Asturias posterga a 2022 los brotes verdes pero puede salir más fuerte

ASTURIAS

Patronal, sindicatos y economistas coinciden en señalar que la vacuna será crucial para el crecimiento y en apostar por una transformación de la industria y el sector energético

17 sep 2020 . Actualizado a las 12:06 h.

Cuando van a cumplirse seis meses desde la declaración del Estado de Alarma, el panorama dejado por el coronavirus es desolador. Lo es en cuanto a las víctimas de la pandemia, más de 340 muertos en Asturias, pero también por su terrible impacto económico: caídas de empleo y en la actividad que alcanzaron el 95% en la hostelería, el 34% en el comercio o el 28% en transporte. Son algunas de las cifras ofrecidas por la patronal asturiana esta semana, en su balance apuntaron también que Asturias cerró el mes de agosto con 77.298 parados, 11.800 más que en 2019, y con 10.300 afiliados menos a la seguridad social, mientras que 11.977 trabajadores siguen afectados por un ERTE. El director general de Fade, Alberto González, afirmó en la comisión parlamentaria de estudio de la gestión de la crisis provocada por el Covid-19, que antes de la pandemia contemplaban un crecimiento del PIB del 1,4 por ciento en 2020, y una estabilización en 2021 que hubiera permitido recuperar los niveles de antes de la crisis de 2008; pero el resultado final es un desplome del 6,8% en el segundo trimestre de este año, según los cálculos para el PIB regional de a Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef).

El paisaje es casi apocalíptico y nadie, ni en la patronal, ni el Colegio de Economistas, ni tampoco en el ámbito sindical, se espera que la ansiada recuperación llegue pronto, desde luego no el año próximo sino ya en 2022. «La recuperacióin en uve la veo muy complicada, el consenso general es que en el mejor de los casos la vertiente creciente de la uve se alargará mucho más, con una pendiente más suave que la de la caída», recalcó Alberto González, quien destacó que la incertidumbre pesa sobre los próximos meses, a la espera sobre todo de los resultados de una vacuna eficaz, y un consumo interno detraído.

Y, sin embargo, lo cierto es que Asturias tiene mimbres para lograr un recuperación que consolide su economía, pero hace falta tejer bien el cesto. Después de un verano en el que se batieron los récord históricos de visitas turísticas (comparado con otras autonomías) y en unos meses de confinamiento en el que el importante peso de la industria en el PIB regional hicieran que fueran más los sectores esenciales de la comunidad que siguieron funcionando en pleno confinamiento, «hay elementos suficientes para ver con un cierto optimismo el futuro de nuestra región», destacó Miguel de la Fuente, el decano del Colegio de Economistas de Asturias.