Así me curé del coronavirus

Juan Bedia, gerente en Fundación Deporte Avilés, cuenta ya desde casa, en primer persona, cómo ha vencido a la enfermedad

Juan Bedía, gerente de la Fundación Deporte Avilés
Juan Bedía, gerente de la Fundación Deporte Avilés

Redacción

Todo empezó hacia el día 6 de marzo aproximadamente, cuando empecé a sentir los típicos síntomas de una gripe habitual: escalofríos, con algo de fiebre, dolor de huesos y una sensación de malestar, querer estar en la cama todo el día... Tomé Frenadol como suelo hacer en estos procesos, que todos los años tiendo a pasar por alguno, pero iba sintiéndome cada vez peor, con tos seca, con la sensación de no poder respirar demasiado bien, y al ver el tema del coronavirus empecé a llamar a los teléfonos habilitados, desde los que me dijeron que estuviese tranquilo y que si comenzaba a respirar peor les volviese a llamar. También me pidieron que tomase paracetamol para tratar de bajar la fiebre, porque ya llevaba muchos días con ella y no era capaz a bajarla. Estuve muchos días con fiebre.

Todo fue empeorando hasta que el domingo 22, a la cuarta llamada a este servicio, me dijeron que tendrían que trasladarme al HUCA en una ambulancia. Cuando ingresé en Urgencias lo hice con casi 39 grados de fiebre, y en la placa de tórax que me hicieron al llegar descubrieron que tenía una neumonía bilateral muy severa. Mi estado era muy malo. Estuve tres o cuatro días que no me había sentido peor en toda mi vida. Jamás había estado ingresado en ningún hospital, creo que tengo buena salud y aquello me desbordaba. Me vi en una planta del HUCA en aislamiento total, tan solo tres o cuatro veces al día entraba alguien a la habitación, que era o el personal de limpieza o las enfermeras para darme las pastillas del tratamiento o dejarme la comida. Me la dejaban en un sitio aparte al que yo estaba, todo con material desechable y ellas con unos trajes de protección que hace que yo no reconozca a ninguna de ellas ahora mismo si me las cruzo por la calle, que las protege del contagio pero que les provoca muchísimo calor y mucha incomodidad trabajar en estas condiciones.

El personal del HUCA fue fantástico, el doctor que me atendió y su equipo también fueron esplendidos. Allí estuve doce días pasándolo como digo. Esos primeros cuatro o cinco fatal, pero el quinto parece que de golpe por fin desapareció la fiebre tras unos 20 días teniéndola constantemente, con lo que eso desgasta. Desapareció también la diarrea que tenía desde el primer dia y que evidentemente también te hace sentir muy mal, y todo fue una mejoría que fue in crescendo hasta este miércoles, 1 de abril, que por fin pudieron darme el alta. Ya estoy en mi domicilio mejorando día a día, a pasos agigantados y dejando un poco atrás este proceso que ha sido terrible.

Ahora en mi domicilio tengo unas pautas a seguir, ya que no se sabe hasta cuándo puedo ser susceptible de contagiar a nadie. Me dicen que ahora mismo ya no lo soy, que puedo estar tranquilo, pero que tenga todas las precauciones, y es lo que estoy haciendo. Hay un seguimiento fantástico, todos los días me llaman para preguntarme por mis valores, mi temperatura y cómo me encuentro, y cada día es mejor. Estoy recuperando la respiración y ya la tengo prácticamente normal, no todavía al 100% ya que cuando lleno los pulmones de aire aun al final noto que tengo que toser. Pero ya no tengo que tomar ninguna medicación, sino dejar que el organismo vuelva a la normalidad terminado con esta neumonía, y creo que la evolución es muy buena.

Hay que decir que física y anímicamente también terminas tocado. Perdí unos 10 kilos, que tampoco me venían mal ya que ahora estoy mucho mejor, pero anímicamente se sufre más. Allí se duerme muy mal, y estuve durante doce días las veinticuatro horas solo, pensando y hablando conmigo mismo, poniendo en valor que la vida es algo diferente a lo que estaba acostumbrado a vivir, en ese nivel de estrés, como estamos un poco todos. Creo que esto me va a cambiar, y que será para siempre. Aprender a tomarme la vida mucho más tranquila, valorando las cosas sencillas. No sé, creo que esto sí me va a hacer cambiar las pautas y cambiar mis valores en mi vida gracias a lo vivido en este proceso.

Quiero aprovechar para decir dos cosas, una es un gracias en mayúsculas a todo el conjunto de mi familia y mis amigos. Soy una persona muy vinculada al deporte asturiano desde hace muchísimos años y tengo muchos amigos en ese y otros sectores y la fuerza que me transmitieron, su preocupación y su angustia por saber que yo estaba tan mal, fue una ayuda fundamental. Eso me hizo ser positivo y luchar contra este virus que es terrorífico. Lo segundo es decirle a todos aquellos que tengan a algún familiar o amigo pasando por esta situación, que no dejen de animarle, de mandarle un WhatsApp, que cuesta mucho coger el móvil y leerlos, pero después te hacen llorar, emocionarte y luchar, y es algo básico en una enfermedad que todavía no está, como muchos sabemos, con métodos o antídotos para combatirla.

Es tu organismo frente a este virus, en muchos casos por desgracia sale perdiendo el organismo por patologías previas, por edad o lo que sea, y en otros casos como el mío por suerte el organismo le ganó. Es algo que todos nos tenemos que tomar todos muy en serio, respetar el confinamiento, no cometer el más mínimo error porque el contagio es facilísimo e intentar dejar pasar el tiempo hasta que todos los científicos que están investigando en todo el planeta, tenemos que pensar eso, logren una solución. Hoy en día no es la gripe de 1913, hay una comunicación inmediata y permanente entre toda la gente del mundo que quiere erradicar esta terrible enfermedad que puso patas arriba el planeta en tan solo unos meses y que no son capaces de encontrar como pueden hacer esto. La única prevención actual es estar cada uno en su casa, permanecer ahí y salir lo mínimo a la compra o a donde sea para protegernos todos.

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