Gondán, en marcha con 350 empleados y pendiente del personal de riesgo

La crisis no afecta al megacontrato que negocia, que conllevaría ampliar plantilla


ribadeo / la voz

Concluido el parón de empresas de actividades no esenciales decretado por el coronavirus, astilleros Gondán (las secciones de metal y fibra en las sedes de Figueras y el muelle de Vegadeo) reanudó el lunes la actividad con unos 350 empleados. En Gondán, con independencia del acuerdo del Consejo de Ministros, empresa y comité ya habían consensuado ajustar el calendario laboral y paralizar la actividad hasta que pasase la Semana Santa.

Gondán mantiene las medidas implementadas para evitar un posible contagio de COVID-19 en algún miembro de la plantilla y minimizar los riesgos de la propagación del virus. Para ello se han establecido dos turnos de trabajo, para que coincida el menor número de personas posible, y se han incrementado las acciones profilácticas, desinfectando las zonas comunes. Además, se limita al máximo el acceso al astillero de gente ajena a la empresa y se implantó el teletrabajo en el personal susceptible de hacerlo.

Ahora, el departamento médico del astillero está informando a personal de riesgo (por su edad más avanzada o por tener patologías previas, por ejemplo) de la posibilidad que tienen de solicitar a sus médicos de cabecera una baja laboral retribuida.

Esta circunstancia, con el hecho de que el personal de empresas subcontratadas españolas y extranjeras volvieron a sus domicilios con la alerta sanitaria y de momento no se reincorporarán al trabajo, está siendo bien capeada por Gondán. Así lo apuntó el director general y propietario, Álvaro Platero: «Acumulamos retraso, pero nada insalvable. El grueso de la plantilla está trabajando. Uno de los barcos que íbamos a botar en mayo lo haremos en junio, y los que están en construcción se retrasarán algo, pero nada grave».

Platero entiende que tras las dos semanas de paro, el ambiente entre la plantilla es de preocupación razonable por el COVID-19: «La gente está informada y está viendo todo lo que se hace. En principio, el ambiente es bueno».

Futuro del sector

Y a ello influye probablemente que sobre el sector no se ciernen los nubarrones que amenazan otros sectores productivos. Álvaro Platero, que también es presidente de Pymar, una sociedad anónima constituida en 1985 por los pequeños y medianos astilleros privados españoles, así lo opina: «La crisis se va a notar, por supuesto, pero en el sector naval será menos, porque barcos de pesca y, por ejemplo, vinculados con parques eólicos marinos, se van a seguir necesitando. En los barcos turísticos sí que va a tener un mayor impacto, como en los catamaranes de fibra que hacemos y cuya demanda, es posible, sí caiga fuertemente y va a suponer un problema. Pero el sector industrial lo va a notar mucho menos que el turístico».

Por eso, Platero en estos momentos no alberga dudas sobre el megacontrato que ya a finales del año pasado estaba muy avanzado (el que sería el mayor de la dilatada historia de Gondán), para construir cuatro buques para Noruega de apoyo a parques eólicos marinos. Ya se firmo una carta de intenciones y los buques estarán diseñados por Salt Ship Design (Noruega), en estrecha colaboración con Østensjø Rederi. En su momento se comentó que el primero de los barcos, de 88 metros de eslora, se debería entregar a principios de 2022: «El coronavirus no afectó a este contrato. Sí va a haber buenas noticias. No va a haber ningún problema», concluyó Platero.

Álvaro Platero: «Informamos al personal de riesgo que puede pedir la baja laboral»

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