Las jugarretas del GPS a los conductores en Asturias

La coincidencia del nombre de los pueblos en diferentes concejos y las localidades de alta montaña en las que la cobertura es baja provocan que las pérdidas sean frecuentes en la región

GPS en un coche
GPS en un coche

Redacción

Las 23.30 horas de un viernes de verano en el pequeño pueblo de Campiello, en Teverga. A esas horas resulta complicado ver circular a algún coche por la estrecha carretera, y mucho menos que no sea de uno de los vecinos de los alrededores. Sin embargo, un vehículo en el que viajan dos personas se detiene y pregunta por una casa rural que no existe. Sorprendidos, consultan la reserva. El alojamiento que buscan está en Tineo, no en Teverga. A más de hora y media de distancia en coche. El mismo verano, en la otra punta de la región, otra pareja acaba en una pista forestal de Picos de Europa. Había quedado en Pandébano para subir con guía a la Vega de Urriellu, pero terminaron en el camino de Bejes al Casetón de Ándara. Estos son dos ejemplos de las jugarretas que el GPS está causando en Asturias a turistas y oriundos del Principado. Periódicamente salen a la luz situaciobes similares, sin embargo, las pérdidas asociadas a estos dispositivos son tan antiguas como el origen de los navegadores.

En Asturias, son varios los nombres de pueblos que coinciden en diferentes concejos. El más conocido es Pola (Siero, Laviana, Lena, Somiedo, Allande…), pero hay muchos más. Son varios los Santianes (Pravia, Piloña, Teverga) que se repiten en la región, lo mismo que pasa, por ejemplo, con los Riaño, Las Vegas o los San Martín. En líneas generales, esto no supone ninguna confusión, salvo que se introduzcan las coordenadas en el GPS sin prestar mucha atención. Eso y un desconocimiento absoluto de la comunidad autónoma. Cuando se juntan esos dos factores, el error puede costar unas cuantas horas de retraso.

El otro motivo de confusión con el GPS son las localidades de alta montaña. A cierta altura, los dispositivos comienzan a dar fallos. Eso, unido al empecinamiento de los conductores en seguir las indicaciones del navegador e ignorar la información de las señales provoca situaciones como la vivida este mes de agosto en Picos de Europa.

Problemas para los camioneros

Si hay un colectivo al que el GPS le ha mejorado su vida laboral es el de los transportistas. Sin embargo, también les ha jugado malas pasadas, y en Asturias ha habido varios ejemplos. Suelen ser casos con gran repercusión cuando la historia termina con el camión atascado en algún punto.

Un ejemplo es el ocurrido a finales del año pasado en Avilés. El conductor de un camión siguió las indicaciones del navegador y terminó embarrancado en Villanueva, en la parroquia de Valliniello. Fue necesario avisar a una grúa para retirar el vehículo y para liberar una carretera frecuentada fundamentalmente por vecinos de la zona. Algo similar sucedió en octubre de 2019. Esta vez en el oriente. Un tráiler de grandes dimensiones quedó atrapado en la carretera que une las localidades Barro y Balmori, en Llanes. La Policía Local tuvo que cortar la carretera hasta que pudieron retirar el vehículo.

Este tipo de incidentes llevan años produciéndose en Asturias. Otro ejemplo es el ocurrido en 2016, cuando un camionero polaco se perdió en Vidiago, también por fiarse de las indicaciones del GPS. El navegador le terminó llevando a un camino sin salida que acaba en el camping y en la playa de esta localidad.

Este tipo de sucesos suelen ocurrir en los pueblos, pero no exclusivamente. Uno de los casos más sonados ocurrió en 2018. Un camión articulado procedente de la cima del Naranco, en Oviedo, bloqueó durante tres cuartos de hora la carretera del monte a la altura de San Miguel de Lillo. El conductor no quiso dar explicaciones sobre su presencia en la zona.

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