho muchos más cantautores que grupos indies.

--En el disco hay un espíritu folk o tradicional muy claro, incluso en las letras, pero también sensibilidad pop ¿Esa mezcla es algo consciente antes de entrar a grabar o lo van pidiendo las canciones a medida que van saliendo?

--Yo nunca tengo una idea antes de empezar a grabar. En este caso, que ni siquiera he ido a un estudio a grabar, tenía la libertad de hacerlo como y cuando quisiera. Yo voy trabajando e intento seguir mi intuición al máximo; quitarme todo lo que puedo el ruido y los pensamientos que te pueden venir. Intento conectar conmigo misma y darle a las canciones lo que me van pidiendo. Por eso nunca sabes muy bien lo que sale al final y es cuando la gente te dice que tiene un poco de pop o de folk. Hay gente a la que también la ha parecido que era psicodélico.

--¿Parten todas sus canciones de la experiencia personal?

--Todo lo que escribo parte siempre de mi experiencia personal. Creo que en mi caso al menos es la manera de acercarme a los temas más grandes, cosas que tenemos todos en común, como la vida, la muerte, el amor, la familia, la amistad o la naturaleza. La manera que tengo de acercarme a ellos es desde mi vivencia. En este disco también hay trozos de canciones que son de otras personas. Hay, por ejemplo, unas alegrías populares que las cantaban Camarón y Morente. Incluso esas referencias que uso están escritas en primera persona. Me inspira mucho leer textos o poesía escrita en primera persona, porque me interesa ver como cada individuo se enfrenta a las grandes cosas que nos pasan a todos.

--¿Cuál es su primer recuerdo musical?

--Mi madre, cuando éramos pequeños, solía cantar mucho en casa mientras hacía las tareas. Recuerdo que cantaba mucho Jeanette (risas). También cuando íbamos con mi padre en el coche nos ponían una cinta de Camela (risas). Me acuerdo que el primer casete que tuve fue uno de Joan Baez. Iba con mis tíos por el pueblo en el coche y sonó en la radio una canción suya, me gustó mucho y mis tíos me regalaron una cinta que tenían en casa. De todos modos en mi familia no hay mucho músico, aunque mi padre cuando éramos pequeños siempre quería aprender a tocar el teclado. En Ibias se lleva mucho la música de acordeón, las verbenas y las orquestas. Ese también es un bonito recuerdo.

--¿Cuáles son los artistas que más le han influido?

--Me gusta toda la música en general y cuando escucho algo me van llegando cosas de aquí y de allá. Si tuviera que decir un rasgo general que me inspira serían los artistas que creo que se pringan, que se manchan las manos. Cuando escuchas un tema y sientes que esa persona canta con el corazón y se ha esforzado por poner palabras y música a algo que en realidad es muy difícil es muy inspirador. Violeta Parra para mí es una maestra. También me gusta mucho el flamenco y la rumba; la música sudamericana; los cantautores en general, Vainica Doble… ahora acabo de descubrir a un músico que no lo conocía, que se llama Bill Fay y me está gustando también un montón.

--¿Cómo de diferente es Asturias de Granada, donde vive ahora?

--En Asturias hace muchos años que no vivo, desde que tenía 16 y ya salí a estudiar fuera. A Asturias siempre voy, porque mi familia vive allí. En comparación con Asturias echo mucho de menos los bosques y el aire puro que hay en San Antolín, porque aquí hay bastante polución. En Ibias respiro con todos los pulmones y eso también te abre la mente (risas). Pero la verdad es que aquí también estoy muy contenta. He tenido la oportunidad de trabajar con muchos músicos, compartiendo muchas cosas y viendo mucho flamenco.

--Lleva bastante años en la música. Con ese bagaje, ¿qué ha aprendido de este mundo en España?

--Lo que he aprendido es que nada es tan fácil como parece. Echar a andar un proyecto es muy complejo. La gente me dice que es genial que me pueda dedicar a lo que yo quiero y yo les respondo que sí, pero eso es a costa de pasarlo muy mal con miles de cosas que no son hacer música. Para sacar un proyecto adelante tienes que trabajar tanto en tantas cosas que no son musicales que se convierte en una de las cosas que menos me gustan. Y luego lo difícil que es encontrar un equipo de personas que te apoyen y pongan la misma ilusión que tú en el trabajo. Es casi imposible. Por otra parte está lo difícil que es mantenerse a nivel económico, porque hay muchos intermediarios y todos quieren una parte (risas) y si quieres seguir adelante hay que poner mucho, mucho esfuerzo. Lo bueno es ver a tanta gente que me dicen cosas preciosas, que se han emocionado con las cosas que hago, me animan a seguir… eso es muy chulo, porque tu cuando estás trabajando lo primero es que no te imaginas que eso vaya a llegar a nadie y después, si es que llega, que le vaya a gustar a la gente. Cuando ves que toca el corazón de algunas personas es precioso. También está la satisfacción de ver que a pesar de todo el arte está por encima. Cada uno viene a este mundo a hacer una cosa y a mí me tocado esta, pues me tendré que joder y aguantar con las cosas que no me gustan (risas). 

--¿Hemos perdido, con Internet, esa capacidad de digestión lenta de los discos?

--Por supuesto. Hay cosas que necesitan un tiempo para entenderlas. En dos minutos una persona no puede conocer el mensaje que le está dando una obra, más si es algo profundo. Ahora mismo se está perdiendo esa capacidad, tanto por la inmediatez como por la cantidad de música a la que puedes acceder. La gente que tiene discos especiales para ellos es, en la mayoría de los casos, porque los han escuchado mucho y se han llegado a meter dentro de esos discos. Igual que un cuadro o una película, la música requiere de cierto tiempo hasta que te revela su mensaje. A veces escuchas un álbum y no te llega, pero con el paso del tiempo se te abre. Esa es una de las cosas más importantes del arte. También se está perdiendo la capacidad de leer. Estamos tan habituados a leer en una pantalla que coger un libro se nos hace raro. Pasa lo mismo con las películas. Estamos acostumbrados a  ver series y después una película de dos horas se nos hace pesado. Eso me da muchísima pena. Como la cultura es tan importante para mí y me ha salvado la vida en muchísimos momentos me pregunto a dónde va esto. Parece que ya no tuviera importancia la cultura, como si fuera algo del pasado de la humanidad. En mi caso creo que mi cometido es tratar de conectar con el subconsciente, que es donde están los secretos del mundo y ponerlos sobre la mesa. Hay mucha gente que ha hecho eso a lo largo de la historia y molaría hacerles caso.