El alcalde de Ribadesella, al límite: solicita ayuda para frenar los botellones en el concejo

Ramón Canal explica que las quedadas para beber comenzaron en julio y  han tocado techo este fin de semana, cuando debería haberse celebrado la fiesta de Les Piragües

Polémico vídeo de los botellones en Ribadesella
Polémico vídeo de los botellones en Ribadesella

Redacción

En diferentes puntos de la geografía asturiana se lucha cada fin de semana contra los encuentros masificados de gente, ya sea en bares o en lugares en los que se realizan botellones. Esta última ha sido la problemática a la que se han enfrentado en Ribadasella. El concejo lleva registrando quedadas para beber en todos los fines de semana durante el mes de julio, pero la gota que ha colmado el vaso ha llegado en estos días. En la madrugada del viernes al sábado de esta misma semana debería haberse celebrado la noche grande de la fiesta de Les Piragües, y aunque el coronavirus lo ha impedido, los jóvenes de la zona no han dejado de celebrarlo, tanto la madrugada del viernes como anoche, sábado.

La situación ha derivado en que el alcalde de Ribadesella, Ramón Canal, haya dado un golpe sobre la mesa y busque la forma de ponerle fin a estas fiestas improvisadas. Gracias a un vídeo compartido en redes sociales de la madrugada del 8 de agosto, la situación de la zona se ha convertido en un foco de atención. En este, se aprecia como una multitud de jóvenes entonan el himno asturiano, a altas horas de la noche en la Plaza Nueva de Ribadesella, lo que confirma las denuncias del regidor.

Canal ha confirmado que no ha sido el hecho de celebrar Piragües lo que ha empujado a la gente a salir a la calle, sino que es algo recurrente desde el inicio del verano. «Aunque cierres la hostelería a las dos, siguen toda la noche los botellones. Y aunque la policía los disperse, vuelven a juntarse en otros lados. La pena es que este fin de semana no ha sido nada diferente al resto», afirma el edil.

Aún así, Ramón Canal se muestra de alguna forma comprensivo, y comprende que la juventud quiera disfrutar de alguna forma de las fiestas del verano, aunque deberían de hacerlo sin olvidar la crisis sanitaria que el mundo atraviesa. «Como no hay ni fiestas de prao ni ningún otro sitio para desfogar, se quedan por aqui y se nota mucho más movimiento que otros años. El problema no es que se junten, es que a ciertas horas ya no hay ni mascarillas, ni distanciamiento, ni medida que valga» explica el alcalde.

Un problema añadido a los botellones son las repercusiones que estos tienen en forma de actos vandálicos. En la playa de Santa Marina ya han destrozado a patadas la caseta de salvamento y se han derribado las torretas de socorrismo. También se colocan los bancos de la playa en contenedores de basura, o destrozan las flores de las jardineras de la ciudad y hacen pintadas en diversos lugares.

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