La decisión que tenía en vilo a Pablo Casado y que al fin conoce

Mercedes Fernández, Pablo Casado y Teresa Mallada
Mercedes Fernández, Pablo Casado y Teresa Mallada

Aunque el auto no es firme y cabe recurso, la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Asturias archivando la causa sobre Teresa Mallada por la investigación de una presunta prevaricación en la construcción del geriátrico de Felechosa podría despejar el camino de la portavoz parlamentaria a la presidencia del partido en Asturias.

El TSJA sobreseyó la causa este jueves, tanto para Mallada (al ser aforada) como para el resto de la corporación de Aller que dio via libre a la residencia del Montepío de la Minería, una de las líneas de investigación del denominado Caso Hulla, al no apreciar «ni siquiera de forma indiciaria, como requiere este momento procesal, que estemos ante acuerdos o resoluciones prevaricadoras, o lo que es lo mismo arbitrarias o injustas». El tránsito de Mallada por los tribunales ha supuesto un obstáculo en la agitada deriva del PP asturiano que se encuentra desde hace ya un año en una situación prolongada de vacío de poder.

Todo arrancó con la llegada de Pablo Casado a la presidencia en Génova y su decisión de apostar por Mallada, en detrimento de Mercedes Fernández, como candidata a las elecciones autonómicas. Las relaciones entre ambas dirigentes no fueron buenas y provocaron de hecho más de una ruidosa polémica pública. Finalmente, Mercedes Fernández dejó la presidencia orgánica del partido en Asturias y aceptó un puesto como cabeza de lista al Senado por el Principado, escaño que logró en los últimos comicios.

Pero Cherines había afianzado su presidencia en un congreso elegido por militantes y compromisarios (de la misma manera que Pablo Casado) por amplísima mayoría. El PP asturiano se quedó sin presidenta a la vez que estaba también sin secretario general, ya que el partido había suspendido a Luis Venta (mano derecha de Cherines) durante la investigación de un presunto envío con amenazas al entonces concejal en Gijón Pablo González, del que finalmente fue absuelto. Aunque Venta reclamó regresar a su puesto, su petición fue desatendida. En un procedimiento normal, en el caso de que una agrupación regional se quedara sin presidente su cargo sería asumido de forma interina hasta la celebración de un congreso por parte del secretario general, pero el grupo en Asturias está descabezado de ambos puestos y tampoco tiene fecha para celebrar ningún cónclave.

Primero con la excusa de las ditintas convocatorias electorales, y luego con la llegada de la pandemia, el PP asturiano lleva más de un año en piloto automático sin dirección orgánica, aplazando una decisión en la que ya son pocos los que dudan que más que votación de los militantes habrá dedazo de Génova. Mallada acaba de librarse de un importante lastre en los tribunales y además cuenta con el respaldo del alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli.

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