Una boda de excepción en plena pandemia

Las avilesinas Cristina Cañibano y Lara White tendrían que haberse casado el pasado sábado 21 de marzo, y el estado de alarma no ha frenado sus planes

Cristina Cañibano y Laura White, dos avilesinas que se han casado en su casa durante este confinamiento
Cristina Cañibano y Laura White, dos avilesinas que se han casado en su casa durante este confinamiento

Redacción

El pasado sábado día 21 de marzo estaba destinado a ser un día especial en el calendario de las avilesinas Cristina Cañibano y Lara White. Las jóvenes, ambas fotógrafas de profesión, tenían previsto casarse ese día hasta que el estado de alarma decretado el pasado día 14 amenazó con chafar sus planes. Todo estaba más que listo para celebrar el gran dia en Alamar, Salinas, en una pequeña ceremonia con poco más de cincuenta invitados, pero los acontecimientos hicieron que todo diese un giro de 180 grados. Lejos de admitir que el coronavirus les había chafado su gran día, ambas decidieron que fuera como fuese, el 21 de marzo debía celebrarse su boda.

Cristina y Lara decidieron tomarse de la mejor manera posible esta adversidad, por lo que alertaron a Virginia, su amiga y quien tendría la labor de maestra de ceremonias en el gran día, para que las ayudase con su idea. Las jóvenes se propusieron nada mas y nada menos que retransmitir en directo su enlace en redes sociales para que, de alguna forma, sus invitados pudieran acompañarlas. Una vez puesto todo en marcha, las ideas se fueron sucediendo y poco a poco comenzó el montaje de una boda, cuanto menos, única y especial. Avisaron a todos los invitados que su cita seguía en pie, aunque el código de vestimenta sería un poco diferente a lo que tenían pensado: todos debían ir en pijama de gala, o pijama con complementos.

Laura White junto con su perro Sully, quien hizo de padrino en la «boda»
Laura White junto con su perro Sully, quien hizo de padrino en la «boda»

Y es que no faltó detalle para que todo fuera perfecto. «Nuestra maquilladora nos preparó un video tutorial sobre cómo debíamos maquillarnos, ya que nosotras somos un poco desastres, Lara rescató unos complementos que había descartado para el día de la boda, y ambas nos vestimos con la ropa que teníamos pensada para los preparativos», cuenta Cristina Cañibano. Su salón se transformó en un autentico altar, y colocaron todas las plantas que tenían por casa para crear un bonito escenario donde intercambiar sus votos y unas bonitas alianzas, realizadas por una artesana también avilesina, Soraya Martín. «Son tan preciosas que no podíamos tenerlas más tiempo guardadas. En casa no las llevamos, pero cuando sacamos al perro sí», cuenta Cañibano.

Para no olvidar ni un solo detalle de toda esta experiencia, las fotógrafas decidieron capturar en imágenes cada preparativo del día. «Nos hicimos fotos durante los preparativos, simulando la entrada a la ceremonia, y después unas cuantas fotos individuales y juntas. Nuestro padrino y testigo fue nuestro perro Sully, que también participó en el reportaje fotográfico», detalla Cristina Cañibano. Una vez iniciada la ceremonia virtual, se unieron amigos y conocidos que siguieron al detalle toda esta experiencia.

Cristina Cañibano con su perro Sully, el padrino de la «boda»
Cristina Cañibano con su perro Sully, el padrino de la «boda»

De entre todas esas personas conectadas, unas muy especiales fueron los que serían los fotógrafos oficiales de la boda, que también capturaron ese especial momento y compartieron las instantáneas con las novias. Todos los invitados respondieron a la invitación de la pareja, y es que, además de las videollamadas que realizaron después con sus familiares para brindar, también han recibido muchas imágenes de sus invitados, que lejos de quedarse solo en elegir un pijama elegante para la ocasión, también prepararon sus propios aperitivos para seguir la ceremonia en directo y brindar por las recién casadas.

A pesar de toda esta celebración, la boda que las avilesinas habían preparado sigue en pie. Han decidido aplazar todo para el mes de diciembre, y es que, como fotógrafas de bodas, saben lo que significa para todos esos proveedores las cancelaciones. «Además de que queremos explotar los trajes que teníamos preparados, es importante que continuemos adelante con todos los trabajadores con quienes teníamos pensado trabajar», explica Cristina. Ahora, tras esta ceremonia en casa, ¿se plantean Cristina Cañibano y Lara White una luna de miel casera? «Por el momento lo que hacemos es salir a nuestra pequeña terraza, en la que nos entra poco mas de una mesa y un par de sillas, y nos tomarnos una cerveza con unas aceitunas a la hora del vermut. Al menos tenemos que celebrarlo como se pueda».

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