La empresa asturiana que crea bastones que localizan a su dueño o glucómetros que hablan

La compañía asturiana i4life desarrolla dispositivos que permite un seguimiento de los pacientes con enfermedades crónicas o degenerativas


La búsqueda de un equilibrio entre la capacidad de enfermos crónicos de mantener una vida autónoma y la tranquilidad los familiares y cuidadores del paciente para poder mantener un seguimiento de su situación es el propósito de la empresa asturiana i4life, joven compañía que ha lanzado al mercado productos variados que van desde un bastón capaz de localizar a su usuario o incluso ayudarle, en el caso de episodios de congelación de la marcha propios de enfermos de Párkinson, a continuar su movimiento; hasta un glucómetro que habla, es decir, que recita su diagnóstico a pacientes de diabetes que pueden haber sido afectados por la ceguera.

«Nosotros hacemos dispositivos de software en principio para pacientes crónicos, que permiten que este paciente esté conectado tanto con sus familiares o cuidadores como con su médico», explicó la fundadora de la empresa, Marián García Prieto. En realidad se trata de llevar la alta tecnología a artefactos de uso muy cotidiano, la máquina pueder ser muy compleja pero su utilización es muy sencilla. «Dispositivos muy fáciles de usar, que a la persona mayor o al paciente crónico no le parecen ciencia ficción sino un cachivache que puede manejar perfectamente, que les monitorizan, digamos que se acoplan a su vida y van suministrando datos, información importante del día a día de estas personas. Todos estos datos suben a una nube que está conectada con cuidadores o familiares y con médicos».

i4life tiene cuatro grandes productos en su catálogo, el primero de ellos es Pauto, un bastón, que a primera vista no podría distinguirse de otro normal y corriente de color negro, pero que en realidad aloja un dispositivo de alta tecnología en el mango. «Puede ayudar mediante una vibración en la empuñadura a los pacientes de párkinson para reanudar la congelación de la marcha, que es una cosa que le pasa a la mitad de ellos, y también geolocaliza, por eso decimos que vale también para enfermos de alzheimer y con demencia porque a través de Pauto ellos llevan el bastón y dándole al botón, o sin darle, su cuidador sabe dónde está», destacó García Prieto.

Otro producto es una aplicación, gratuita, el i4park que «sirve para hacer un diario de síntomas», el paciente puede registrar de modo más objetivo que en una entrevista personal su evolución, en una datos recibidos por el cuidador o el médico y de permite a los sanitarios hacerse una idea del diagnóstico a un golpe de vista, les permite conocer cómo está funcionando la medicación, cuando deja de tener efecto, si es necesario cambiar la dosis. 

También mediante una conexión de datos a la nuve funciona otro de sus productos, un pulsioxímetro, que se acopla a la funda del móvil y que estaba en fase avanzada de desarrollo y que se ha acelerado a instancias de algunos médicos precisamente por la extensión de la epidemia de coronavirus. «Los médicos nos urgieron a acelerarlo porque para el paciente que se tiene que quedar en casa puede ser la diferencia entre la vida y la muerte», destacó García Prieto quien explicó que hay casos en los que un enfermo siente un gran malestar y está aislado en casa pero la variación la saturación de oxígeno en la sangre puede ser imperceptible para ellos y, sin embargo, fatal en sus resultados. 

De modo similar funciona otro producto en desarrollo, un glucómetro, pensado para pacientes con diabetes, capaz de analizar las muestras de sangre pero además leerlas para que puedan escucharlas los enfermos con problemas de visión. Todo mientras, como los otros dispositivos, remite los datos a la nube para ser estudiados por familiares, cuidadores o médicos. «Pensemos por ejemplo en una señora mayor que vive sola y es autónoma; pero su hijo desde su casa puede estar viendo en la aplicación cómo está y le puede recomendar una intervención o visitar al médico».

Marián García Prieto, profesora en La Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón de la Universidad de Oviedo, pensó en crear la empresa cuando se encontró con que un familiar se vio aquejado por el Párkinson. Con los socios que le acompañaron inició el desarrollo de la primera aplicación, aunque destacó ante todo la ayuda del Idepa y, especialmente el Centro Europeo de Empresas e Innovación del Principado de Asturias, el CEEI, para la concreción de todas esas ideas en una compañía funcional.

«Es brutal. Es un sitio al que vas con tu problema y con todo el mimo, con toda la ternura, con toda la generosidad te ayudan a resolverlo, se lo recomiendo a todo el mundo, a todos mis alumnos, es mágico porque te entienden. Están muy acostumbrados a reenfocar, te pueden decir aquí no te vamos a poder ayudar, y es muy de agradecer, pero también te dicen lo puedes hacer así y te puedo poner en contacto con aquel»; destacó García Prieto quien resaltó además la ayuda de Asturex «que nos ha dado formación y apoyo en temas de internacionalización, y hemos tenido buenas experiencias en sus cursos y también como consecuencia de sus contactos y ferias».

Con todo preparado para lanzarse en abril, la pandemia frenó temporalmente muchos de los planes de la compañía. Pero con el avance de la desescalada, han empezado a retomarlos. «El bastón, que está pensado para que la gente mayor mantenga vida social durante más tiempo, y fíjate; pero lo que estamos percibiendo es que está abriendo todo ya y a lo mejor hasta nos viene bien porque la gente tiene ganísimas de salir a la calle. A lo mejor antes no te planteabas gastarte 600 euros en un bastón para tu padre y ahora sí, lo necesita ya, la semana pasada hemos tenido movimientos de ventas y estamos viendo cada vez más».

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La empresa asturiana que crea bastones que localizan a su dueño o glucómetros que hablan