Con mascarillas y sin togas: primera vista oral en el Tribunal Superior de Justicia

La vista oral se ha podido llevar a cabo al tratarse de una causa con preso, una de las excepciones contempladas durante el estado de alarma

 Juzgado de Oviedo, Audiencia Provincial de Oviedo
Juzgado de Oviedo, Audiencia Provincial de Oviedo

El Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) ha celebrado este jueves la primera vista oral desde que se decretó el estado de alarma por COVID-19, para revisar el recurso de apelación de un hombre condenado a 21 años de cárcel por maltrato y abuso sexual a su pareja, con magistrados, fiscal y testigo con mascarillas y los abogados sin toga, siguiendo así las recomendaciones sanitarias.

La vista oral se ha podido llevar a cabo al tratarse de una causa con preso, una de las excepciones contempladas durante el estado de alarma.

Esta era la segunda vez que se convocaba a las partes, después de que el tribunal se viera obligado a suspender la vista, el pasado día 10, debido a un fallo técnico con la videoconferencia que se iba a realizar con el Centro Penitenciario de Asturias donde se encuentra ingresado el gijonés Rubén D.A., cumpliendo la condena de 21 años de cárcel que le impuso la Audiencia Provincial.

La vista se ha celebrado ante los magistrados de la Sala de lo Civil y Penal del TSJA Jesús Chamorro, Ignacio Vidau y Jorge González y se ha desarrollado sin incidentes.

Rubén D.A. ha aprovechado su turno de última palabra para proclamar su inocencia y para refrendar la petición absolutoria de su abogado Guillermo Fernández Blanco ha contado con la versión de un testigo.

La Fiscalía ha ratificado su informe solicitando su condena al considerar que Rubén D.A. cometió un delito de maltrato habitual y familiar, violación y un delito continuado de abusos sexuales a su pareja, al igual que la abogada Luján Blanco, que ejercita la acusación particular en representación de la víctima.

Rubén D.A. fue juzgado el pasado 7 de noviembre en la Audiencia Provincial, sede a la que entró con una solicitud de las acusaciones pública y particular de 12 años de cárcel y que abandonó con una petición de 21 años tras la ratificación de la víctima de que había sido agredida sexualmente en varias ocasiones.

Según las acusaciones, Rubén D.A. comenzó a maltratar a su mujer, con la que convivió durante seis años, desde el principio de la relación.

En el juicio, la víctima explicó que su marido le llegó a arrojar aceite hirviendo encima, le partió un palo de escoba en la espalda y la obligó a mantener relaciones sexuales, mientras la insultaba con comentarios de que “no valía para nada”.

Las acusaciones pidieron nueve años por las violaciones, otros nueve por el maltrato habitual y tres años por los abusos con las agravantes de parentesco y género.

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