«Mis cuatro años en el rectorado han sido el periodo de paz más largo en la Universidad»

El rector reconoce que las titulaciones han sido el gran culebrón de su mandato y precisa que con los ayuntamientos jamás discutará sobre los grados porque no es de su competencia

El rector de la Universidad de Oviedo, Santiago García Granda.El rector de la Universidad de Oviedo, Santiago García Granda
El rector de la Universidad de Oviedo, Santiago García Granda

Aprovecha cualquier mínimo hueco en su agenda para cumplir con los trámites más tediosos del rectorado, como estampar su rúbrica en los documentos oficiales. Si algo ha caracterizado estos cuatro años de Santiago García Granda al frente de la Universidad de Oviedo es la intensidad de su agenda. No ha habido acto ni sector que no haya contado con su presencia. Tan pronto estaba defendiendo el presupuesto para la Universidad en la Junta General como en una pequeña mesa de trabajo con periodistas en el Indurot. Siempre con su tablet en la mano y con una actitud, al menos en apariencia, sosegada. Lo reconoce. Llega a la recta final sin sentirse demasiado presionado pero sí con mucho trabajo. No parece necesario preguntarle si tiene intención de optar a un segundo mandato. Es algo todos dan por supuesto.  

-Está a punto de terminar su primer mandato. Es momento de hacer balance. ¿Qué anota en su debe y qué en su haber contable?

-Empiezo por mi haber, por empezar por lo positivo, que es lo que más me interesa. La Universidad se encuentra mejor posicionada en prácticamente cualquier análisis global que hagamos. El dato más reciente es el ránking de Shanghai, que nos coloca el 500. En el último año de mandato, es un dato muy positivo. Pero hay otros que no se ven tanto y que también son ránking buenos, que miden cómo estamos posicionados internacionalmente. Somos una de las cinco universidades españolas que más financiación recibimos por recibir Erasmus. Tenemos otros datos que nos indican que estamos bien en sostenibilidad. Eso son datos fríos que dependen de muchos factores, pero eso supone que cuando subes en los ránkings es porque lo estás haciendo bien, que hay resultados y que la comunidad universitaria está cumpliendo su misión. A nivel del suelo, lo positivo es el gran avance en plantillas, en la promoción y estabilización del profesorado. Se han aprobado o convocado en total cerca de 350 plazas en personal docente e investigador y, más importante aún, es que hemos contratado del orden de 200 ayudantes doctores, lo cual ha reducido la precariedad en asociados a límites que nunca se habían visto.

-¿Cuáles son esos límites? ¿Cómo se ha reducido?

-No tengo el número exacto pero estamos por debajo del 15% de asociados no profesionales. Tenemos asociados propios, sobre todo, en las áreas de educación y las médicas. Tenemos asociados profesionales, un porcentaje pequeño. Y luego están esos asociados no profesionales que son los que queremos eliminar, que son los impropios. Las figuras de ayudante doctor y de sustitutos nos han ayudado mucho a rebajar el número de asociados. También hemos abierto la posibilidad de que las personas que tienen una acreditación como asociados puedan pasar a la plantilla de la Universidad, aunque es verdad que son muy pocas. Yo diría que la precariedad en la Universidad de Oviedo se ha reducido considerablemente en este mandato.

La precariedad en la Universidad se ha reducido considerablemente durante este mandato

-¿Y en investigación?

-Es importante tener en cuenta que se ha consolidado un millón de euros para investigación. Nuestro programa de investigación ha pasado de cero a un millón de euros en estos cuatro años, aunque pasamos por una etapa intermedia de 350.000 o 400.000 euros. Otro aspecto muy positivo que está funcionando y, a un coste mínimo, es la colaboración docente. Es la colaboración que prestan todas aquellas personas que tienen una relación contractual con la Universidad, independientemente del tipo de contrato, ya sea con empresas o incluso el Personal de Administración y Servicios (PAS). Esto va a permitir que se enriquezca la docencia con estas personas jóvenes, muchos de ellos en proceso de hacer la tesis o recién doctorados. Y, por otra parte, a esos profesionales les permite mejorar sus capacidades y algunas de ellas será algo definitivo para que se puedan acreditar como docentes. Hemos logrado que la Aneca acepte estos certificados que no son de docencia reglada. Ha participado un número cercano a las 2.000 personas. En internacionalización, es importante el hecho de que estemos a punto de conseguir un gran consorcio europeo y que estemos situados en los primeros puestos de los que quedamos fuera, porque es verdad que en la primera convocatoria quedamos fuera. Tenemos grandes oportunidades de conseguirlo ahora. Y también participamos en consorcios importantes como la alianza ruso-española, el Aure, con otras cuatro universidades españolas. Todo esto te garantiza presencia. Otra cosa de la que estoy muy contento, y voy a dejar ya lo bueno, es la transparencia. Tenemos un portal de transparencia que es modelo y que contiene toda la información necesaria sobre la institución a disposición de la sociedad asturiana. Eso nos ha permitido pasar de una universidad opaca a una traslúcida que pronto será transparente. Estamos entre las 30 primeras de España. Estos son los hitos, aunque seguro que hay más, como el aumento de financiación de centros y departamento, casi un 25%. El aumento de la Universidad con una gran lucha ante el Principado para que atienda las necesidades. Así hemos pasado de 196 millones de presupuesto a 211 millones de euros. Todo eso son pequeños avances. Sin retrocesos.

Hemos pasado de una Universidad opaca a una traslúcida que pronto será transparente

-Pero seguro que tiene cosas pendientes o con cuya gestión no esté demasiado satisfecho.

-Es verdad que hay temas que no tenemos solucionados. Alguno de esos problemas es, sobre todo, la agilidad en la gestión y sobre todo en la gestión de la investigación. La legislación de la ley de contratos nos impuso nuevos trámites y requisitos pero no fuimos capaces de dar la suficiente agilidad. En cambio, la Fundación Universidad de Oviedo está funcionando muy bien y con más fondos de los que tenía. Ha aumentado dos millones y se está demostrando que, cuando hacemos una gestión ágil y las ligaduras administrativas no nos lo impiden, funcionamos muy bien. Tenemos que transmitir ese espíritu y ese sería el gran reto para el futuro. El otro gran reto en términos de gestión es el servicio de informática. Hemos hecho un esfuerzo de reorganización y eso no nos ha permitido avanzar todo lo que quisiéramos, aunque tenemos muchos proyectos en marcha y algunos de ellos en una fase muy avanzada, como el de la gestión de las comisiones de servicio. Pero no tenemos suficiente capacidad en el servicio de informática para llevar a cabo con agilidad todos los proyectos de digitalización y el ser capaces de dar un servicio más directo a los universitario, tanto a los profesores como a los estudiantes. Y luego también está el tema de las titulaciones.

-En ese capítulo el gran protagonista ha sido el grado de Deportes. No sé si incluso podríamos calificarlo como el culebrón de Deportes.

-Se podría llamar así. Hemos tenido dificultades en trazar un plan ágil de titulaciones. No es solo responsabilidad nuestra porque la Universidad no tiene la capacidad de poner en marcha nuevas titulaciones, en primer lugar por las regulaciones, porque depende del Principado la autorización final y por los recursos económicos. El otro gran problema es el déficit de las infraestructuras, aunque hemos hecho cosas y hemos actuado en edificios, como la librería universitaria o la residencia de profesores o diversas cubiertas de edificios, como la del Milán.

-Precisamente, este tema de las infraestructuras se ha reactivado en las últimas semanas, con el proyecto de la Ciudad de la Justicia en Llamaquique y el gran campus de El Cristo, que lleva años reivindicando la Universidad, a raíz de su reunión con el nuevo presidente del TSJA, Jesús Chamorro.

-Yo creo que ha sido más de Chamorro que mía, en su toma de posesión puso de manifiesto la necesidad de la Ciudad de la Justicia e involucró a las instalaciones universitarias, un proyecto que viene de muy lejos.

En Llamaquique existe una oportunidad muy grande donde se conjugan el interés general de Oviedo con las necesidades de la Universidad.

-¿Este es el impulso definitivo? ¿Qué hace falta para que la Universidad tenga todos los edificios y servicios desperdigados por Oviedo en un gran campus en El Cristo y este deje de ser otro de esos enquistados culebrones?

-Hace falta que todos los actores en esta reorganización tengan la voluntad de hacerlo, para reorganizar la Universidad y para esa Ciudad de la Justicia. Es la reorganización de los espacios de Oviedo. Hace falta que todos nos pongamos de acuerdo y que tengamos claro el proyecto que queremos. Porque la Universidad siempre lo tuvo claro pero la Universidad tiene que adaptarse a las disponibilidades, a lo que interesa a la ciudad de Oviedo y al Gobierno de Asturias. Nuestro plan siempre estuvo en reunificar en el Cristo todos nuestros recursos, conservando lo que en Oviedo tiene una entidad y lo que conviene mantener para el buen funcionamiento de la Universidad, que sería el edificio histórico, el campus de El Milán y los Catalanes, la zona de deportes. En Llamaquique existe una oportunidad muy grande donde se conjugan el interés general con las necesidades de la Universidad.

-Son unos terrenos muy golosos, en el centro de la ciudad, que también son una gran oportunidad económica.

-Sería una oportunidad económica, claro. Lo que pasa que si se dedica a instalaciones institucionales públicas, el negocio se acaba.

-Si no hay negocio, tendría que compensarse de alguna manera.

-La rentabilidad social es clarísima. Para el ciudadano tener la justicia en esa zona es fundamental y representaría un gran paso para mejorar la atención de un servicio tan importante como es la justicia.

-Pero la Universidad necesitaría fondos extra para crear ese gran campus de El Cristo.

-Tenemos esas instalaciones en Llamaquique que tienen un gran valor económico, lo que necesitamos es que su valor se traslade a otros terrenos que están infrautilizados o no utilizados. Esa sería la mejor inversión que podría hacer el Principado.

-¿Existe una valoración económica? 

-No la tengo. Lo que nosotros necesitamos sería un gran edificio para la Facultad de Ciencias. Esa sería una primera fase. Y luego necesitaríamos edificios para servicios universitarios, aularios,… Nosotros todo ese plan lo tenemos. Ahí se podría trasladar prácticamente todo lo que tendríamos en Oviedo. Se podría hacer de una vez pero también por fases. Para irnos necesitamos el acuerdo de la comunidad universitaria. Eso será lo primero. Tiene que ser un proyecto de toda la Universidad no del rector ni de un equipo rectoral. Y necesitamos tener instalaciones listas para ocupar antes de abandonar Llamaquique.

Para irnos necesitamos el acuerdo de la comunidad universitaria. Eso será lo primero

-Es un proyecto muy ambicioso. ¿Cree que será algo que se planifique a muy largo plazo?

-No tendría por qué ser a largo plazo si se planifica bien.

-Dejamos atrás la pregunta sobre el culebrón del grado de Deportes y también sobre el plan de titulaciones. Así que volviendo a Deportes, que es donde empezó todo, se termina el mandato y no tenemos claro ni qué tipo de título será ni dónde se va a implantar. ¿No se debería haber concretado algo más?

-No lo tiene claro la opinión pública. Nosotros en la Universidad sí lo tenemos claro porque hay una propuesta concreta al Principado que no voy a desvelar. Pero en esa propuesta viene quién va a hacerse cargo del título, de qué centro va a depender y cuáles son los contenidos académicos y no se habla de la ubicación porque eso depende de los recursos que tengamos y del interés que tenga el Principado de Asturias. En este momento, lo que necesitamos es el acuerdo del Principado para un proyecto. Tenemos que tomar decisiones conjuntamente.

-¿Desde cuándo está ese proyecto en manos del Principado?

-Desde diciembre. No sé la fecha concreta.

-¿Eso quiere decir que ahora mismo la pelota está en el tejado del Principado?

-No, la pelota está en el tejado de todos. Tenemos una comisión mixta. Es un caso muy parecido a lo que hacemos con el campus y cómo nos vamos a mover. Ahí todos tenemos algo que decir. El Principado puede decir que no le interesa esta titulación y que no la va a financiar. Puede hacerlo. O puede decirnos que no le interesa la orientación que le hemos dado. Y la Universidad también puede decir que con otra orientación no le interesa.

-Cuando hablamos de orientación o de adscripción, ¿hablamos de si se vincula a Formación del Profesorado o a Ciencias de la Salud?

-Son esas dos pero se puede conjugar bastante bien. Hay que decidirse por una facultad que es la que lo va a impartir y es algo que no quiero adelantar. Porque lo que yo diga no tiene tanto interés ahora.

-Sí la tiene desde el momento en el que ha presentado un proyecto concreto, con una propuesta, con lo cual tiene una posición que defender.

-Pero lo más importante es que el Principado nos dé luz verde y, sobre todo, los recursos que necesitamos y en profesorado. Y esto, como ha estado tanto en la prensa, todo el mundo lo sabe.

Mi interlocución con los ayuntamientos no es sobre titulaciones, jamás lo será

-En cuanto a la ubicación, ¿no cree que la Universidad debería haber sido más contundente para evitar la confrontación localista que se ha producido en los últimos años, en ocasiones una auténtica guerra entre Oviedo, Gijón y Mieres?

-Nosotros nunca vamos a ser contundentes porque nosotros no estamos en esa guerra. Nosotros somos una pelota con la que se pelean en esta guerra. La pelota se entera de todo pero no tiene nada que decir. Dependes de una financiación que te tienen que dar. Pero son los ayuntamientos no son los universitarios los que pelean. Mi interlocución con los ayuntamientos no es sobre titulaciones, jamás lo será. Mi interlocución con los ayuntamientos es sobre la colaboración que tenemos con ellos y la buena coordinación que tenemos que tener para que los centros universitarios funcionen correctamente. Que los ayuntamientos, dentro de sus competencias, nos ayuden y nosotros a ellos. Muchas veces les damos cosas que les interesan, como carriles bici o espacios o puntos de conexión de coches eléctricos y aparcamientos para este tipo de vehículos… Con los ayuntamientos tenemos esa interacción pero no hablamos de qué materia ponemos ni decimos dónde las ponemos, porque las instalaciones universitarias son eso, universitarias, no de un ayuntamiento o de otro.

-Una pregunta más con respecto al plan de titulaciones. Ha presentado un extenso documento al Principado, del que habrá que elegir. ¿Cuánto más puede crecer la oferta de títulos de grados y de master de la Universidad de Oviedo? ¿Qué sería sostenible?

-La oferta de títulos es algo que debería evolucionar con la sociedad y anticiparse a las necesidades del mercado. Desfortunadamente, las universidades, y las públicas en particular, tienen normas procedimentales complejas y largas que impiden una adaptacion ágil de sus titulaciones. Esto es más acusado en los grados que en los másteres. Por eso nuestro plan estratégico de titulaciones debe surgir de una reflexión continua de la universidad sobre unas propuestas generales que abarquen todas las ramas de conocimiento y su discusión en el seno de la comunidad universitaria. Un factor importante de sostenibilidad es la demanda, que puede conducir al cierre de algunas titulaciones o a la puesta en marcha de otras asociadas a temáticas de gran demanda, en forma de titulaciones abiertas o duales, que pueden ser más versátiles y flexibles.

Un factor importante de sostenibilidad de títulos es la demanda, que puede conducir al cierre de algunas titulaciones

-Con respecto a sus relaciones con el Principado, se ha mostrado como un rector más beligerante o, al menos, públicamente más reivindicativo que su predecesor. ¿Cuál es la prioridad con el actual Gobierno en materia económica? ¿Cómo se resolverían las urgencias de la Universidad?

-Cubrir el 100% de los gastos de personal, Capítulo I, y una dotación suficiente para abordar el mantenimiento, la modernización de infraestructuras universitarias, y la construcción de algún edificio nuevo. De inmediato, una aportación suficiente para completar la renovación de las instalaciones del edificio dañado por las inundaciones en la EPI. Además de un buen programa de captación y retorno de talento para la Universidad.

-En los últimos meses ha habido quejas de los estudiantes con respecto a profesores de Odontología y Psicología y también con respecto a las sanciones que se les han impuesto. ¿Es necesario un cambio en la reglamentación? ¿Cree que se está actuando con diligencia en estos casos?

-Necesitamos poner en marcha la Inspección de Servicios. Se actúa con diligencia y prudencia, con exquisito respeto a la presunción de inocencia y protegiendo a las personas denunciantes. Hemos puesto en marcha protocolos de actuación en el caso de denuncias de acoso y un comité de ética en la universidad.

Necesitamos poner en marcha la Inspección de Servicios

-Póngale deberes al nuevo Consejo Social y a su presidente, Juan Antonio Pérez Simón, que ha recibido algunas críticas por su escasa vinculación con el Principado. ¿Qué le gustaría que consiguiera?

-Que su objetivo fuese conseguir una universidad eficaz en su labor y eficiente en su funcionamiento, conectada con el Principado de Asturias e internacionalmente. Que cumpliese su función de conexión con la sociedad y fuera capaz de aportar proyectos y financiación pública y privada a la Universidad.

- Termina el mandato. ¿Para cuándo piensa convocar las elecciones?

-Los plazos de las elecciones están prácticamente fijados. El proceso electoral tiene que terminar el día 5 de mayo. Serán seguramente después de Semana Santa pero ahora mismo no lo sé. Pero el calendario está casi definido.

-Hay un rival que ya ha dado un paso al frente. Ignacio Villaverde es un universitario al que conoce perfectamente, por toda su trayectoria. Se presenta, además, como un candidato de consenso que aúna a muchas de las clásicas familias de la Universidad de Oviedo. ¿Qué opinión le merece? ¿Es ese un buen aval a tener en cuenta?

-Es un profesor de la Universidad de Oviedo, que tiene una trayectoria amplia en el Consejo Social, por ejemplo. No puedo decir mucho más de él. Hemos trabajado en el Espacio Fundamentos y hemos colaborado. Este periodo de cuatro años ha sido el periodo de paz más largo. Este periodo se ha caracterizado porque no ha habido enfrentamientos. Ha sido el Consejo de Gobierno más abierto porque acuden todos los decanos, directores de centros,… Se discute todo y la gran mayoría de las cosas que este equipo rectoral ha llevado se ha aprobado por consenso. No ha habido nadie en contra. En algunos casos ha habido alguien que ha votado en contra pero se ha aprobado todo. En ese sentido, solo puede decir que las familias deben estar unidas siempre, independientemente de quién sea el rector.

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