Asturias no detecta la entrada ilegal de vecinos de otras regiones

Delegación del Gobierno refuerza la presencia en vías limítrofes pero no nota una presencia significativa de vehículos. Otras comunidades del norte registran el mismo miedo al «foráneo»

Agentes de policía realizan un control de tráfico a la entrada de Santullano, Oviedo
Agentes de policía realizan un control de tráfico a la entrada de Santullano, Oviedo

La Guardia Civil de Tráfico no ha detectado la entrada de vecinos de regiones limítrofes durante la desescalada, más allá de aquellos que tienen autorización para hacerlo, por motivos laborales o personales. No obstante, el procedimiento es claro. Cuando los agentes localizan a personas que se están saltando el estado de alarma y pasando de una comunidad a otra, los interceptan, denuncian y devuelven a su lugar de origen. La guía orientativa que el Ministerio del Interior remitió a la Delegaciones del Gobierno detallando las sanciones que acarrea cada infracción recoge que realizar un desplazamiento no permitido para acudir a una segunda residencia puede costar hasta 1.500 euros.

La llegada del buen tiempo y también el avance en las fases de desescalada del estado de alarma han disparado la psicosis y los recelos. Los vecinos de localidades asturianas de tradición turística han visto sus calles más llenas de lo habitual en los últimos días. Incluso viviendas que solo se abren en verano aparecen con las persianas subidas. Un ejemplo es Gozon, donde el alcalde, Jorge Suárez, ha asegurado que la afluencia a las playas del concejo en estos primeros días de calor ha sido similar a la de los días de verano y muy superior a la de otros años por estas fechas. Hasta el presidente del Principado, Adrián Barbón, ha animado a los asturianos a denunciar la presencia de turistas de otras comunidades, algo prohibido todavía por la legislación excepcional aprobada durante la pandemia. Pero, ¿por qué se llenan las playas y las villas costeras en esta época del año? ¿Son asturianos que no están trabajando o están llegando madrileños, leoneses y vascos, los tres orígenes principales del turismo regional?

Este recelo que se está viviendo en el Principado también se está produciendo en otras comunidades del norte, como Galicia o Cantabria, que también cuentan con un buen balance del coronavirus y que temen que la llegada de personas procedentes de otros territorios en fases más retrasadas, como Madrid o León, pueda causar algún rebrote del COVID-19. Las denuncias circulan y las fuerzas de seguridad del estado intensifican su labor.

La Delegación del Gobierno de Asturias reconoce que tiene constancia de ese tipo de informaciones. Sin embargo, deja claro que se ha reforzado la presencia en las vías de comunicación con las provincias limítrofes, sobre todo en las carreteras con León, que está en una fase inferior, y que en esos controles realizados en este periodo «no se ha notado una presencia significativa de vehículos procedentes de otras comunidades sin causa justificada». Es decir, no hay pruebas de que se estén produciendo esos desplazamientos. Algo similar ha ocurrido, por citar otro ejemplo con la Delegación del Gobierno en Galicia. Su responsable, Javier Losada, ha explicado que las averiguaciones realizadas por la Guardia Civil y por la Policía Nacional en las provincias gallegas han concluido que no se han producido esas entradas irregulares en Galicia. Está convencido de que lo que ha sucedido es que ha aumentado  los fines de semana el número de gallegos que van a la playa y a segundas residencias pero siempre dentro de la misma provincia». 

La Guardia Civil señala, además, que en la zona rural es más sencillo detectar presencia de turistas. Las patrullas están familiarizadas con el terreno y saben qué casas están habitadas y qué casos permanecen cerradas hasta el verano, por lo que es más sencillo confirmar la llegada de vecinos de otras comunidades. La vigilancia, en el caso de Tráfico, se intensifica durante los fines de semana. No es algo que se haga sin publicidad. Más bien, al contrario. La Dirección General lo comunica con antelación como medida disuasoria para aquellos que tengan la tentación de cruzar la cordillera.  

Lo mismo indica la Delegación del Gobierno en Galicia. La vigilancia en las zonas fronterizas es especialmente intensa los fines de semana y que solo se permite la circulación a las personas que tienen el paso autorizado por motivos que están justificados, como por ejemplo por razones de trabajo, de atención a personas enfermas o discapacitadas, o para acudir a centros sanitarios, que son los movimientos que se permiten dentro del estado de alarma.

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