«En cuanto pudimos teletrabajar, estábamos pisando el acelerador por la Ruta de la Plata»

Maeve Doyle y Guillermo Cañas tomaron la decisión de instalarse en la casa del pueblo de Venta las Ranas, donde ella tenía la vivienda de su abuela

Guillermo Caña y Maeve Doyle, en su casa de Asturias donde han vuelto para teletrabajar desde su tierra natal
Guillermo Caña y Maeve Doyle, en su casa de Asturias donde han vuelto para teletrabajar desde su tierra natal

redacción

Las semanas de confinamiento y la posterior «nueva normalidad» han traído de la mano, y parece que para quedarse, el teletrabajo de gran parte de aquellas plantillas en las que es posible. Trabajar desde casa, donde solo es necesario un ordenador y una red wifi, ha llevado a mucha gente a pensar dónde puede llevarse de la mejor manera posible esta nueva situación que el coronavirus ha creado. Así, son muchos los asturianos que han decidido retornar para trabajar desde sus casas del pueblo o las de sus padres y así poder estar cerca de los suyos. Es el caso de Maeve Doyle y Guillermo Cañas, asturianos de nacimiento, que son pareja y vivían en Sevilla, pero el día 22 de junio volvieron a casa a teletrabajar desde Asturias

Doyle trabaja para una empresa gijonesa de marketing digital con la que, desde hace dos años cuando se mudó a Sevilla, ya llevaba a cabo la modalidad del teletrabajo. Mientras, Cañas trabaja en la capital andaluza para una empresa de la provincia del sur. Cuando llegó el confinamiento, él fue enviado a casa para teletrabajar, con fecha final a 7 de septiembre. Ahora, con la nueva realidad podría aplazarse la vuelta a la oficina. Así, las semanas de estado de alarma permanecieron en su piso del casco antiguo de Sevilla, pero el mismo 22 de junio, cuando estuvo permitida la movilidad entre provincias, cogieron sus cosas y comenzó el viaje al Principado.

«En cuanto pudimos estábamos pisando el acelerador por la Ruta de la Plata», cuenta Doyle, de manera explícita. Así, llegaron a la pequeña aldea de Venta las Ranas, a unos 11 kilómetros de Villaviciosa, con toda una mudanza para varios meses. «Viendo lo visto, que somos asturianos, se nos presentaba la oportunidad de poder volver a Asturias a estar cerca de nuestras familias», cuentan ambos. Por ello, aprovecharon la casa de la abuela de Maeve Doyle para instalarse en ella. «Teníamos la oportunidad de volver por más de un fin de semana o unas vacaciones -que es lo que veníamos hasta esta ocasión-, nos pareció la oportunidad idónea para venir», explican.

Doyle está embarazada, por lo que uno de los motivos de peso de su futura vuelta a Sevila, además del trabajo de su novio que aún está en el aire, son los controles de maternidad. Pero no tienen ninguna duda: «Si vuelven a confinar, volvemos a mudarnos a Asturias». «Volver a Asturias siempre es muy positivo: el cambio de aires y la calma que se respira», asegura la pareja. A pesar de haber vuelto a casa, la pareja mantiene unos contactos muy limitados, aprovechando su casa al aire libre para hacer pequeñas reuniones de cuatro o cinco amigos, y visitas familiares. 

Pero lo que más les gusta y para lo que están aprovechando ambos es «redescubrir» la región, con viajes a pueblos como Cudillero o Luarca, la realización de rutas o caminatas, entre otros planes. «Aunque este verano sea un tanto atípico, sin las verbenas, sin poder hacer lo que realmente te gustaría, es una calma absoluta», afirman. Y es que en su casina viven ellos dos junto a su perra y tienen a familia y amigos cerca. Poco más pueden pedir estos dos asturianos afincados en Sevilla que no han dudado en volver a la tierrina para disfrutar del paraíso.

Conoce nuestra newsletter

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Comentarios

«En cuanto pudimos teletrabajar, estábamos pisando el acelerador por la Ruta de la Plata»