Teresa Ribera se compromete a conocer en Asturias «los desafíos industriales»

La ministra destaca que conversó con Barbón sobre los retos «energéticos, ambientales y sociales» de la comunidad

Teresa Ribera, vicepresidenta cuarta, encargada de la Transición Ecológica
Teresa Ribera, vicepresidenta cuarta, encargada de la Transición Ecológica

La vicepresidenta y ministra para la Transición Energética, Teresa Ribera se comprometió este lunes a visitar a Asturias para conocer el desarrollo del proceso de descarbonización de la comunidad y conocer de primera mano el estado de su industria y sociedad. La ministra lo anunció a través de su cuenta en la red social Twiiter tras mantener un encuentro con el presidente asturiano, Adrián Barbón, con quien coincidió ayer un desayuno, organizado por Nueva Economía Fórum, protagonizado por la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, acto al que acudieron numerosos miembros del Ejecutivo central.

En su doble puesto como vicepresidenta y ministra, Teresa Ribera tiene a su vez la responsabilidad sobre dos de los asuntos que mayor preocupaciónj despiertan en Asturias, la transición energética para abandonar el carbón y su impacto en la economía y también las medidas para paliar el envejecimiento y la despoblación que afectan de forma singularmente grave a la comunidad. En su mensaje, Ribera destacó que en su conversación con el presidente asturiano habían hablado «sobre los desafíos industriales, energéticos, ambientales y sociales en Asturias. Me he comprometido a visitar y conocer de cerca los inmensos avances de la sociedad asturiana».

Precisamente este lunes se conocieron los detalles de una de las medidas más esperadas por el sector industrial en Asturias, el estatuto de las electrointensivas. La nueva norma, que será tramitada por urgencia y que ya no pasará por la CNMC al haber sido incorporadas sus observaciones, podría ser aprobada por el Consejo de Ministros a lo largo de marzo. El Estatuto Electrointensivo beneficiará a unas 600 industrias con alto consumo eléctrico, 19 de ellas asturianas, a las que se bonificará en un 85 % los cargos de su factura, lo que les supondrá un ahorro conjunto de unos 90 millones que, sumados a las compensaciones por costes de CO2 (172 millones el pasado año), elevarán a más de 262 millones el apoyo a estas industrias.

Con todo los retos para la industria asturiana son muchos y los agentes sociales, tanto la patronal como los sindicatos, han alertado de que el proceso de descarbonización instigado desde el ministerio de Ribera ya en la pasada legislatura se ha hecho de forma acelerada, aun ritmo mayor que el de otros países europeos, sin tener en consideración el impacto en el empleo y la economía regional. La industria supone alrededor del 20% del PIB asturiano, la comunidad en la actualidad es productora excedente de energía gracias a las centrales térmicas pero dejarán de serlo cuando se cierre loque le hará depender del exterior y además aún no se ha concretado que módelo garantizará el suministro eléctrico a la industria. El cierre de las plantas tendrá también un enorme impacto en el transporte, por el relevante tráfico de graneles desde los puertos a las centrales y desde los sindicatos se ha alertado del peligro de una nueva reconversión.

El pasado mes de enero, la Comisión Europea anunció que pondrá en marcha un Mecanismo de Transición Justa para ayudar a los países de la UE a cambiar de modelo energético y que estará dotado con 7.500 millones de euros con el propósito de movilizar hasta 30.0000 con otras ayudas vinculadas y capital privado. Pero en el anteproyecto, a la hora de indicar el reparto de los fondos entre países, España ha quedado relegada en un puesto bajo al favorecer a estados como Alemania o Polonia que aún tienen una gran dependencia del carbón. 

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