El pasado flota sobre las aguas de la ría de Navia

La canoa «Virgen de la Barca» navega rehabilitada 40 años después de su última travesía. Su embarcación gemela, «Virgen de Covadonga», queda pendiente de su restauración


redacción

Durante las 62 ediciones del famoso Descenso de la ría de Navia, miles de personas han escrito las páginas de una celebración que es mucho más que la competición deportiva. A pesar de participar en la historia de sus aguas, se cuentan con los dedos quienes conocen la historia de las dos canoas metálicas que formaron parte habitual del paisaje de la ría. Las embarcaciones «Virgen de la Barca» y «Virgen de Covadonga» han estado vinculadas desde 1954 hasta aproximadamente 1990 a la historia del Descenso. Ahora, en pleno año de la pandemia de coronavirus, Navia está de celebración: una de las canoas, concretamente «Virgen de la Barca», regresa a sus aguas. 

La Asociación Amigos de la Ría de Navia ha llevado a cabo todo el trabajo de restauración de dicha embarcación a lo largo de los últimos meses. La decisión de escoger la llamada «Virgen de la Barca» se debió a ser la menos dañada por el paso del tiempo. Aun así, ahora toca trabajar en la otra, para poder presentar ambas al público en un futuro no tan lejano y volverán a acompañar la competición del Descenso más pronto que tarde. Fue el pasado 16 de agosto, cuando esta embarcación renovada volvió a su hábitat natural y cuatro afortunados navegaron la que travesía que será recordada por los naviegos.

El comienzo de ambas canoas se remonta a los años 50 en los talleres de Cuatro Vientos en Madrid, que eran propiedad del Ejército del Aire. Era allí donde nacían «Virgen de Icíar» y «Virgen de la Paloma» con un objetivo claro: cubrir la travesía marina San Sebastián y Dublín. Las duras condiciones del mar condicionaron el viaje, que finalmente fracasó. Tras no conseguirlo, en 1954 fueron enviadas al albergue del SEU en Andés, Navia. Ahí, renombraron a las embarcaciones como se les conoce actualmente: «Virgen de la Barca» y «Virgen de Covadonga».

Cuatro años después de su llegada, en 1958, se celebró la I Travesía a Nado de Navia (que posteriormente vendría a llamarse Descenso) y en aquellas primeras ediciones las canoas acompañaron las competiciones y también la procesión de la Virgen de la Barca. A partir de 1966 y hasta 1980 las canoas pasaron a ser empleadas para hacer excursiones y travesías por la Ría, y ya en los años 90 son utilizadas por el club de piragüismo local. 

Por diferentes motivos, desde el 2004 hasta este 2020 ambas canoas pasaron su mayor tiempo en Ribadesella. Este mismo año, con motivo de la demolición del Mercado Viejo de Ribadesella -donde estaban almacenadas-, Avelino Morís, presidente de la Federación Asturiana de Piragüismo, se encargó de su traslado a Navia, donde el resto de la historia se basa en la restauración para volver a llevarla a las aguas de la ría. Ahora, solo queda esperar un poco para volver a ver una estampa típica de los años 60 en un año en el que refugiarse en los recuerdos del pasado es casi lo mejor que se puede hacer. 

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