La calefacción central toca a su fin en Asturias

Marcos Gutiérrez ASTURIAS

ASTURIAS

Radiador de una vivienda
Radiador de una vivienda

Los administradores de fincas piden que se hagan estudios en cada edificio del gasto que suponen los contadores individuales

03 feb 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

En los edificios más vetustos del parque de vivienda asturiano hay muchas comunidades de vecinos en las que se paga a escote la calefacción, ya que existe una sola caldera comunitaria de gas o gasoil. Funciona durante los meses de otoño e invierno y se apaga cuando la temperatura comienza a subir. Sean más o menos frioleros, los vecinos no tienen la potestad de regular la temperatura en su propia casa los días (cada vez más) que en invierno no baja en exceso el mercurio. La única manera es abriendo la ventana, lo que supone un despilfarro de dinero y energía.

 No obstante, este sistema no parece que vaya a sobrevivir mucho más allá de 2020, ya que la Directiva 2012/27/UE del Parlamento Europeo obliga a los Estados que implantar unas normas comunes. Entre ellas, la que promoverá «la utilización de contadores individuales o de sistemas de imputación de costes de calefacción para la medición del consumo individual» siempre que sea «técnicamente viable y económicamente rentable».

Aunque esas instrucciones tendrían que haberse empezado a aplicar en el 2017 como año tope, España aún no ha adaptado sus normas a esa directiva. Anselmo Gómez es el presidente del Colegio de Administradores de Fincas del Principado de Asturias. Considera que la instalación de contadores para la medición de consumos individualizada debe ser analizada en cada comunidad a la hora de determinar si puede suponer o no un ahorro.

Destaca que, en algunos casos, «instalar lectores de contadores puede suponer una inversión de 4,8 euros mensuales en arrendamiento de media por propietario con unos ocho radiadores por vivienda». De acuerdo con la opinión de ingenieros, expresada a los administradores de la región, «habrá edificios en los que haya un ahorro, donde quede equiparado y en otras donde sea un gasto».

Explica que, a nivel nacional, «tiene que haber estudio de viabilidad económica emitido antes de que finalice este año». «El 31 de agosto de 2020 los edificios de más de 70 viviendas tienen que hacer un estudio de viabilidad económica en la zona C, que es la correspondiente a Asturias, y el 31 de diciembre los edificios de menos de 70 viviendas».

Es por esto que, «si es factible la instalación te obliga a pedir presupuestos y en quince meses a ejecutar la obra instalarlos, por lo que no va a ser algo tan inminente». «No estamos en contra de instalación de repartidores de costes, pero sí consideramos que es necesario hacer un estudio pormenorizado de cada comunidad, para ver si supone un gasto o no», recalca.

Edificios con más de 25 años, los afectados

La instalación de contadores es obligatoria para edificios nuevos con servicios centrales desde hace unos 25 años. Así que la nueva normativa de eficiencia energética no les afecta. Sí lo hace en el caso de los inmuebles más antiguos que no llevaron a cabo las reformas necesarias.

Según los últimos datos oficiales, en Asturias hay alrededor de 154.000 inmuebles que si entrarían dentro de este grupo. Pero no todos disponen de instalaciones térmicas centralizadas tan antiguas. De acuerdo con la última encuesta de condiciones de vida del Instituto Nacional de Estadística, alrededor de 74.000 hogares en Asturias tienen calefacción central.

Ignacio Abati, presidente de Aercca, Asociación Española de Repartidores de Costes de Calefacción, explica que la Directiva 2012/27/UE del Parlamento Europeo «tenía como mandato que todos los países miembros la traspusieran antes de junio de 2014. España, en 2016, lo hizo parcialmente con otras cláusulas de esta directiva, no la de los contadores, que quedó fuera. Ahora el Ministerio tiene elaborado el texto de proyecto de Real Decreto, que ha pasado todos los trámites administrativos, solo pendiente de aprobación del Consejo de Ministros».

Considera que, tras el largo periodo de Ejecutivo en funciones, «ahora ya no hay ninguna excusa». Mientras que los administradores de la región creen necesario analizar cada instalación de manera pormenorizada para determinar si existirá o no ahorro con los repartidores de costes, Abati cree que, con esta medida, «una familia media en Asturias, zona en la que hace más frío, se ahorra 275 euros al año en calefacción». Todo ello, además, «sin exigir una gran inversión inicial». «En el 85% de los casos las familias que deciden adoptar actualmente esta iniciativa lo hacen en alquiler, eso significa que no tienen que hacer una gran inversión», afirma.

Cree que sería una buena idea que las comunidades de vecinos y edificios afectados procedieran proactivamente a realizar las reformas necesarias, si bien destaca que «desde el sector estamos preparados. Llevamos muchos años preparándonos para lo que pueda llegar en cuanto a incremento de demanda: hemos formado a instaladores, ajustado a plantillas e incorporado las últimas tecnologías. El incremento de demanda lo esperamos y estamos preparados».