El peor año de Luis Enrique: Tragedia personal y lío profesional

El entrenador asturiano vuelve a la selección tras el fallecimiento de su hija y enfrentado con Roberto Moreno, que había sido su sustituto

Luis Enrique
Luis Enrique

Oviedo

Tras una larga y exitosa carrera como jugador, y después de haber dado el salto a los banquillos y alcanzado la élite como entrenador del Fútbol Club Barcelona, Luis Enrique González había tomado las riendas de la selección española en 2018. Todo un reto profesional, con la clasificación para la Eurocopa de 2020 -y tras el fracaso del último Mundial- en el horizonte. Pero la vida profesional del asturiano le obligó a dejar de lado su trabajo en marzo -con renuncia oficial en junio-, cuando anunció que se alejaba del fútbol para atender asuntos familiares. Al frente del equipo quedó entonces su segundo, Robert Moreno.

A finales de agosto, tras varios meses apartado de los focos, la tragedia golpeó a Luis Enrique. «Nuestra hija Xana ha fallecido esta tarde a los nueve años de edad, después de luchar durante cinco intensos meses contra un osteosarcoma», explicó el asturiano en un mensaje que emitió a través de las redes sociales, en las que se multiplicaron los mensajes de apoyo para él y su familia. Un cáncer de huesos que había permanecido hasta entonces como un secreto del entorno más cercano de la niña.

Aún en duelo por la pérdida, no obstante, el entrenador decidió volver al trabajo en noviembre. Un retorno envuelto en polémica por el enfrentamiento que eso supuso con Robert Moreno, que había quedado en su lugar. En esta segunda etapa, sin embargo, el asturiano decide prescindir de quien fuera su mano derecha.

Una decisión que se preveía por el cruce de acusaciones y reproches entre ambos por el interés de Moreno de mantenerse en el puesto. Un clima de tensión que Luis Enrique no rehuyó explicar en su presentación, avalado por la Real Federación Española de Fútbol. «Es algo que ya me esperaba por los acontecimientos. Entiendo que le hiciera ilusión ser seleccionador. Entiendo que es ambicioso. Pero para mí es desleal. Y yo no quiero a nadie con esas características en mi staff. La ambición desmedida es un defecto para mí. Lo que yo le contesto en esa reunión es que no le veo nunca más como mi segundo y que estoy fuerte, que tengo ganas de trabajar y que quiero volver aunque no sepa cuando lo podría hacer», resaltó Luis Enrique en alusión a un encuentro con su excompañero que mantuvo antes de tomar de nuevo posesión.

«Pasarán los años y no sabremos por qué no me quiere en su staff», alegó Robert Moreno, que defendió también que «si yo no hubiese seguido, él no estaría ahora de seleccionador». La polémica, de este modo, duró varias semanas.

Con el lío aun coleando, el asturiano se ha mostrado centrado en el desafío que le espera al frente de la selección. La Eurocopa que el próximo verano se jugará en doce sedes de distintos países del continente y su entorno. El sorteo ha deparado que España se enfrente en las primeras rondas a Polonia, Suecia y alguno de los equipos que logren imponerse en la repesca que determinará los últimos participantes. Con Luis Enrique sentado en el banquillo y tras haber dejado atrás su peor año.

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