La gran nevada de 1953 que obligó a limpiar a pala las vías de Asturias

El documental «Nieve en la vía» muestra cómo brigadas de Renfe tuvieron que trabajar a 20 grados bajo cero para liberar las locomotoras de la nieve en el acceso desde León

La gran nevada de 1953 que obligó al personal ferroviario a limpiar las vías de tren con palas Un vídeo del NO-DO muestra la gran cantidad de nieve caída que ni las máquinas quitanieves pudieron limpiar

Redacción

Era 1953 y un gran temporal azotó el norte peninsular, provocando que núcleos rurales y aldeas quedaran sepultados bajo un manto blanco. Las comunicaciones por tierra entre Asturias y Cantabria con la capital se vieron fuertemente afectadas. Concretamente, la línea ferroviaria que unía Pola de Lena con La Robla, por el puerto de Pajares. El documental Nieve en la vía, del NO-DO narrado por Matías Prats padre, que muestra la gran nevada de ese año y cómo las brigadas de Renfe tuvieron que trabajar en adversas condiciones para evitar el colapso absoluto de las comunicaciones del norte del país, deja imágenes increíbles de cómo se vivían los temporales hace 67 años y de qué manera se trataban de combatir. El personal ferroviario tuvo que recurrir, incluso, a limpiar las vías con palas para conseguir que las locomotoras pudieran continuar sus trayectos.

Muchos pueblos quedaron completamente incomunicados. Ante tal situación de emergencia, un tren de socorro llevaba el material técnico necesario para el encarrilamiento de las máquinas, ya que como consecuencia del endurecimiento de la nieve sobre las ruedas y transmisores habían quedado bloqueadas.

En las imágenes grabadas para el vídeo, que dura un total de 17 minutos, se puede ver cómo las estaciones se encuentran desoladas y desiertas, y resulta casi imposible imaginar dónde están las vías, debido a la capa que cubre toda la zona. Incluso se muestran trenes sepultados completamente por las nevadas. Tal fue la tormenta sufrida, que dos locomotoras del rápido de Gijón quedaron aprisionadas en mitad de la llanura blanca. En ese instante, solo quedó un remedio: coger la pala y apartar la nieve. 

Más de una jornada tuvieron que estar los ferroviarios quitando la nieve de la zona con palas para conseguir el movimiento de los ferrocarriles. A la ya de por sí adversa situación, se le sumaron temperaturas de escándalo, que llegaron a los 20 grados bajo cero. Las locomotoras consiguieron continuar su camino tras varios días de rescate. Por aquel entonces, se acababan de construir novedosos túneles artificiales en los tramos más peligrosos de la línea de Asturias. Estas obras medían un total de un kilómetro de extensión. En ellas, invirtió Renfe 14 millones de pesetas, con el fin de evitar en un futuro las interrupciones del servicio. La prueba de la eficacia de estas obras quedó demostrada en una grabación donde puede verse cómo el tren transita tras una gran nevada sin impedimento alguno.

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