¿Cómo convivimos peatones, vehículos y coronavirus en las tres grandes ciudades asturianas?

MARÍA DÍAZ OVIEDO

ASTURIAS

Varias personas practican deporte este sábado en Oviedo
Varias personas practican deporte este sábado en Oviedo Alberto Morante

Los dos metros de distancia entre personas que aconsejan las autoridades sanitarias para la desescalada abre una nueva disputa por el espacio público en Oviedo, Gijón y Avilés

12 may 2020 . Actualizado a las 18:07 h.

Dos metros de distancia entre personas. Es la norma que aconsejan las autoridades sanitarias durante la desescalada de la pandemia para no volver atrás y registrar un rebrote que nos vuelva a encerrar en nuestras casas. Pero ahí se abre una nueva disputa por el espacio público en las ciudades asturianas de Oviedo, Gijón y Avilés. ¿Y si la acera no es lo suficientemente ancha para cruzarse la gente?  Si se amplían las terrazas en aceras para paliar el efecto de la crisis provocada por la pandemias, ¿qué hacen los peatones? ¿y las personas con movilidad reducida que requieran silla de ruedas?, si se amplía la zona peatonal a la vía pública o a los aparcamientos, ¿dónde se aparcan los coches? Con el coronavirus ¿estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo urbanismo?

Para José María Sánchez, de la empresa Vectio dedicada a ingeniería y consultoria de tráfico, transporte y movilidad, «cada ciudad tienen una movilidad diferente», por ello, considera que las medidas que se tomen no serán de manera definitiva pero sí con un horizonte de un año y medio o dos años «hasta que se tenga la vacuna». Mientras tanto la accesibilidad en las ciudades asturianas estará marcada por la movilidad del transporte, tanto particular como colectivo, y por cómo convivimos los vecinos con nuestros semejantes y con los medios de transporte.

Sánchez, como ingeniero especializado en tráfico, plantea que se «marquen sentidos de circulación» en función del ancho de la acera. Si no se puede cumplir el doble sentido, aconseja «robar espacio al vehículo motorizado», especialmente, en esas primeras fases de la desescalada donde aún no hay mucho tráfico rodado debido a que muchos trabajadores están teletrabajando desde sus casas «y se puede ganar metros a la carretera». 

Esos sentidos de circulación fue una de las recomendaciones realizadas por el Ayuntamiento de Avilés a sus vecinos para esta fase cero de la desescalada. En las aceras, zonas peatonales, paseos y sendas piden que se circule ocupando la margen derecha en el sentido de la marcha. El tránsito peatonal se realizará en el sentido de las agujas del reloj en recintos delimitados como el parque Ferrera o plaza de Hermanos Orbón.

Otro factor a tener en cuenta en esta nueva movilidad es el uso de la bicicleta. Esta alternativa es viable, según este ingeniero de Vectio, allí donde se cuente ya con carriles-bici óptimos en la ciudad, como puede ser en Gijón, «pero no tiene tanta efectividad en donde no se trabajó ese aspecto».

El miedo que se puede tener al contagio del coronavirus puede frenar la demanda del transporte público y hacer más uso del vehículo privado para desplazarse. Este experto baraja que las cifras que se manejaban antes se den la vuelta y se pase a un uso del vehículo privado en un 60% y del 30% del público. Esto, a su juicio, congestionará tanto el acceso a las ciudades como la circulación interna en las horas punta. Por ello, advierte que ahí tendrá mucha importancia «dar flexibilidad a esas horas punta pudiendo ampliar la hora de entrada al trabajo en un marco horario de unas tres horas». No obstante, para José María Sánchez, aquí es un de los problemas de Asturias. Esta solución está más dirigida a ciudades con grandes empresas. «En el caso de Asturias la gran mayoría de las empresas son pymes, con lo que la coordinación entre administraciones y empresas es más delicado», señala. Sin embargo, afirma que la flexibilidad de horario está demostrado que «beneficia tanto a las empresas como a las ciudades y su entorno».

Otro modelo para descongestionar las ciudades en hora punta es recurrir a carriles para transporte público. Los ciudadanos cada vez más van a volver a sus trabajos, según vayan pasando las fases de desescalada, y las medidas de distanciamiento en el transporte público hará que se tenga que realizar una mayor oferta de plazas. «No se van a comprar más autobuses pero con la flota que se tenga habrá que mejorar la frecuencia mejorando la velocidad comercial y para ello están los carriles-bus», explica. «Con el mismo número, se mejora la frecuencia y se tiene mayor capacidad, con lo que se hará que menos número de personas vayan al vehículo privado», añade este ingeniero experto en tráfico. 

José María Sánchez afirma que la ciudad «hay que mirarla en global» porque si uno se centra sólo en el peatón y el ancho de las aceras provocarás un embudo en otro lado, por ejemplo, en el tráfico rodado o en el transporte urbano. Por ello, insiste en que cada ciudad tiene una movilidad diferente. De ahí, por ejemplo, que la colocación de terrazas no sea igual en todos los sitios. «En movilidad urbana siempre son decisiones de toma y daca, donde hay que analizar la capacidad del vehículo privado frente al transporte público y siempre teniendo en cuenta que genere beneficios sociales», subraya. «Lo que sí que tiene que haber es una coordinación de todas las administraciones públicas y las empresas principales que atraen esos viajes», indica el experto en tráfico de Vectio.