El ajedrez es el mejor gimnasio de la mente

Tablero de ajedrez
Tablero de ajedrez

Redacción

Desde la llegada a la presidencia de la FIDE (Federación Internacional de Ajedrez) en octubre de 2018 de Arkady Dvorkovich, una de las obsesiones del exviceprimer ministro ruso y presidente del comité organizador del Mundial de Fútbol 2018, es la utilización del ajedrez de manera transversal en todas sus vertientes. Cantidad de libros se han escrito sobre ello en este siglo XXI, desde el conocido «Cómo la vida imita al ajedrez» del decimotercer Campeón del Mundo Garry Kasparov (bastante orientado a la estrategia empresarial y toma de decisiones) hasta el recientísimo «Ajedrez sin límites» del extremeño Juan Francisco López (sobre su experiencia social, educativa y terapéutica), pasando por el ingente material educativo con el que muchos colegios imparten -en educación infantil y primaria fundamentalmente- ajedrez dentro del horario lectivo como complemento a la asignatura de matemáticas.

Por supuesto, una de las patas más importantes de esta estrategia de utilización del ajedrez al servicio de la sociedad, es su capacidad para mejorar el rendimiento cognitivo de personas que sufren diversas patologías. Recientemente la FIDE está promocionando un trabajo de la entrenadora belga Astrid Barbier bajo el nombre de «El ajedrez como puente a la vida cotidiana para personas con trastornos neurobiológicos del desarrollo». Esta tesis incluye fundamentalmente casos de dislexia, TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad) y autismo.

En el estudio se pone de manifiesto cómo estas personas, que suelen ser más propensos a sufrir acoso escolar o sentirse menos aceptados en la sociedad, suelen mejorar su autoestima, adquirir habilidades y, en definitiva, se sienten más aceptados y encuentran menos prejuicios en el mundillo de las sesenta y cuatro casillas. Además, el ajedrez tiene un impacto directo en su trastorno: para aquellos con TDAH funciona como una terapia que reduce sus síntomas; para los autistas la dinámica del propio juego normaliza su autismo; y los que sufren algún trastorno en la comunicación mejoran gracias al efecto relajante que disminuye el estrés que empeora su patología.

También, a través de numerosas experiencias, algunas de ellas en España, se ha podido comprobar el efecto beneficioso del juego-ciencia para una diversidad de enfermedades, que van desde la parálisis cerebral hasta la esclerosis múltiple pasando por diversos tipos de discapacidades físicas y psíquicas.

Ajedrez y Alzheimer

Sin duda, uno de los vértices del ajedrez en su aplicación a la medicina, y más en las envejecidas sociedades occidentales, es su función como paliativo frente al Alzheimer. Desde hace unos cuarenta años se viene investigando sobre ello y los resultados son auténticamente esperanzadores, aunque todavía no suficientes desde el punto de vista estadístico (tamaño de muestras) para resultar promocionados públicamente por las autoridades médicas.

El Albert Einstein College de Nueva York publicó un estudio en 2003 en el que los pacientes que jugaban al ajedrez eran los que más aumentaban sus reservas cognitivas, muy por encima, por ejemplo, de aquellos que aprendían a tocar un instrumento musical, leían o hacían crucigramas. También el Hospital Clínico de Valencia realizó un estudio similar con personas entre 55 y 87 años, con resultados similares, pero lo más llamativo en los nuevos ajedrecistas fue que su rendimiento cerebral subía año a año.

Pero, sin duda, lo más sorprendente es el estudio del cerebro de algunos ajedrecistas muy veteranos (más de 90 años) que padecieron esta enfermedad: ¡Los médicos descubrieron un Alzheimer en fase muy avanzada cuando todos los síntomas apuntaban a deterioros cognitivos leves! Así llegamos a la conclusión que el Dr. J. Verghese publicó en el Washington Post: «No está lejos el día en el que nuestro doctor nos recomendará una partida de ajedrez y un crucigrama diario, además de hacer ejercicio físico y mantener una alimentación sana».

En definitiva, la práctica del ajedrez funciona de cortafuegos que evita que esta enfermedad ataque en la primera fase a funciones de la corteza cerebral como la memoria o la concentración. Juan Francisco López afirma que «la reserva cognitiva del cerebro es como un almacén que, mientras más lleno esté, más tarda en sufrir un deterioro», y es por ello que vemos ajedrecistas de ochenta o incluso noventa años jugando a buen nivel y manteniendo perfectamente lúcidas sus facultades mentales. Resumiendo, como dice, el neuropsicólogo Fernando Rodríguez de Fonseca -tres premios nacionales de investigación le avalan-, hay pocas dudas de que «el ajedrez retrasa al máximo los efectos cognitivos de la enfermedad».

Vuelve el ajedrez presencial

Comienza a recuperarse la actividad ajedrecística en vivo con estrictos protocolos médicos. El primer país que empezó a disputar torneos fue Islandia, y, por ejemplo, al momento de escribir estas líneas está finalizando el Campeonato Absoluto de Croacia. Igualmente, en unos días comenzarán los Campeonatos de España por Edades en Salobreña (Granada), así como algunos grandes eventos internacionales como el Festival de Biel (Suiza). Algunas regiones, como Aragón, Navarra, Galicia o la Comunidad Valenciana, también están comenzando su «desescalada», mientras en Asturias parece que habrá que esperar a la nueva composición de la Federación (hay elecciones en breve y en agosto habrá nuevo presidente, pues el actual ha declarado que no optará a la reelección). Varios clubes asturianos han comenzado ya los entrenamientos y se prevén en próximas fechas encuentros amistosos. Igualmente, no está descartado que Gijón tendrá su tradicional Open veraniego en un formato reducido.

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