La liquidación de la histórica Sniace se lleva por delante las millonarias inversiones de Sabino García Vallina

El fundador de la ingeniería gijonesa TSK era el máximo accionista de la compañía cántabra

Sabino García Vallina, Presidente del Grupo TSK
Sabino García Vallina, Presidente del Grupo TSK

La liquidación de la histórica fábrica de Sniace en Torrelavega se ha llevado por delante las milllonarias inversiones de Sabino García Vallina, el dueño de la gijonesa TSK y máximo accionista de la compañía cántabra. García Vallina controlaba el 29,8% de las acciones de Sniace tras la ampliación de capital del pasado verano. La presidenta de la empresa cántabra, Gema Díaz Real ha asegurado que García Vallina «ha perdido todas sus millonarias inversiones».

El fundador de la ingeniería TSK había acudido en el mes de agosto a la ampliación de capital de Sniace junto a Félix Revuelta, el dueño de Naturhouse. Mientras García Vallina se hizo con el 29,8% del capital, Revuelta alcanzó el 15,8% y entre ambos desembolsaron 24 millones de euros. El comité de empresa ha culpado del cierre de Sniace al máximo accionista porque la liquidación «son palabras mayores que dejan muy escaso margen de maniobra para poder evitar la desaparición de la empresa. La liquidación afecta  540 trabajadores que van a ser despedidos.

Por su parte Gema Díaz Real, ha asegurado hoy que el consejo de administración ha estado «hasta el último minuto» buscando soluciones para salvar la compañía, y ha culpado de liquidación de la sociedad «a una decisión política y quizás ideológica» del Gobierno de España. Preguntada por la postura del máximo accionista de la compañía respecto al futuro de Sniace, Sabino García Vallina, Díaz Real ha asegurado que «ha perdido todas sus millonarias inversiones».

Además, ha afirmado que «no ha lugar» la reunión pedida por el comité con García Vallina para analizar el futuro de Sniace, ya que es «un accionista más» pero al que se le debe agradecer «que lo ha dado todo» por esta compañía y ha sido una persona «muy implicada», por lo que ahora «merece que le respeten sus decisiones».

En un encuentro con periodistas tras participar en Santander en un reunión con el consejero de Industria, Díaz Real ha explicado que el efecto sobre Sniace del decreto sobre la cogeneración del Ministerio de Transición Ecológica «ha sido insalvable» y «da al traste» con el proceso de transformación que acometía la empresa. Ha insistido en que Sniace «puede tener futuro» y por ello ha pedido a los casi 540 trabajadores que van a ser despedidos que colaboren para llevar a cabo «una parada ordenada», que deje la fábrica y la maquinaria «en las condiciones óptimas» por si un inversor quiere hacerse cargo de la compañía.

Por su parte, El comité de Sniace considera «disparatada» e incomprensible« la decisión adoptada por el consejo de administración de solicitar la liquidación de la empresa, ya que supone colocar a la sociedad »en un callejón sin salida« y poner en peligro más de 600 empleos en Torrelavega, de ellos 400 directos.

El secretario del comité, Francisco Plaza, ha asegurado ante la asamblea que la decisión de liquidar la empresa de Torrelavega (Cantabria) supone «un mazazo» para la plantilla que todavía no se había recuperado de la anterior crisis, la de 2013, en la que Sniace entró en un proceso concursal que se saldó con la reapertura de las fábricas en 2016. Según ha explicado, Díaz Real ha justificado la medida porque no hay inversores interesados en aportar capital a Sniace tras los recortes a la cogeneración decretados por el Gobierno central, lo que deja a la empresa en una situación »inasumible« para poder hacer frente a nuevas inversiones y los gastos del anterior concurso.

Plaza ha asegurado que el comité no se esperaba la decisión de liquidar la empresa, máxime cuando durante los últimos años se han hecho »importantes inversiones« en mejora de maquinaria y también en lanzar nuevos productos al mercado.

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