Génova vuelve al «dedazo» para la dirección del PP de Asturias

La cúpula del partido a nivel nacional desiste de convocar un congreso extraordinario la elección del presidente regional tras la renuncia de Cherines

El presidente del PP, Pablo Casado (c), acompañado de la candidata del partido a la presidencia del Principado, Teresa Mallada (d), participa en un acto de campaña para las elecciones europeas, autonómicas y municipales del 26 de mayo, esta tarde en Quintueles (Asturias)
El presidente del PP, Pablo Casado (c), acompañado de la candidata del partido a la presidencia del Principado, Teresa Mallada (d), participa en un acto de campaña para las elecciones europeas, autonómicas y municipales del 26 de mayo, esta tarde en Quintueles (Asturias)

No habrá congreso extraordinario para la elección de un nuevo presidente, o presidenta, en el PP asturiano después de la renuncia, ya el pasado mes de septiembre, de Mercedes Fernández que dejó el cargo orgánico para encabezar la candidatura del partido al Senado en Asturias. La apuesta de Génova es la de designar directamente a una persona, aunque no se han aclarado los candidatos con más posibilidades, para dirigir la formación en Asturias sin pasar por un cónclave que, en todo caso, debería celebrarse de forma ordinaria en un plazo de dos años.

Cherines dimitió del cargo tras largos meses de tensión interna después de que la nueva dirección de Pablo Casado al frente del partido optara por Teresa Mallada para ser la candidata en las elecciones autonómicas. Esta bicefalia no funcionó bien y los enfrentamientos entre ambas llegaron a tener un carácter público, con duros reproches en actos del partido y una formación que afrontó dividada los comicios locales y regionales. En esa duar y soterrada batalla cayó también el secretario general del partido, Luis Venta, mano derecha de Mercedes Fernández, que fue suspendido tras ser acusado por el entonces edil en Gijón (y hoy diputado con Mallada), Pablo González, de haberle remitido una carta con amenazas y filtrarse a los medios la imagen de una cámara de seguridad de la oficina de Correos, con Venta enviando la misiva, Llegados a los tribunales, el excretario general resultó absuelto por falta de pruebas, En todo momento, Venta defendió su inocencia argumentando que se había limitado a reenviar al interesado una carta que él le había llegado promoviendo sospechas.

En todo este tiempo, desde el pasado mes de septiembre, el PP de Asturias ha estado sin presidente ni tampoco secretario general, una situación anómala incluso para los casos similares de renuncias producidas en otros territorios dentro del mismo partido, ya que suele ser el secretairo general quien se hace cargo de la agrupación si dimite el presidente hasta la celebración de un congreso. Sin embargo, primero con el argumento de esperar al resultado de las elecciones generales repetidas en noviembre, y después en un largo periodo de desidia, el partido en Asturias ha prolongado su vacío de poder durante casi todo el invierno.

Lo cierto es que, después de que pasaran los meses sin que Génova moviera ficha, fue la propia Mercedes Fernández la que apostó en público por una designación directa de presidente sin pasar por un congreso. A finales de enero, la ya senadora consideró que «lo más razonable» sería que la dirección nacional eligiera al nuevo presidente del partido en Asturias ya que quedan dos años para la celebración del próximo congreso ordinario; «para qué va a haber otro», añadió.

Al respecto, la portavoz del PP en la Junta General, Teresa Mallada, y en las mismas fechas, afirmó que la decisión que la dirección nacional del partido tome para designar al nuevo presidente popular asturiano «será bienvenida. Hay múltiples posibilidades».  

Fuentes del partido confirmaron que la dirección nacional también ha apostado definitivamente por esta opción. Se pone así un punto y seguido al brevísimo periodo en el que los militantes del PP de Asturias tuvieron la ocasión de participar de forma directa en la elección de sus dirigentes con un peculiar sistema de doble vuelta; primero con el voto de los afiliados y después con la ratificación de los compromisarios. Fue con este sistema con el que había sido elegida Mercedes Fernández en un congreso celebrado en febrero de 2017; con muy poca participación (apenas votaron algo más de 2.000 militantes en una partido que presume de superar los 18.000 afiliados) pero por abrumadora mayoría (1.536 votos frente a los 189 cosechados por su única rival en aquel cónclave: Carmen Maniega). También Pablo Casado fue elegido presidente del PP con este sistema, aunque obtuvo su victoria gracias al voto de los compromisarios en la segunda vuelta. En la primera, con los sufragios directos de los afiliados, había obtenido más apoyos Soraya Saenz de Santamaría. 

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