Asturias posterga a 2022 los brotes verdes pero puede salir más fuerte

Patronal, sindicatos y economistas coinciden en señalar que la vacuna será crucial para el crecimiento y en apostar por una transformación de la industria y el sector energético


Cuando van a cumplirse seis meses desde la declaración del Estado de Alarma, el panorama dejado por el coronavirus es desolador. Lo es en cuanto a las víctimas de la pandemia, más de 340 muertos en Asturias, pero también por su terrible impacto económico: caídas de empleo y en la actividad que alcanzaron el 95% en la hostelería, el 34% en el comercio o el 28% en transporte. Son algunas de las cifras ofrecidas por la patronal asturiana esta semana, en su balance apuntaron también que Asturias cerró el mes de agosto con 77.298 parados, 11.800 más que en 2019, y con 10.300 afiliados menos a la seguridad social, mientras que 11.977 trabajadores siguen afectados por un ERTE. El director general de Fade, Alberto González, afirmó en la comisión parlamentaria de estudio de la gestión de la crisis provocada por el Covid-19, que antes de la pandemia contemplaban un crecimiento del PIB del 1,4 por ciento en 2020, y una estabilización en 2021 que hubiera permitido recuperar los niveles de antes de la crisis de 2008; pero el resultado final es un desplome del 6,8% en el segundo trimestre de este año, según los cálculos para el PIB regional de a Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef).

El paisaje es casi apocalíptico y nadie, ni en la patronal, ni el Colegio de Economistas, ni tampoco en el ámbito sindical, se espera que la ansiada recuperación llegue pronto, desde luego no el año próximo sino ya en 2022. «La recuperacióin en uve la veo muy complicada, el consenso general es que en el mejor de los casos la vertiente creciente de la uve se alargará mucho más, con una pendiente más suave que la de la caída», recalcó Alberto González, quien destacó que la incertidumbre pesa sobre los próximos meses, a la espera sobre todo de los resultados de una vacuna eficaz, y un consumo interno detraído.

Y, sin embargo, lo cierto es que Asturias tiene mimbres para lograr un recuperación que consolide su economía, pero hace falta tejer bien el cesto. Después de un verano en el que se batieron los récord históricos de visitas turísticas (comparado con otras autonomías) y en unos meses de confinamiento en el que el importante peso de la industria en el PIB regional hicieran que fueran más los sectores esenciales de la comunidad que siguieron funcionando en pleno confinamiento, «hay elementos suficientes para ver con un cierto optimismo el futuro de nuestra región», destacó Miguel de la Fuente, el decano del Colegio de Economistas de Asturias.

«Asturias tiene una serie de fortalezas, un sector industrial que supone alrededor del 20% del PIB regional que es un peso importante y eso da una cierta esperanza. Los sectores agroalimentarios, que en Asturias son importantes, también la industria química, o los astilleros privados que tienen una relevancia importante que son un motor importante en la región»; indicó De la Fuente quien en todo caso advirtió de que «el principal problema que estamos teniendo es el excesivo envejecimiento de la población, sobre todo en la agricultura y la ganadería. Sería interesante que hubiese una concentración parcelaria para hacer que las explotaciones tuviesen una rentabilidad mayor. Porque el sector en Asturias está marcado por el minifundismo».

Los problemas y demoras de la descarbonización, el cierre de las térmicas o la permantemente retrasada aprobación del estatuto de las industrias electrointensivas, con una reducción de la tarifa para importantes factorías de la comunidad, son una preocupación compartida en todos los sectores. Y, sin embargo, todos coinciden también en señalar que las transformaciones hacia la digitalización y la energía verde son un reto al que Asturias todavía está a tiempo de subirse sin perder el tren. «Tenemos una enorme tradición industrial y hay que seguir manteniéndola», destacó el secretario general de UGT de Asturias, Javier Fernández Lanero quien citó una serie de enclaves y sectores específicos: la regasificadora del Musel, la conclusión de infraestructuras como la Variante de Pajares o el Corredor Atlántico, un sector puntero en reforma energética dentro de la construcción y el aprovechamiento de la investigación en salud alrededor del HUCA y la Universidad de Oviedo

También que «somos una población envejecida pero puede ser una oportunidad para dotarnos de servicios para atención a los mayores, partiendo de una potencialidad que se está viendo en la pandemia y es nuestro sector sanitario» y con una advertencia por su parte, las inversiones deben llegar también del sector privado.

En términos similares se pronunció Miguel de la Fuente quien recalcó la necesidad de estimular «la colaboración público privada para poder conseguir el máximo nivel de recursos económcios de la UE para relanzar nuestra economía, tenemos una financiación muy baja de la I+D+I a nivel nacional y regional y en eso deberíamos copiar del País Vasco que son unos veraderos conseguidores de financiación europea para estos proyectos». 

Así, el decano de los economistas insistió en que «Asturias, comparada con otras comunidades está mucho mejor y todos los institutos de análisis de crecimiento y actividad económica dicen que está en mejor posición que la media nacional, debido a que tenemos una estructura económica un poco diferente, el turismo no tiene tanto peso como en otras regiones como las del Levante y tampoco tenemos una industria automovilística que también está pasándolo mal»; eso sí, señaló que no debe dejar pasar la oportunidad de seguir siendo un polo de atracción energética en la transición ecologica y que se debe concretar una alternativa al cierre de las centrales térmicas. 

«Se habla pooco de nuestras potencialidades pero están ahí, están en bruto y hay que pulirlas y dotarlas de proyectos; y vamos a tener dinero para ellos desde la UE con sus programas para las energías renovables», insistió Fernández Lanero.

En la comisión parlamentaria sobre el Covid, en la Junta General, las lamentaciones fueron la mayor parte de los discursos de los representantes de colectivos empresariales pero hubo una excepción destacada, la del responsable del Centro New Frontie de ArcelorMittal, Roberto Suárez Sánchez. Después de narrar como la multinacional asentada en Asturias logró en plena pandemia coordinarse con investigadores médicos para producir pantallas de protección facial (y exportarlas desde la comunidad a otras plantas de tres continentes) o explicar cómo habían logrado la autorización del Instituto Carlos III para hacer sus propios PCR a la plantilla y contener mejor los contagios, Suárez Sánchez destacó que «Asturias tiene capacidad para subirse a esta nueva ola, ser capaz de surfear, de reinvertarse a sí misma para poder coger este avance tecnológico, creo que es una sincera oportunidad para esta región».

El ingeniero llamó a «creer en nosotros mismos, podemos hacer muchísimas cosas, y para poder hay que abandonar ese pesimimismo que tenemos muchas veces de que aquí nos toca todo lo malo y construir sobre lo bueno que tenemos. Somos atractivos, tenemos gente que viene a trabajar aquí, tenemos en nuestro centro profesores de Cambridge que han podido trabajar en todo el mundo y han decido venir aquí».

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