«Hay gente con 30 euros en el banco que no tiene ni para comer»

La asociación El Patiu apoya y entrega alimentos a 130 familias de la zona de Llanes, muchas de las cuales nunca antes habían necesitado ayuda

Distribución de productos en las instalaciones de El Patiu
Distribución de productos en las instalaciones de El Patiu

Asturias

Hay ciertas asociaciones y entidades de apoyo social, centradas en colectivos desfavorecidos y en riesgo de exclusión, que en un contexto como el actual han visto cómo su actividad se dispara, incluso para atender a gente que tradicionalmente no necesitaba su ayuda. Es el caso de El Patiu. La entidad nació el 6 de junio de 1999 con el fin de crear un espacio organizado del ocio y tiempo libre para menores y adolescentes, especialmente en Posada de Llanes. El grupo inicial y la asociación están vinculados a la Parroquia y al Centro Don Orione, siendo estas dos instituciones clave en el desarrollo y evolución de la asociación.

Desde entonces su misión es la de favorecer la puesta en marcha de programas sociales destinados a erradicar la pobreza y la exclusión social en general y de menores en particular, fomentando las relaciones interpersonales dentro del marco asociativo y comunitario.

Desarrollan, entre otros, programas de prevención de riesgo o exclusión social de menores y sus familias, así como otros de voluntariado y atención de primera necesidad a la población en general, gestión para la donación de ropa, juguetes y alimentos en Posada de Llanes y almacén de alimentos.

Jesús García Morán es el presidente de la Asociación El Patiu, entidad que trata de «seguir en contacto directo por Internet, llamadas y vídeo llamadas» para el refuerzo escolar, comunicaciones con tutores y para el acompañamiento psicológico a familias y menores. Una tarea «muy intensa», con unos «250 niños» que, desde hace unas semanas, se ha visto intensificada. 17 educadores, una psicóloga y 5 personas para la atención personalizada, entrega de alimentos y tareas componen su equipo.

«Según empezó el estado de alarma nos ofrecimos a los ayuntamientos en los que tenemos chavales», explica y añade que «el de Llanes nos convocó con Cáritas, Cruz Roja y Protección Civil» para gestionar la ayuda a personas y familias en riesgo. Pusieron a plena disposición «cuatro furgonetas y locales para logística», además de su equipo humano. Ahora, a su trabajo habitual, se ha unido el «cargo de ayudas de alimentos a familias vulnerables».

El Banco de Alimentos de Asturias ya les ha proporcionado «6.400 kilos de productos». «En un mes y una semana se acaban 2.000 kilos», ejemplifica García Morán. «Empezamos con siete familias y ya estamos en 80. Entran una media de seis al día a la asociación y al Ayuntamiento de Llanes unas 10 ó 12», aclara.

El Patiu mantiene una reunión diaria con «Cáritas, Cruz Roja y Servicios Sociales» en la que se gestiona qué grupo se ocupa de cuántas familias, a las que se les llama para saber cómo están y se les ofrecen los alimentos para la semana. Ahora mismo se encargan de  «unas 130 en Llanes». «Es la parte de mayor trabajo, pero también muy bonita», reconoce.

En esta asociación también trabajan «apoyando en la gestión de las ayudas del Principado al alquiler de la vivienda», en «acercamiento y recogida de tareas escolares a 33 familias» y «entrega de dispositivos electrónicos y de acceso a Internet».

Del mismo modo se ocupan de 23 familias a las que se les llevan menús ya elaborados. A la encomiable labor del Banco de Alimentos se une que «también hay mucha gente donando leche, quesos o mermeladas» y «supermercados que donan productos de higiene y limpieza». El presidente de El Patiu añade que «Fundación Educo nos ha inyectado 3.800 euros para ayudar a familias».

Entre las personas que tienen que recurrir a su ayuda hay «mucha gente de la hostelería. A la mayor parte de estas personas les pilló el estado de alarma antes de Semana Santa, no llegaron a estar contratados y se quedaron tirados con sus ahorrillos». También hay muchos perfiles de personas que cobraban «en B y se han quedado fuera de las ayudas». «Hay mucha gente que trabajaba en negro cuidando niños», comenta. Cada vez les llegan más casos desesperados, como el de «una familia a la que le iban a cortar el teléfono».

«Hay personas que te dicen que les quedan 30 euros en el banco y que ahora no tiene ni para comer», lamenta. Y es que «la mayoría de gente que tenemos nunca pidió una ayuda para nada».

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