La Guardia Civil pone freno al «grave riesgo» de los tacógrafos fraudulentos en Asturias

La Benemérita ha denunciado 22 delitos de alteración de los sistemas que miden los periodos de trayecto y descanso de los vehículos en los últimos años

Un guardia civil inspecciona el camión interceptado y que tenía manipulado el tacógrafo
Un guardia civil inspecciona el camión interceptado y que tenía manipulado el tacógrafo

Asturias

La Guardia Civil de Tráfico en Asturias lleva varios años desarrollando una intensa labor de detección y sanción de delitos relacionados con la manipulación fraudulenta de los tacógrafos en camiones que circulan por las carreteras de la región, una práctica que, además de ilegal, conlleva riesgo y peligro para la seguridad vial.  Desde el año 2015 se han denunciado 22 delitos de este tipo: 11 de colocación de imanes; 1 de corte de corriente del tacógrafo; 6 de cambio de dimensiones de las ruedas motrices; 2 de manipulación por doble kitas y 2 por corte de la señal del generador de impulsos.

Fuentes de Guardia Civil de Tráfico en Asturias destacan que estas denuncias se dirigen normalmente contra el transportista, es decir, el titular de la autorización de transporte y contra el conductor, no siendo siempre necesaria la intervención de un taller para realizar las manipulaciones, pues «cualquier persona con conocimientos suficientes de electrónica y del funcionamiento de los aparatos de control sería capaz de realizarlas».

Podrían dirigirse contra un taller «si se contase con los indicios suficientes para ello, normalmente las manifestaciones del transportista o del propio conductor, o bien si se pudiese inferir que la manipulación no ha sido detectada, debiendo haberlo sido, intencionadamente o por descuido, durante alguna revisión periódica del aparato, en cuyo caso el taller pasaría a ser responsable de la misma», añaden.

Tiempos de conducción

La sección de Seguridad Vial de la Benemérita expone que «el tacógrafo es un aparato que, salvando las evidentes diferencias técnicas, pudiera asimilarse a la caja negra de un avión. Están obligados a su instalación y uso, como norma general, los vehículos destinados al transporte de mercancías por carretera con una masa máxima autorizada superior a 3.500 kilógramos, así como los destinados al transporte de viajeros por carretera de más de 9 plazas. Registra la velocidad, la distancia recorrida y las actividades efectuadas en el vehículo en el que va instalado, por lo que su correcto análisis forense resulta concluyente para determinar la comisión de diversas infracciones administrativas o en causas judiciales, como por ejemplo siniestros viales».

Indican que uno de los mayores problemas a los que se ve sometida la información registrada en el tacógrafo «es la manipulación del mismo, por lo que los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil especializados en la materia, deben poseer la capacitación técnica necesaria para auxiliar a las diferentes autoridades que lo requieran».

En este sentido creen que «es evidente que el principal motivo de manipulación y fraude en tacógrafos es evitar el cumplimiento de los tiempos de conducción y descanso reglamentarios y, con ello, poder conducir más kilómetros, realizando de esta forma una competencia desleal al resto de transportistas y, lo que es peor, poniendo en grave riesgo tanto la integridad del conductor como la del resto de usuarios de las vías debido a las jornadas maratonianas de conducción con el cansancio y somnolencia que conllevan».

Manipulaciones más habituales

El objetivo de la manipulación y el fraude en el tacógrafo es simular que un vehículo está parado cuando en realidad está en movimiento. Muchas de las manipulaciones que se detectan, en los controles efectuados en las carreteras por los agentes, lo son precisamente al observar que el vehículo venía circulando y en cambio el tacógrafo registraba descanso, aunque existen manipulaciones cada vez más sofisticadas. Algunas de las más populares y habituales son la alteración con un imán de neodimio; el corte de corriente de contacto del tacógrafo; el corte de la señal del generador de impulsos; fraudes con la tarjeta de conductor; manipulación por captador de impulsos; cambio del grupo del vehículo o cambio de dimensiones de las ruedas motrices y manipulación en el interior del sensor de movimientos y por instalación de un segundo sensor de movimientos que suplanta al original en el tacógrafo, previamente manipulado.

Desde la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil en Asturias se destaca que, con objeto de poder detectar las manipulaciones, es preciso observar con detenimiento los incidentes y fallos registrados en el tacógrafo, contrastar la información del aparato con otras fuentes de información, comprobar los precintos y en su caso verificar los datos técnicos.

«Para lograr una efectiva lucha contra los fraudes y manipulaciones en los tacógrafos, es preciso que los agentes encargados de los controles posean conocimientos, experiencia, adecuadas herramientas y una gran colaboración entre especialistas de los países miembros, ya que es un fenómeno transnacional que no se limita al territorio de un solo país», recalcan.

Para seguir luchando contra esta práctica fraudulenta, las autoridades comunitarias aprobaron el Reglamento de Ejecución (UE) 2018/502, de 28 de febrero de 2018, por el que se modifica el Reglamento de Ejecución (UE) 2016/799 que establece los requisitos para la construcción, ensayo, instalación, funcionamiento y reparación de los tacógrafos y sus componentes. Esta normativa, que entró en vigor el 15 de junio de 2019, incorpora entre otras circunstancias el tacógrafo inteligente, la geolocalización del mismo registrando las coordenadas GPS al inicio de jornada, final de la misma y cada tres horas de conducción, un nuevo sensor de movimientos más seguro, así como la descarga remota de los datos, permitiendo un control más selectivo.

«Es importante conocer que el limitador de velocidad suele tomar la señal del tacógrafo, así como el dispositivo antibloqueo de frenado ABS, por lo que cuando un tacógrafo circula manipulado no se activa el limitador de velocidad y puede superar las velocidades máximas, así como en caso de frenado de emergencia no se activaría el sistema ABS, con las fatídicas consecuencias que puede suponer», explican desde la Guardia Civil en Asturias.

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