Stock de EPIs, personal de enlace y cierre de centros en caso de alerta: así actuará la Universidad ante el COVID-19

La institución académica ha actualizado su protocolo incorporando un anexo en el que establece la actuación ante la aparición de casos sospechosos o positivos de coronavirus

El rector, Santiago García Granda, interviene ante el claustro
El rector, Santiago García Granda, interviene ante el claustro

La Universidad de Oviedo arranca el curso académico y lo hace con el protocolo de actuación para la protección de la comunidad universitaria frente a la COVID-19 actualizado respecto al documento que publicó el 20 de agosto. Hace apenas una semana cumpliendo las nuevas indicaciones recibidas desde la Consejería de Sanidad, realizaba una modificación en todo el texto sobre el uso de las mascarillas y se añadía el anexo 13, que contiene el documento técnico denominado ‘Guía de actuación ante la aparición de casos de COVID-19 en Universidad en el Principado de Asturias Curso 2020-2021’. Este anexo, basado en las recomendaciones del Ministerio de Universidades a la comunidad universitaria consta de ocho páginas en las que se define la actuación y procedimientos a seguir cuando en una facultad de la Universidad de Oviedo se produzca una incidencia en relación con el SARS-CoV-2, medidas que, no obstante, quedan a expensas de actualizaciones «si los cambios en la situación epidemiológica así lo requieren».

El objetivo del documento que puede consultarse en la web de la Universidad es, por tanto, «posibilitar la detección precoz de casos y la gestión adecuada de los mismo a través de protocolos de actuación claros y de coordinación de los agentes implicados». La guía, además de incidir en los principios básicos de prevención y actuación frente al COVID-19, como son el mantenimiento de la distancia de 1,5 metros entre personas, el uso de la mascarilla, la limitación de contactos o la limpieza y ventilación, prevé que cada centro tenga un plan de contingencia en el que se prevean las actuaciones a realizar para asegurar los aspectos anteriores y para facilitar una gestión adecuada y precoz ante la posible aparición de una sospecha o de un caso de coronavirus. Así, para el cumplimiento del plan se recomienda que en cada centro universitario haya una persona responsable referente para los aspectos relacionados con la COVID-19, un profesional que haga de enlace y realice funciones de coordinación y comunicación con Salud Pública. Además, los centros deberán disponer de un stock de material para las situaciones en las que se requiera un EPI para la atención de un caso sospechoso y también contar con un espacio para el aislamiento de la persona que en horario lectivo presente síntomas compatibles con la infección COVID-19.

Actuación ante un caso sospechoso

La guía que ha incorporado la Universidad como anexo al protocolo define cuando se consideran casos sospechosos y precisa también cómo habrá de ser la gestión tanto de los casos sospechosos, como de los confirmados y los contactos estrechos. En el documento se deja claro que «no asistirán al centro aquellos estudiantes, docentes y otros profesionales que tengan síntomas compatibles con la COVID-19 (caso sospechoso); aquellos que se encuentren en aislamiento por diagnóstico (caso confirmado); aquellos que se encuentren en periodo de cuarentena domiciliaria por haber tenido contacto estrecgo con alguna persona con síntomas o diagnosticada de coronavirus; o aquella personas convivientes de un caso sospechoso de un caso con infección activa confirmada, independientemente de la relación del positivo dentro del centro educativo».

El protocolo establece que si una persona comienza a desarrollar síntomas en el centro universitario (caso sospechoso), esa persona deberá llevarse a un espacio separado de uso individual y colocar una mascarilla quirúrgica tanto la persona que ha iniciado los síntomas si previamente no la tenía como la persona que quede a su cuidado. No obstante, en la guía se indica que «si su situación es estable podrá irse a su domicilio teniendo en cuenta que no podrá hacer uso del transporte público», por lo que podrá abandonar el centro si tiene vehículo propio o previo aviso a la persona que indique para que acuda a recogerlo. De presentar síntomas, deberá ponerse en contacto con su médico de atención primaria o, si la clínica no es estable, permanecerá acompañado en el espacio designado y se avisará al 112.

¿Quiénes se considerarán contactos estrechos?

En el anexo que la Universidad ha incorporado al protocolo de actuación ante la aparición de casos de COVID-19 se señala que el periodo a considerar será de dos días antes de la aparición de los síntomas hasta el momento en que la persona haya sido aislada, considerándose contactos estrechos al alumnado que haya compartido espacio con el caso confirmado a una distancia inferior a 1,5 metros sin haber utilizado mascarilla. También serán contactos estrechos cualquier profesional del centro universitario (profesor y otro trabajador) que haya compartido espacio con un caso confirmado a un distancia menor a la indicada y sin mascarilla durante más de un cuarto de hora. Según consta en el documento, «las personas consideradas contacto estrecho deberán permanecer en el domicilio guardando un periodo de cuarentena de 14 días y se les realizará PCR transcurridas 72-96 horas tras el contacto».

No obstante, se especifica en la guía que si se detecta un caso de un estudiante afectado o posiblemente afectado, se indicará cuarentena al grupo que ha estado en contacto estrecho con esa persona, mientras que el resto de estudiantes matriculados en la asignatura continuará con la actividad docente habitual que seguirá plenamente activa. De todos modos, se tiene en cuenta que la «disparidad tan significativa» entre el número de estudiantes por asignaturas y los grupos que las conforman, así como las especificaciones de algunas de ellas podrían llevar a los centros a adaptar el planteamiento de la universidad «y ser más restrictivos si se considerase en términos de prevención sanitaria».

¿Cuándo se determinará que hay brote?

La Universidad establece que «se considerará brote cualquier agrupación de tres o más casos con infección activa en los que se haya establecido un vínculo epidemiológico». Además, precisa que si en el territorio en el que se ubica un centro universitario se decreta alerta naranja por COVID-19 «se procederá al cierre del mismo hasta el fin de la alerta».

El documento fija también la actuación cuando se produzcan contactos estrechos con un caso confirmado extrauniversitario, como se deberán extremar las medidas preventivas y la aplicación del protocolo en la implementación de las prácticas académicas externas del estudiantado, y la obligatoriedad de realizarse pruebas PCR los alumnos que realicen prácticas en instituciones sanitarias que supongan contacto con pacientes, además de hacer uso de los equipos de protección individual que estén estipulados en el servicio donde vaya a realizar las prácticas clínicas.

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