Los alumnos podrán hacer exámenes y tendrán notas pero solo repetirán de manera excepcional

Educación mantiene el calendario lectivo hasta el 30 de junio. La consejería pretende recuperar los contenidos no impartidos el curso que viene

La consejera de Educación, Carmen Suárez, durante la conferencia sectorial
La consejera de Educación, Carmen Suárez, durante la conferencia sectorial

«La prioridad es la salud». Esa ha sido la frase más repetida por la consejera de Educación, Carmen Suárez, en una intervención telemática en la que ha despejado la incógnita que desde hace un mes preocupa a las familias: cómo concluirá el actual curso, reconvertido de presencial en telemático por la irrupción del coronavirus. Suárez ha indicado que las clases no se retomarán hasta que las autoridades sanitarias den todos los parabienes pero también señaló que no se adelantarán las vacaciones. El calendario escolar se mantendrá inamovible, con el fin de las clases el 23 de junio y de las actividades en centros el día 30 de junio. Los alumnos tendrán que seguir realizando tareas de repaso o de refuerzo de lo ya aprendido. Solo en cuarto de Secundaria y en segundo de Bachillerato se pondrán avanzar contenidos, para garantizar la graduación de sus estudiantes y el buen desarrollo de la prueba de acceso a la universidad. Los centros educativos tendrán que mandar a la administración un plan de trabajo que puede incluir la celebración de exámenes, siempre que se ofrezcan todas las garantías. Los estudiantes tendrán notas por partida doble: un informe de competencias y un boletín con las calificaciones numéricas. Solo repetirán de manera excepcional aquellos que no hayan alcanzado las competencias básicas y que sus docentes crean que no podrán alcanzarlas tampoco en el curso siguiente. La referencia básica será lo que hayan hecho durante la primera y la segunda evaluación.

Así lo ha explicado Carmen Suárez, que se ha mostrado especialmente preocupada por dos tipos de alumnos, los que sufren la brecha digital y aquellos que ha denominado «desenganchados», es decir, aquellos con malas calificaciones y escaso interés por los estudios. En el caso de la brecha digital, la consejera ha explicado que está muy vinculada a la brecha social, es decir, a las familias más desfavorecidas. Por lo que se centrarán en ayudarles con el reparto de equipos informáticos y conexiones a internet. Sobre los «desenganchados», ha reclamado a los equipos directivos que se vuelque con ellos porque se corre el riesgo de perderlos. Los contenidos no impartidos este curso se recuperarán el que viene. En eso también están trabajando. Se modificará la programación didáctica para incluir todo lo pendiente.

Los centros de manera excepcional podrían abrir en julio. Este es otro de los temas que las comunidades han tratado con la ministra de Educación, Isabel Celaá. Pero Asturias no tiene nada definido. El Gobierno del Principado trabajará en esta idea pero todavía no puede concretar si se abrirá o no, en qué fechas y con qué recursos. Lo único que ha adelantado la consejera es que, si finalmente se hace, tendrá un carácter más lúdico que de formación reglada. También tienen que pensar quién se va a hacer cargo de esta apertura de los centros. En la reunión se ha apuntado la posibilidad de que sean ONGs de vocación educativa. Es un aspecto más que debe tener en cuenta.

Cómo acabará el curso

«Las evaluación deberán resolverse siempre a favor de los alumnos». Esta frase, que también ha repetido en numerosas ocasiones Carmen Suárez, es la que debe guiar a los equipos directivos y a los centros. Según las explicaciones de la consejera, esto supone que los docentes tendrán que realizar un detallado plan de trabajo que las familias podrán conocer, en el que se marque las tareas a realizar. Esas actividades deben estar coordinadas, tener sentido y convertirse en un proyecto de refuerzo y no en un modo de tener entretenidos a los estudiantes. El objetivo es «velar por la promoción o titulación de los alumnos», ha argumentado. Esto supone que la repetición será excepcional y que si, finalmente, se decide que un estudiante no pase curso, habrá que razonarlo de manera adecuadas y explicárselo a las familias.

Las tareas pueden servir para recuperar a aquellos que hayan tenido unas primeras evaluaciones del curso negativas. Pero se pueden hacer exámenes si los centros lo deciden. Educación no cierra las puertas, aunque con todas las cautelas. Ha explicado que si se realizan esos exámenes, tiene que ser con el mismo sentido «positivo y no excluyente» para los alumnos y los criterios de valoración deberán quedar claros por adelantado. Podrá haber recuperaciones. Pero siempre con esta misma intención. En esto no se ha movido ni un ápice la consejera. 

Solo la prueba de acceso a la universidad será presencial. En estos momentos no se baraja que sea de otra manera. Por esa razón, se han dado de margen un calendario muy amplio, que llega hasta septiembre. La comisión de coordinación de la Consejería de Educación del Principado y la Universidad de Oviedo ya han fijado la prueba ordinaria para finales de junio y principios de julio pero existe opciones de cambiarla si para entonces la epidemia sanitaria mantiene las restricciones en pie. Los alumnos matriculados en segundo de Bachillerato, que son los que tiene que enfrentarse a esta prueba, sí podrán seguir ampliando materia en las próximas semanas. No obstante, la consejera ha recordado que se ha modificado la estructura de la prueba para dar más opciones y que así nadie salga perjudicado. 

Los esfuerzos de la administración se centran ahora en llegar a ese 5% del alumnado que no cuenta con medios tecnológicos para seguir con su teleformación. Son, en números absolutos, unos 6.000 estudiantes. La idea es facilitarles ordenadores o conexiones a internet para que puedan participar también en las tareas. Pero Carmen Suárez que es posible que no llegue a todas. Cabe esa posibilidad. Así que quizá en algunos casos haya que recurrir a lo que ha denominado «procedimientos más tradicionales. La idea sigue siendo la misma. «Que no sea excluyente», ha señalado, o lo que es lo mismo, que nadie se quede.

Matriculación online

Ni siquiera el proceso de matriculación será presencial. La Consejería de Educación está ultimando el programa informático con el que se realizará toda la tramitación, que comenzará el próximo 14 de mayo. Ese programa estará preparado para que se realicen las inscripciones, la baremación, la publicación de las listas, el proceso de recurso y, finalmente, la publicación de las listas finales. Este es otro de los frentes abiertos ahora mismo por la crisis del coronavirus. 

No se sabe si en algún momento se llegará a retomar el curso. La consejera, desde luego, no se ha atrevido ni a afirmarlo ni tampoco a negarlo. Ha insistido en que se está en manos de las autoridades sanitarias. Pero no existe ninguna línea roja en el calendario. No se ha puesto un día tope, a partir del cual ya sea imposible volver a las aulas. Si Salud dice que se puede regresar, así será. Certeza no hay ninguna. 

¿Supondrá toda esta planificación un exceso en la carga de trabajo para los docentes? Educación ha pedido a los centros que antes del 25 de abril -quedan, por tanto, diez días- una síntesis. Lo más importante parece la coordinación. La consejera lo ve como un reto. La enseñanza a distancia forzada por el coronavirus está obligando al sistema educativo asturiano a innovar. «Es todo un aprendizaje en sí mismo», ha afirmado.  

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