La trampa del teletrabajo: la plena disponibilidad laboral

Los sindicatos defienden que las condiciones laborales se respeten, que haya una desconexión digital y advierten que la disponibilidad del trabajador no es del cien por cien

El teletrabajo ya existía pero ha explosionado con el confinamiento por el coronavirus.
El teletrabajo ya existía pero ha explosionado con el confinamiento por el coronavirus.

Oviedo

¿Teletrabajas o estás en la oficina? Una pregunta muy normal estos días. El trabajo en casa por medio informáticos y telemáticos ya existía pero el coronavirus y el estado de alarma lo ha hecho explosionar. El 42,8 % de las empresas españolas implanta medidas de teletrabajo para poder continuar con su actividad durante el confinamiento por el COVID-19, según una encuesta publicada por Randstad. Pero el boom del trabajo desde casa, que implica hacer del salón la oficina, de la mesa donde comes el escritorio y tener el teléfono móvil o el whatsap como un jefe permanente en el cogote, ya está provocando un runrún de quejas: no hay horario laboral y la jornada se prolonga más allá de lo habitual. Un sondeo publicado por el IESE señala que más del 40 % de los asalariados se sienten muy estresados por el trabajo en casa en este período de confinamiento.

Para los sindicatos está claro que el teletrabajo ha venido para quedarse y confundir trabajar desde casa con la plena disponibilidad es una perversión de la fórmula. Por ello, consideran que las reglas deben quedar claras y que es un camino a recorrer en la negociación colectiva. Tanto UGT como CCOO urgen a las empresas a respetar las leyes, tanto en lo referente al horario de jornada como en el derecho a la desconexión digital, para no recibir correos ni llamadas laborales si no es en tiempo de oficina. Además, hacen un llamamiento para que, una vez finalice la crisis sanitaria, se comience a regular el teletrabajo de una forma más exhaustiva en los convenios, ya que hasta la fecha solo lo recogen tres de cada cien.

Condiciones laborales

Para la secretaria de Política Sindical de UGT-Asturias, Mar Celemín, el teletrabajo es una fórmula más y con esta situación de confinamiento se ha demostrado «que se puede llevar a cabo y que se debe desarrollar porque facilita la conciliación de la vida familiar y laboral». Pero, advierte: «nunca reduciendo las condiciones laborales». Ahí, además del salario, se incluye  también el horario y la protección y seguridad en el trabajo. «No es una disposición al cien por cien del trabajador», indica Mar Celemín. Además añade: «Los medios para teletrabajar los tiene que poner la empresa a disposición del trabajador y no al revés». Sin embargo, tal como indica la representante sindical, éste ha sido uno de los problemas con los que se han encontrado algunos trabajadores estas últimas semanas.

La dirigente de UGT considera que esta crisis sanitaria ha demostrado que en este tema «estamos en pañales», que hay problemas ligados al déficit de conectividad porque no en todos los lugares entra bien la señal y a la utilización de esta fórmula por las empresas que, en su opinión, «no debería ser algo excepcional sino un instrumento más».

Desde la Federación de Servicios de CCOO se considera que el teletrabajo sobrevenido por el confinamiento demuestra que solo hacía falta de voluntad por parte de las empresas para llevarlo a la práctica.  Recuerdan que en Alemania casi el 40% de los empleados practica el teletrabajo y en Gran Bretaña el 27%. Pero advierten que hay que estar vigilantes para que esta situación afecte lo menos posible a la salud física y mental.

En Asturias el mayor número de trabajadores en remoto estos días pueden ser los funcionarios de la Administración del Principado. El coordinador del sector autonómico de CCOO, Marcos Rodríguez, asegura que de los 8.000 empleados públicos se calcula que más de la mitad están teletrabajando. En un principio, en el ámbito sindical no se ha recogido ninguna queja salvo «los problemas técnicos de los primeros días, de algún fallo de conexión», apunta. No obstante, admite que la situación del funcionariado es muy diferente a la empresa privada y, aunque no le consta ningún problema, se pueden estar dando casos puntuales.

En la encuesta realizada por Randstad, antes del estallido del coronavirus, el 68,6 % de los encuestados quería teletrabajar pero su empresa no se lo permitía. Esto es lo que pasa en la Administración de Justicia pero por falta de medios. «En Justicia, nunca se preocuparon de este tema y estamos en una situación muy precaria en el teletrabajo», afirma Juan José Azcano, secretario de Organización de la Federación de Servicios a la Ciudadanía de CCOO de Asturias y coordinador del Sector de la Administración de Justicia de CCOO en Asturias. Explica que son un mínimo de trabajadores los que pueden realizar las labores desde su casa y que, asegura que «los programas de gestión son de los más atrasados» y que están «a años luz de la Agencia Tributaria, la Seguridad Social y el Servicio Público de Empleo».

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