Los alumnos que pasen días en casa no seguirán las clases «online»

Los estudiantes que sigan el modelo semipresencial realizarán tareas o proyectos encargados por los docentes. El 70% de los centros tendrán que establecer turnos desde tercero de la ESO

Una mesa con guantes, mascarillas y carteles, en la entrada del IES Monte Naranco
Una mesa con guantes, mascarillas y carteles, en la entrada del IES Monte Naranco

Semipresencialidad a partir de tercero de la ESO en todos aquellos centros que no puedan fijar ratios de 20 alumnos o menos por aula. Esta es la medida anunciada por la Consejería de Educación del Principado para cumplir con las medidas de prevención frente al coronavirus. Esto supondrá que siete de cada diez centros tendrá que organizar este nuevo modelo docente, que hasta ahora no se había probado nunca en Asturias. Solo tres de cada diez tienen espacios suficiente para separar en clases de 20 estudiantes o menos a los cursos de tercero y cuarto de Secundaria y en los dos años de Bachillerato. Estos son las cifras que ahora mismo baraja la administración, que tiene que dotar de personal suficiente para garantizar el funcionamiento. 

El modelo de semipresencialidad obligará a realizar un esfuerzo en la dotación tecnológica, con la compra de material informático que se pondrá a disposición de todos aquellos alumnos que lo necesiten. Pero esto no significa que las clases se vayan a seguir en streaming desde casa o por algún otro método. En principio, la idea es que los estudiantes acudan a clase en días alternos, de manera rotatoria. Los días que no tengan que pasar por el centro, trabajarán en casa, según las tareas o los proyectos que el profesorado les indique. Esto supondrá que todos recibirán las mismas lecciones en el aula pero con un día de diferencia. 

Este es el método previsto para los alumnos a partir de los 13 años. Para el resto, la presencialidad será total, con grupos burbuja y ratios máximas de 20 por aula. La propia consejera del ramo, Carmen Suárez, ha explicado que este número tope de estudiantes por unidad no se ha fijado al azar. La prioridad es que se mantengan la distancia interpersonal de seguridad que las autoridades sanitarias han fijado en 1,5 metros. A partir de los seis años, tal y como ya se había adelantado, va a ser necesario, además, el uso generalizado de mascarilla. Otro aspecto importante será la ventilación de los espacios. 

Todo el personal docente y no docente que va a mantener contacto con los alumnos se someterá previamente a una prueba PCR. El Servicio de Salud (Sespa) comenzará a citar al personal en cuestión de días. Comenzará por las plantillas de Infantil y Primaria, que son las primeras que volverán a los centros. En su caso la vuelta al cole se ha fijado para el día 22 de septiembre, en lugar del día 10, como estaba previsto. Este es el resultado del ajuste del calendario escolar realizado por la Administración asturiana para ofrecer todas las garantías sanitarias en la reapertura. En Secundaria y Bachillerato, las clases volverá entre los días 28 y 29, aunque inicialmente era el 14; y en Formación Profesional, el día 30, en lugar del 18.

Cada centro escolar nombrará un portavoz del COVID-19, que será el interlocutor designado para mantenerse en contacto con la Consejería de Salud, el departamento que adoptará decisiones en caso de la aparición de positivos en un colegio o en un instituto. El objetivo es evitar que se produzca el cierre de centros. Por esa razón se crean las clases burbuja o estables, como prefiere llamarlos la consejera de Educación. El protocolo a proceder en caso del diagnóstico de un caso lo marcará también Salud pero la idea inicial es ir adoptando decisiones tomando como unidad de medida esos grupos estables.  

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